HEMOS VISTO

Exaltar la cruz en el hospital de San Pablo

Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso. (Misal Romano. Prefacio I de la Pasión de Señor)

El pasado 14 de septiembre José Ramón Pérez SánchezJR para los amigos- presidió, junto con Josep Mª Forcada, la Santa Misa de la Exaltación de la Santa Cruz en la capilla modernista del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Se trataba pues de la fiesta patronal del centro sanitario.

Desde 1401 y hasta su nueva ubicación en 1930, se llamó Hospital de la Santa Cruz. Al deberse la construcción del nuevo complejo hospitalario en las afueras de Barcelona al banquero Pablo Gil (cuyas iniciales son motivo ornamental repetidísimo en todo el complejo), fue inevitable añadir al nombre del hospital, el del generoso donante, que por fin quedó en el inconsciente colectivo como nombre único: Hospital de San Pablo.

El obispado de Barcelona y su cabildo catedralicio, que fue el fundador del Hospital de la Santa Cruz, era consciente del significado de este nombre para un hospital, que coincidía por cierto con el de la Catedral, también de la Santa Cruz. Pero acabó prevaleciendo el nombre del banquero. La Cruz acaba siempre siendo molesta.

La asistencia a la misa de la Exaltación, regular. Unas setenta personas, la mayor parte ya ancianas. Un par de médicos en bata blanca y tres enfermeras en traje de faena. El coro del Colegio de Médicos y del Hospital de San Pablo formado en su mayor parte por personal jubilado. En los dos primeros bancos, unos con traje oscuro otros en mangas de camisa, supongo que algunos de los cargos directivos del hospital. Por cierto, ninguna mujer en el staff. http://fundacioprivada-santpau.cat/es/transparencia-i-bon-govern/informacio-institucional-i-organitzativa/direccion Y es que donde hay enjundia… Entonces recordé lo que me decía Juan García Llovet cuando era director espiritual en IESE, la conocida escuela de negocios del Opus Dei: Las mujeres sólo hacen lo que los hombres les dejan hacer. El feminismo auténtico no existe cuando hay auténtico poder. Únicamente queda el feminismo de pandereta. El que fomenta la autoridad política.

El sermón de JR… entre histórico y consolador. La Cruz como fuente de amor y misericordia, sí. Como solidaridad de Jesucristo ante el dolor humano, ante la enfermedad y la muerte, también. Pero ni una palabra sobre el pecado que carga Cristo en la Cruz, del que nos libera al precio de su sangre (cf. 1Pe 2,24). Nada sobre ese pecado, ofensa a Dios y a los hombres que, elegido libremente causa la muerte segunda de la que habla el Apocalipsis, si no hay arrepentimiento. Como si el público asistente fuese incapaz de digerir aquel anuncio del que se gloriaba el apóstol Pablo: Cristo siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rm 5,8). No tendrá el pecado buena prensa, los oídos de los feligreses serán muy finos y la culpa de los males de este mundo la tendrán unos pocos malvados o un Dios injusto que no actúa como debiera… Una pena.

Josep Ramón Pérez estuvo durante bastante tiempo solo en la Muy Ilustre Administración (MIA) del hospital como representante del Arzobispado de Barcelona, mano a mano con el Ayuntamiento y la Generalitat En aquel entonces sufrió una verdadera “pasión”, “inútil” al final como la de Sartre, de la cual se dio buena cuenta en este portal. http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2015/03/la-pasion-de-jr.html El cardenal Martínez Sistach se negaba a nombrar representantes en las Fundaciones de Patrimonio, Gestión y Administración del hospital como expresión de su descontento con el gobierno de la institución. Las prácticas anti-vida y una administración poco transparente, en la que el Arzobispado ya no pinchaba ni cortaba nada, habían acabado haciendo mella en su conciencia de pastor y le habían llevado a esa estrategia de guerra fría.

