En Perú amenazan con quitar la patria potestad a los padres que no lleven a sus hijos al colegio en rechazo a la ideología de género que se imparte obligatoriamente en los mismos.

Pero esto ya está sucediendo en otros países también y por ello urge hablar claro sobre el tema, en particular a nosotros los juristas. Porque está en juego la libertad de enseñanza, el derecho de los padres a educar a sus hijos y la debida laicidad del Estado, que no se respeta.

En efecto, los padres peruanos que decidan no enviar a sus hijos a los colegios públicos en protesta por la implementación del nuevo currículo nacional educativo, en el que se impone la ideología de género, podrían perder incluso la patria potestad de los menores.

Así lo informó hoy la agencia InfoCatólica. La Fiscal de Prevención del Delito. Dra. Ampuero, sostuvo que “los padres están en la obligación de velar por los hijos, quienes tienen el derecho a la educación; por lo que no les pueden impedir estudiar, ya sea en una entidad pública o privada”.

Esta es una verdad a medias, que suele ser la peor mentira. Nadie niega que es deber de los padres enviar a sus hijos a los centros de enseñanza. Lo que no es verdad en cambio, es que los mismos no tengan derecho, incluso de rango constitucional (en el caso del Uruguay, art..41 de la Constitución), a decidir que tipo de educación en valores, incluidos los de la afectividad, recibirán los mismos. La citada norma reza:Artículo 41.- El cuidado y educación de los hijos para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres. Quienes tengan a su cargo numerosa prole tienen derecho a auxilios compensatorios, siempre que los necesiten. La ley dispondrá las medidas necesarias para que la infancia y juventud sean protegidas contra el abandono corporal, intelectual o moral de sus padres o tutores, así como contra la explotación y el abuso.”

Se trata de un claro derecho natural de los padres y de las familias, que los Estados supuestamente democráticos, en una actitud dictatorial, pretenden conculcar.

Lo paradojal es que las minorías, que durante muchos años reclamaron libertad para ejercer sus derechos, cuando llegan al poder, se encargan de prohibirla  a quienes piensan diferente que ellos.

Por otra parte, en el Perú ésta parece ser la respuesta de las instituciones públicas peruanas ante la gran manifestación que tuvo lugar el fin de semana pasado, en la que más de un millón y medio de personas salieron a la calle para protestar contra el adoctrinamiento estatal que busca, precisamente, quebrantar el derecho de los padres sobre la educación moral de sus hijos.

Ya antes que ahora hemos escrito que el Estado no debe enseñar la ideología de género en los institutos de enseñanza, en forma oficial porque el mismo no puede tener religión, pensamiento filosófico o político oficial, sin violar la debida laicidad.

Observamos con verdadero estupor como se reclama con razón cuando en los centros de enseñanza se adoctrina a los niños y adolescentes en materia de política partidaria o religiosa pero cuando se trata de objetar el criminal adoctrinamiento en la ideología de género, muy pocos somos los “políticamente incorrectos” que levantamos nuestra voz para denunciar dicho ataque a la laicidad.

Ahora en el Perú, el dislate llega a amenezar a los padres que ejercen concientemente sus deberes, a que si no envían a sus hijos a los colegios que enseñan en forma obligatoria la ideología de género a los menores, el Estado podrá hacerles perder la patria potestad sobre los mismos!?. Realmente es demencial pero demuestra a que punto se ha llegado en el avasallamiento de los derechos, todo impulsado ya sabemos internacionalmente por quiénes.

Carlos Alvarez Cozzi