Quetzaltenango es la segunda ciudad más grande de la República de Guatemala. Se encuentra en la región volcánica y montañosa del occidente de Guatemala, a la sombra del volcán activo, Santa María. La región es  indiscutiblemente, una de las áreas más hermosas sobre la tierra.  En las afueras de Quetzaltenango, se encuentra un pequeño y maravilloso proyecto denominado “El Hogar del Niño Minusválido Hermano Pedro”.

A la fecha, en el Hogar hay más de setenta residentes.  La mayoría de estos residentes son niños totalmente discapacitados con un amplio rango de enfermedades y condiciones neurológicas, que han sido abandonados por sus familias. Legalmente están bajo la protección del Hogar y la intención es que vivan ahí. En muchos casos el grado de  enfermedad es tan grave que esas vidas son muy cortas. En otros casos, los residentes tienen un grado variable de habilidad intelectual o física, y muy pocos de ellos se encuentran en la capacidad de asumir posiciones de responsabilidad dentro de la institución en la medida que van creciendo.

El Hogar fue inaugurado el 3 de enero de 1989, por el padre José Baldán, OFM. Siete meses después, el 16 de agosto, el padre Baldán falleció trágicamente en un accidente automovilístico, y desde entonces el proyecto ha estado bajo la dirección eficaz del padre Juan Luis Lazarro, OFM, quien ha consagrado los últimos 26 años de su vida a la construcción y funcionamiento  del hogar. En total, el padre Lazarro ha estado en la República de Guatemala durante 43 años. Estos sacerdotes franciscanos proceden de Italia y parece ser que la mayoría del soporte financiero para el Hogar, así como el conocimiento del trabajo maravilloso que se está realizando ahí es italiano.

El cuidado de los jóvenes en el Hogar es excelente. Hay terapia del lenguaje, terapia física, terapia ocupacional, enfermería, entrenamiento académico y vocacional limitado. Varios médicos de la localidad cooperan con el Hogar para proporcionar atención médica cuando se requiere.  La mayoría de esta atención es proporcionada por laicos facultados en sus profesiones. Junto con estos laicos trabaja un número de religiosas franciscanas consagradas, específicamente  capacitadas en enfermería o en campos afines. La proporción de los residentes por los empleados es de 1 a 1.

La comunidad de religiosas que se encuentran en el Hogar, pertenece a “Las Franciscanas de la Asunción”, fundada en San Marcos, Guatemala, en el año 1939. En el año 2006, el título legal de la propiedad en la cual se encuentra asentado el Hogar, fue transferido de los Frailes Franciscanos de Italia  a esta comunidad de religiosas de Las Hermanas Franciscanas Guatemaltecas.

El presente artículo no se trata tanto del Hogar, el cual merece su propio ensayo, sino de las Hermanas Religiosas Franciscanas quienes, junto con otros apostolados, sirven al Hogar como enfermeras y asistentes de enfermería formalmente capacitadas.

Sucede que la Sociedad de San Pío X tiene un priorato  -“Nuestra Señora de Fátima”-  en la Ciudad de Guatemala, capital del país, a más o menos cuatro horas al este de Quetzaltenango.  También sucede que este es el único priorato de la Sociedad de San Pío X en América Central.  No existe otra fraternidad de sacerdotes católicos tradicionales operando en América Central, y tampoco existe diocesano alguno ofreciendo la misa.

Alrededor de los años 2007-2008, con la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum, el padre Lazarro se interesó de nuevo en la misa de su juventud y empezó a buscar recursos.  Contactó  a los sacerdotes de la Sociedad en la Ciudad de Guatemala, y pronto asistió a un retiro ignaciano en el priorato. Previo a este contacto, él había estado leyendo la publicación Sí, Sí, No, No, la cual le había servido como una introducción.   El padre Lazarro es de carácter conservador por naturaleza, y la fidelidad de estos sacerdotes a la doctrina y liturgia católicas, fue superior a cualquier tipo de duda que pudo haber tenido alrededor de tales cosas como irregularidades canónicas, según su propia estimación.

En la primavera de 2015, tuve el privilegio de ser presentado a este muy inspirador rincón del mundo católico tradicional.  Había arreglado un retiro de Semana Santa en el priorato en la ciudad de Guatemala y me encontré con las Hermanas Franciscanas en el lugar -algo que no había visto antes en un priorato.   Para ser específico, había nueve religiosas,  tres profesas,  y otras en diferentes estados de discernimiento.

Con el permiso y la intercesión del prior, padre Lawrence Novak, se me otorgó una entrevista con sor Emilia Mauricio, la superiora de este pequeño grupo. Posteriormente, hice el viaje hacia Quetzaltenango, donde fui recibido muy amablemente por el padre Lazarro, quedándome cinco días celestiales en el Hogar. De estas visitas es de donde he unido todas las piezas, y si existen ciertos errores de hecho, esos errores son totalmente míos.