El nuevo Arzobispo habrá querido desencallar la situación, y ahora el padre Josep RamónJR– comparte responsabilidad con Josep Mª Forcada, médico, pintor y sacerdote, http://fundacioprivada-santpau.cat/es/transparencia-i-bon-govern/informacio-institucional-i-organitzativa/patronato-mia el cual quiere hablar con toda naturalidad de la eutanasia y del aborto para asegurar el respeto de la voluntad del enfermo y su enfoque de la vida, como aseguró en su entrevista a El Periódico de Catalunya hace unas semanas. http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/josep-maria-forcada-arrastra-mucha-carga-angustias-del-pasado-5362769 Tanto JR como Forcada son los sacerdotes designados por el Capítulo de la Catedral para representar al Arzobispado en los órganos directivos del Hospital: la Muy Ilustre Administración (MIA) y las fundaciones de Patrimonio, Gestión e Investigación.

El P. Josep Ramón Pérez está “exigiendo” desde hace tiempo la jubilación del abortista Joaquim Calaf, http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.html jefe del servicio de Ginecología del hospital. Conocido y confeso abortista, experimentador genético convulso, hace años que debería estar retirado, pero por algún misterio insondable sigue en activo y dando mal.

Por fin, la presión mediática hizo caer la interesada venda de los ojos del Cabildo. El mismo JR confiesa que, a pesar de haber pedido por activa y por pasiva al gerente Jordi Bachs el cambio de Calaf por un ginecólogo afín a los postulados provida, todavía no sabe “si lo ha entendido”: Si no lo ha entendido, tendremos problemas, no duda en afirmar el pobre canónigo. ¡Y tanto que los tendrán! Si sucede a Calaf uno de sus delfines, tan abortistas como él, las interrupciones médicas del embarazo, es decir, los abortos eugenésicos, los de calidad, los del feto de seis, siete u ocho meses, esos en los que ese sujeto ha especializado al Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, ¡se harán endémicos!.. Si no lo son ya.

Tantos años en el machito y la representación del Arzobispado desbordada por la realidad desde hace tanto tiempo… Esterilizaciones, abortos, píldoras del día después y eutanasias, al decir de Josep Mª Forcada. Junto con JR, convidados de piedra o ninots de falla de tercera clase en la Muy Ilustre Administración con derecho al pataleo, eso sí, ¡pero sin pasarse! No sea que se atrevan a bloquear el funcionamiento del Patronato y a romper el status quo colaborador cuando no directamente colaboracionista.

Y es que exaltar a Cruz de Cristo en el Hospital de Sant Pau no es fácil ni para JR ni para Forcada. Exaltar el madero donde fue consagrado por el sufrimiento el guía de nuestra salvación (cf. Hb 2, 10) es recordar con San Pablo, co-patrono del hospital, que muchos  proceden como enemigos de la cruz de Cristo: su destino es la perdición, su Dios es el vientre, se enorgullecen de sus vergüenzas, su mentalidad es terrena (Flp 3,18). Y por ser terrena sienten, piensan y actúan como el mundo, que odia a Cristo (cf. Jn 15, 18). Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo. Por tanto, para mí es lo de menos que me juzguéis vosotros o un tribunal humano. Mi juez es el Señor (1Co 4,3). Ni la Muy Ilustre Administración, ni el Ayuntamiento ni la Generalitat… ¡El Señor!

Una benemérita institución cuyos patronos son la Santa Cruz y el apóstol San Pablo no puede dejarse manchar con unas prácticas no ya indignas de su condición cristiana y católica, sino de la misma dignidad humana. El crucificado que preside la capilla modernista del hospital es esa piedra angular y preciosa, despreciada por los arquitectos de este mundo, pero preciosa para los que creen. Que no se convierta pues, por nuestra cobardía personal e institucional, en piedra para tropezar y en roca para estrellarse (1 Pe 2,8). Salgamos ya de las tinieblas del silencio y del disimulo y entremos en la maravillosa luz de esa Verdad cuyo precio es abrazarnos a la Cruz. Porque sólo desde la Cruz somos libres y vencemos al mundo.

Custodio Ballester Bielsa, pbro.

www.sacerdotesporlavida.es

Padre Custodio Ballester

Párroco de La Inmaculada Concepción y vecino de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona, España)