Uno de mis novicios ha venido a mi celda esta semana. Quería pedirme consejo sobre un trabajo que debe hacer durante las próximas vacaciones navideñas. Había propuesto al profesor revisar en un breve estudio lo que dijeron los Santos Padres acerca del Verbo Encarnado. Pero el teólogo que los instruye, se lo ha prohibido tajantemente. Ya se sabe que ahora los estudios teológicos no son en absoluto acerca de doctrinas periclitadas y culturalmente superadas, ni sobre las dos naturalezas de Jesucristo y tonterías semejantes. Ahora más que estudiar, se trata de investigar, desarrollar y explanar temas actuales periféricos. Casualmente, los temas periféricos siempre se centran en Francisco, con lo cual la periferia se va a freír espárragos. Cuando no tienen que presentar un ensayo sobre la Amoris Laetitia, deben hacer un breve resumen sobre la Laetitia del Pontificado; cuando no es una redacción sobre el Papa de los Pobres, es un montaje sobre el Efecto Francisco o un vocabulario sobre las homilías en Santa Marta, que eso sí es teología de la buena.

Al final, viendo el profesor que mi novicio no se decidía por nada en concreto, le ha obligado a hacerle un trabajo audio-visual sobre los vídeos del Papa. Esa iniciativa, impulsada por el Espíritu Santo en diciembre de 2015, consistente en mostrar al mundo las intenciones del Papa (por las que hay que rezar siempre, según se nos enseñaba en la antigüedad), en forma de vídeo-mensaje. Una corta grabación destinada a establecer química con el espectador y que transmitiera la necesidad de la oración por los temas que preocupan al sucesor de Pedro.

Mi pobre novicio, que acaba de leerse -por recomendación mía-, el Tratado de Santo Tomás sobre el Verbo Encarnado  -para compensar el colesterol malo que le inoculan en las clases modernistas-, no sabe cómo empezar su trabajo. Y teme por su mal aprovechamiento del periodo navideño, si no termina los deberes cuanto antes. La verdad es que una Navidad estudiando estos videos, puede acabar en tragedia. Al menos yo, daría remate a mi vida monástica colgado de la cogulla, antes de llegar al final del primer vídeo.

Lo  primero que se me ha ocurrido aconsejar es el título. Dicen que eso es lo último que hay que hacer cuando se escribe algo. Pero en este caso me ha venido la inspiración a la inversa. Porque una vez meditado el título, viene a colación -como si fuera una demostración matemática-, todo lo demás. Me he acordado de una película que pude ver allá por mi juventud, antes de entrar al monasterio, titulada Doce hombres sin piedad. No es que tenga que ver mucho una cosa con la otra. Pero ciertamente, lo primero que se me viene a las mientes es que estos videos del papa son doce vídeos sin piedad. Son doce vídeos humanos, excesivamente humanos. Exponiendo problemas puramente humanitarios, poco católicos en su planteamiento y de un sesgo nuevo-orden-mundialista que tira de espaldas.

Si convenimos con toda la doctrina vigente -por el momento-, la piedad es un don del Espíritu Santo. De esos dones de verdad. No de los que ahora aparecen como de saldo, de rebajas o de pacotilla. Es un don que se infunde en el alma con el Sacramento de la Confirmación y no en una reunión de neocatecúmenos, en la que alguno suelta algunas frases inconexas e incoherentes. El don de piedad católico (para concretar), nos lleva a rendir homenaje a Dios como a nuestro padre y -por extensión-, a todo lo que es suyo. Ya nos enseñaban en mis tiempos de noviciado que, según San Agustín, consistía también en no contradecir la Sagrada Escritura. No creo que entrara en el elenco de objetos propios de esta virtud cristiana, el cuidado por cuestiones expresadas en plan populista, tan amadas por la progresía. No me imagino a San Agustín proponiendo a sus fieles en Hipona que acogieran a los bárbaros sin papeles, o que dieran más oportunidades a las bárbaras, para que pudieran trabajar fuera de casa.

Mi novicio ha hecho una lista de los temas tratados en los doce videos de marras. Hay que reconocer que no presentan el más mínimo resquicio de piedad. En boca de Bergoglio, suenan todavía más a mensajes de la onu o de la unesco, organizaciones bien conocidas por su catolicismo integral. Estos son los temas teológicos tratados en cada uno de los meses de este bendito año de 2016.

  1. Diálogo interreligioso.
  2. Respeto a la Creación.
  3. Niños y familias en dificultad.
  4. Pequeños agricultores.
  5. Mujeres en la sociedad.
  6. Solidaridad en las ciudades.
  7. Respeto a los pueblos indígenas.
  8. Deporte para la cultura del encuentro.
  9. Para una sociedad más humana.
  10. Labor de los periodistas.
  11. Países acogiendo a refugiados.
  12. Niños soldados.

No se puede pedir más creatividad destructiva a lo largo de todo un año. No sé si continuarán con el desfalco durante el 2017, aunque yo creo que no han tenido el exitazo esperado. Llevamos tres largos años con este sonsonete y con la misma cantinela. Ellos son del mundo, por eso hablan de las cosas del mundo y el mundo los oye… dijo una vez el Espíritu Santo, en la primera carta de San Juan. Claro que San Juan nunca vio estos apasionantes vídeos en los que claramente se esconde la cruz de Cristo.

Al final, he aconsejado a mi aturullado novicio que se niegue a hacer el dichoso trabajo. Porque tendría que concluir que en la película citada, los hombres sin piedad llegan a la Verdad gracias al empeño y la honestidad del actor principal. Por el contrario, en los doce vídeos de Francisco, el actor principal enreda a todos los oyentes en la ambigüedad y el desconcierto. En la superficialidad y el naturalismo. Por eso dice Fray Malaquías que a él le aprovecha mucho conocer las intenciones del Papa: para no pedir por ellas. Y yo estoy de acuerdo con él.

Fray Gerundio