Parece que el retiro ignaciano del padre Lazarro no fue algo de una sola vez. Este retiro parece haber producido gran fruto, y el padre Lazarro, un hombre celoso por naturaleza, regresó a Quetzaltenango y al trabajo de su vida, y pronto estaba ofreciendo una misa en latín diaria en la hermosa capilla del Hogar.  Durante los años anteriores, había desarrollado un seguimiento dentro de la ciudad de Quetzaltenango, dado su conservadurismo, y para la mayoría de aquellos fieles que habitualmente asistían a sus misas en el Hogar, fue una transición fácil hacia la liturgia auténtica de la Iglesia católica romana.  Los residentes del Hogar que se encuentran capacitados  físicamente para  asistir a la misa, son también vistos ahí diariamente; así como aquellos empleados que así deciden hacerlo.  Tres de las mencionadas hermanas hicieron su primer retiro ignaciano en el mes de noviembre del año 2010, y para ellas tres no hay vuelta atrás.   Sor Emilia calmadamente,  y en cierta forma, avergonzada, relata algunas de sus experiencias en los tipos de retiros a los que habían asistido anteriormente.   No hay razón para repetir esas cosas aquí, ya que son experiencias que sorprenderá a pocos lectores. Basta decir que, como resultado de estos retiros ignacianos,  estas hermanas fueron edificadas y experimentaron una conversión.

Como es coherente en el caso en estas situaciones, el amor por el catolicismo auténtico floreció. Varias hermanas religiosas experimentaron, como resultado,  un entendimiento completamente diferente y nuevo, y un amor hacia su vocación.  Ellas también, pronto asistieron a los retiros ignacianos, y el padre Lazarro continuó predicando retiros como se lo permitiera su ocupada agenda. Él también invitó a los sacerdotes de la Sociedad a visitar el Hogar en numerosas ocasiones, y naturalmente ofrecían sus propias misas ahí, para deleite y edificación de los fieles.  A este punto, el padre Lazarro cesó de ofrecer la misa del novus ordo, y ofrecía exclusivamente la misa perpetua de la Iglesia romana.

Y, como desafortunadamente también es coherente  en estas situaciones, no todos consideraron  este giro de eventos como algo positivo, incluyendo una parte  de las hermanas religiosas asignadas al Hogar, así como el Ordinario local, quien impuso al  padre Lazarro  ofrecer al menos una liturgia del novus ordo semanalmente, y prohibió a los sacerdotes de la Sociedad el ofrecer misa en su archidiócesis. Esto parece haber tenido un menor efecto sobre los sacerdotes de la sociedad, quienes se mueven en seis países, que en los fieles  locales que no están dispuestos a regresar al novus ordo.

Sin embargo, el efecto más visible, ha estado y está sobre aquellas hermanas franciscanas que han crecido en el amor hacia el auténtico catolicismo,  y han descubierto una dimensión completamente nueva  de sus vocaciones y de su catolicismo.  Predeciblemente, se creó una división en el Hogar entre las hermanas que sentían atracción por el auténtico catolicismo y aquellas que han sido impregnadas de la nueva religión y la han preferido. Y, también como es predecible, el asunto no se trató de respetar la elección legítima, sino de hacer lo que era necesario para apagar este incendio destructivo que amenazaba la “unidad” de la comunidad.  Toda la historia contiene numerosos episodios y ejemplos de una persecución abierta organizada, y nada se gana al volver a contar eso aquí, ni tampoco estas cosas deberían de sorprender a alguien  que ha tratado durante muchos años de ser leal a un  catolicismo  que data antes del año 1970.  Simplemente es un ejemplo más de la crueldad de los liberales quienes sienten que su “castillo de naipes” está bajo amenaza.

A principios del año 2012, sor Emilia fue removida de su posición como superiora de las religiosas del Hogar, por sus mismas superioras de la Casa Madre en San Marcos.  Viendo la” escritura en la pared”, el 12 de mayo de 2012 este grupo de hermanas hizo su primer contacto con monseñor de Galarreta, con el objeto de empezar a explorar sus opciones como una comunidad bajo la protección de la Sociedad.  Finalmente, el 24 de octubre del año 2012, estas Hermanas convencidas por la práctica tradicional de la fe, incluyendo a sor Emilia, fueron separadas unas de otras y reasignadas por la Casa Madre a otros apostolados en el país, como un medio para reprimir el “levantamiento” católico.  En esa misma fecha, ellas contactaron al antiguo prior de la Sociedad de San Pío X en la Ciudad de Guatemala, el padre Gardere*, para notificarle sobre la situación.

Es importante enfatizar  este detalle.  Habiéndose decidido por la tradición, el servicio particular de estas monjas en el Hogar llegó a su fin, y no por su propia decisión. Este no es un caso de unas religiosas franciscanas abandonando su comunidad con el objeto de  iniciar una nueva en una sede “tradicional”.  Este es un caso de unas religiosas que fueron expulsadas de su trabajo de vida y posteriormente separadas unas de otras a través de la asignación a diferentes y distantes apostolados. Además, más allá del trabajo en el Hogar, los apostolados de estas religiosas consisten mayormente en trabajo parroquial, y ahora que llegaron a la conclusión que cosas como el infierno y el purgatorio existen, que Nuestro Señor efectivamente fundó la única y verdadera Iglesia, que recibir la comunión en la mano es una práctica cuestionable, si no es que blasfema; y una larga lista de otras verdades sencillas  que usualmente no se transmiten adentro de la estructura del novus ordo, ellas no podían negar conscientemente alguna de estas verdades – algo que inevitablemente les habría causado conflicto en cualquier parroquia del novus ordo a la que fueran asignadas. Estas monjas se decidieron por el auténtico catolicismo y, al hacerlo,  su camino estaba claro, si no fácil.

Este grupo de religiosas brevemente se presentó a sus nuevas tareas, pero para noviembre, ya se habían mudado como grupo al priorato Nuestra Señora de Fátima en la ciudad de Guatemala. El 12 de diciembre de ese año, fueron revestidas con el hábito franciscano femenino tradicional. Las novicias que también eligieron el catolicismo tradicional dejaron el Hogar en mayo de 2012 y para noviembre, ya se habían reportado al priorato en anticipación de la llegada de las religiosas profesas. Para enero del siguiente año, llegaron al priorato nuevas postulantes y el número actual de ellas  estaba completo.

De esas hermanas que eligieron la tradición, una de ellas, sor Julieta, quien actualmente es la directora del Hogar con una significativa antigüedad en comparación con las monjas anteriormente mencionadas, permaneció en el hogar. Las razones son complicadas y entre ellas está el deseo de tener una hermana en el Hogar para apoyo del padre Lazarro. El padre Lazarro, a pesar de la tristeza de ver que estas hermanas eran transferidas de aquí para allá, bendijo su decisión de empezar de nuevo bajo el amparo de la tradición y continúa proveyéndoles un importante apoyo tanto moral como  espiritual.

El nombre de esta nueva congregación de religiosas franciscanas tradicionales es “Franciscanas de los Corazones de Jesús y María”. Sus prioridades como ellas las clasifican son:

  1. Oración
  2. Obras de caridad, especialmente el cuidado de niños inválidos
  3. Visitar a los enfermos
  4. Cuidado doméstico del convento
  5. Cuidado y preparación de la capilla y el altar
  6. Ayuda con la catequesis
  7. Apoyar y promover la Tercera Orden de Franciscanos

Actualmente, ellas (religiosas profesas, novicias y postulantes) ocupan una de las habitaciones que anteriormente se utilizaba para los retiros de san Ignacio en el priorato, en un área atrás del priorato como tal. La estructura parece tener alrededor de 56m2. Ellas realizan la mayoría del trabajo doméstico para el priorato, así como para su pequeño “convento” provisional. Se han impuesto la tarea de aprender latín y están siempre presentes  para el Oficio Divino, en donde la adición de voces femeninas al canto es realmente hermoso. Los sacerdotes les brindan la catequesis e instrucción diaria y están activas en su formación en los varios niveles de compromiso. Como “muchachas  del campo” que son, cuidan el jardín, crían pollos, gansos y patos, y son en suma, un gozo de contemplar.

Coincidió que yo estaba en el priorato un día en que el padre Lazarro, sor Julieta y algunos de los niños pasaron a visitar a los sacerdotes y a las hermanas. A pesar de lo dura que esta situación ha sido para todos, el padre Lazarro y sor Julieta apoyan completamente la decisión que las religiosas han tomado y desean más que nada, el verlas establecidas en condiciones más sólidas y permanentes. Su situación actual, así  de inspiradora, se puede solamente considerar como temporal.

Cualquiera que haya tenido la experiencia de trabajar con niños minusválidos conoce el apego profundo que uno desarrolla con esos niños. Esto se hace  aún más real cuando la situación de estos niños es que son no deseados o por el contrario,  sus padres han renunciado a ellos y son residentes permanentes de un lugar dedicado a ellos. Al  conversar con estas hermanas, se ve rápidamente lo difícil que fue para ellas dejar a estos niños. Cuando partí a mi visita al Hogar, ellas se aseguraron de entregarme una larga lista de niños para transmitirles su amor. Cuando salí  del Hogar de regreso al priorato, llevaba mensajes similares de amor y apoyo de los niños para las hermanas.

Estas hermanas han pagado un alto precio por la oportunidad de vivir la vida franciscana en la forma en que sus antepasados habrían dado por hecho. La propiedad física del Hogar es considerable e impresionante y ahora pertenece a la comunidad religiosa que las hermanas dejaron en favor de la tradición. Una de sus hermanas modernistas les preguntó cómo podían dejar unos alrededores tan cómodos y la riqueza material que el Hogar representa. Es obvio que estas hermanas han pesado lo material contra lo espiritual y encontrado que lo material  es menos importante.

Buenas noticias

El 10 de septiembre de 2016, dos de las antiguas novicias tomaron sus primeros votos solemnes y están ahora revestidas con el hábito de las profesas. En esa misma fecha, las dos postulantes tomaron sus votos como novicias. Y, notablemente en esa fecha, monseñor de Galarreta hizo público el decreto que reconoce formalmente a estas monjas como una comunidad establecida bajo el cuidado y la guía pastoral de la Sociedad de San Pío X. El obispo dejó claro que él es un obispo auxiliar de la Iglesia católica romana y que en tiempos normales, este acto habría sido realizado por su Ordinario correspondiente. Considerando que los tiempos actuales de la Iglesia no son normales, la caridad obliga a la Fraternidad Sacerdotal a asumir esta responsabilidad.

El Futuro

Una y otra vez, al discutir varias opciones, quedó claro que los sacramentos son la prioridad absoluta para estas religiosas. Amigos del priorato con propiedades en áreas rurales del país les han ofrecido terrenos en donación para la construcción de un convento e instalaciones para el cuidado de este tipo de niños. Aceptar una oferta como  esta implicaría moverse  una distancia lejana de los sacramentos, y esa es una opción que no se puede considerar. Las propiedades adecuadas para un convento e instalaciones en donde puedan nuevamente ejercer lo que profesional y espiritualmente desean –cuidar de los niños inválidos- en una distancia cercana al priorato, son bastante caras; fuera de su alcance,  salvo que ocurra algún tipo de milagro. Ellas permanecen imperturbables y parecen bastante contentas en su convento provisional detrás del priorato. Tienen lo que más desean – la oportunidad de vivir sus vocaciones en la plenitud de la fe católica.

Dada su actual situación, es sorprendente que tengan postulantes deseando probar su vocación en esta comunidad. En cualquier momento, careciendo de instalaciones más adecuadas, rápidamente se volverá imposible recibir más jovencitas que desean probar sus vocaciones y cuidar de niños discapacitados.

La meta entonces, es recaudar los fondos suficientes para establecer un convento apropiado para estas monjas, en donde con el tiempo, podrán desarrollar las instalaciones necesarias para cuidar de los niños discapacitados abandonados.

Para aquellos más interesados, se han subido a YouTube varios videos producidos por JMJ HF Productions. Estos videos describen ambos el Hogar y las monjas Franciscanas Tradicionales que actualmente se encuentran en Guatemala. Se puede acceder a los videos por medio de los siguientes vínculos (links). Los medios para contribuir con el futuro de este grupo religioso católico tradicional se incluyen a lo largo de los videos, y también los incluiremos aquí.

Estos videos incluyen un par de videos relacionados propiamente con el Hogar, para que sirvan como ejemplo del trabajo que estas monjas proponen continuar:

Versión corta:  https://www.youtube.com/watch?v=TQg1HxtNb9M

Versión larga: https://www.youtube.com/watch?v=uHgbKUIP900

Estos videos también incluyen un par de entrevistas con las monjas que han elegido la tradición.

Versión corta:  https://www.youtube.com/watch?v=uealRDCzHgI

Versión larga https://www.youtube.com/watch?v=y7dxrV7j0kA

Por favor, mantengan en sus oraciones a esta pequeña comunidad de hermosas religiosas, y si están movidos a proveer material para apoyarlas, o visitarlas para ver un ejemplo de la gracia de Dios en acción, su contribución será más que bienvenida.

Las contribuciones para  estas monjas pueden hacerse a través de la St. Vincent Ferrer Foundation of Texas. Al hacer una donación para esta causa, por favor especifique que la donación es para estas monjas.

El sitio web  es http://svfonline.org/

Puede contactar a la St. Vincent Ferrer Society  of Texas por estos medios:

Correo electrónico: stvincentferreroftexas@gmail.com

Teléfono: (915) 500-3025

Correo postal: 5628 Rosa Ave.

Es Paso, TX  79905

Dr. Tim Brady

[Traducido por María Elena Fernández y Carmen Gaytán. Artículo original.]