ADELANTE LA FE

Jesuitas y la misericorditis de Amoris Laetitia

El jesuita estadounidense James Martin, editor general de la revista America, de la Compañía de Jesús, pro LGTB, y colaborador de Franciscus como consultor en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, con harta frecuenta escandaliza a los fieles con declaraciones e imposturas bastante heterodoxas, especialmente en lo que concierne a la moral católica.

En su férrea y perseverante difusión de errores y ambigüedades, ha afirmado que los fieles católicos podrían sorprenderse cuando lleguen al cielo al ser recibidos por hombres y mujeres LGBT y que probablemente algunos de los santos eran homosexuales.[1]

«Ser LGTB no es ningún pecado».[2]

Sugiere en su reciente libro «Construyendo Puentes: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad», la redacción de un catecismo alterno, y anima a los curas gays a salir del armario.

El libro ha sido presentado en el izquierdista canal CNN. La religiosa estadounidense Jeannine Gramick afirma de este libro: «El Padre Martin muestra cómo el Rosario y la bandera del arco iris pueden reunirse pacíficamente» (¡!).

Públicamente apoya la organización PFLAG, que promueve la homosexualidad y la transexualidad infantil. PFLAG efectúa el adoctrinamiento de niños en las escuelas y «leyes inclusivas».

Antes de proseguir el artículo, hemos de decir claramente que la expresión comunidad que el Padre Martin da a LGTB no puede ser de ninguna manera, ya que ésta se trata de una asociación de personas con intereses comunes, no de una comunidad.

I. La perfidia de James Martin sj

Martin en una publicación de su página de Facebook, el 19 de septiembre próximo pasado, al referirse al Espíritu Santo como «Ella» («And the Holy Spirit knows what She’s doing»)[3] insinúa que la Madre de Dios era lesbiana.

No es reciente que corrientes protestantes y anti-católicas, utilicen la Sagrada Biblia adaptándola a sus intereses y conveniencias, dándole interpretaciones totalmente ajenas a la exégesis católica, así, han surgido traducciones y adaptaciones bíblicas de todo tipo, incluso dentro de la Iglesia Católica se utilizan traducciones cuestionadas como la denominada Biblia Latinoamérica y Dios habla hoy, hasta las últimas ediciones de la Biblia de Jerusalén han sufrido adaptaciones.

Desde los lobbies homosexuales también han implementado una Biblia denominada inclusiva que utiliza un lenguaje neutro, de la que se han retirado o modificado los pasajes condenatorios de la sodomía.

Defensores de estas traducciones blasfemas, afirman por ejemplo que la Sagrada Escritura «guarda silencio acerca si Jesús era célibe o sexualmente activo, soltero o casado, con o sin hijos. A pesar del silencio de la biblia, algunos teólogos han asegurado que Jesús era asexual o que tenía, y presumiblemente aún tiene, una orientación sexual específica».

Y una de las grotescas manipulaciones se da también en la expresión hebrea rūaḥ Yavé (= espíritu de Dios).

Ruah aparece en la Antigua Ley en diversos sentidos. Son cuatro los grupos principales que pueden establecerse:

a) En primer lugar, significa el viento, por el que Dios da a conocer si presencia, su fuerza o su ira. Así aparecerá incluso en el cenáculo el día de Pentecostés.

Desde el principio, es también el soplo de vida que Dios inspira en el hombre y hasta en el mundo animal. Cuando Dios se retira, sobreviene la muerte, y, si se lo da a los muertos, resucitan.

También es el soplo creador, el viento de Dios que hace salir al mundo de la nada.

b) Ruah Yavé se hace presente de modo transitorio o permanente mediante fenómenos específicamente de carácter religioso, tales como el arte de los artesanos del tabernáculo, el poder de gobernar recibido por Moisés y el valor de los libertadores de Israel, recibidos personal o individualmente y transmitidos por contagio o traspasados.

c) En un tercer grupo el ruah Yavé se muestra como un soplo de santidad.

d) Finalmente el ruah Yavé se presenta como un fenómeno mesiánico, primero porque el Mesías será poseído sin límites por el Espíritu de Dios, y, además, porque en los tiempos del Mesías se producirá una intensa efusión del Espíritu de Yavé.

Nuestro Señor Jesucristo emplea el sustantivo masculino Parakletos = Paráclito aludiendo al Espíritu Santo (Jn 14, 16), que algunos traducen por Abogado o Consolador.[4]

Los lingüistas saben que el género gramatical no tiene nada que ver con el género real del sustantivo, así, la palabra griega pneuma se usa para el Espíritu en el Nuevo Testamento.

San Juan usa el pronombre masculino en referencia al Espíritu Santo, a pesar de que se refiere al neutro griego pneuma, lo que es indicativo de que el evangelista se refirió deliberadamente al Espíritu Santo como Él en lugar de Ella. La Iglesia nunca se ha referido al Espíritu Santo como Ella. Consecuentemente no hay ningún precedente bíblico, histórico ni teológico que se refiera al Espíritu Santo en género femenino.

Es evidente ese apetito desordenado por feminizar la identidad divina comenzando: «por “desconstruir” todos los mitos y las creencias que la sociedad patriarcal –la Sagrada Escritura y la doctrina católica- inculcaron, desde el Génesis hasta ahora, a la humanidad».[5]

El movimiento homosexual entre sus múltiples tácticas para insensibilizar, paralizar y convertir a la mayoría utiliza las siguientes:

Hablar de la homosexualidad en tono neutro, en todo lugar, en todo tiempo, hasta que el público se sature. Vencer por cansancio.

Debilitar la oposición religiosa enturbiando las aguas. Divide y reinarás. Lanzar a las corrientes liberales y moderadas contra las conservadoras.

Presentar a los grandes personajes históricos como homosexuales. La idea de la homosexualidad asociada a la grandeza, debilita las creencias de la gente.[6]

II. «Moralidad tomista de Amoris Laetitia»

En su reciente visita a Colombia, Francisco se ha reunido también con los jesuitas colombianos, con quienes ha sostenido un coloquio, en el que ha pedido a los miembros de la Compañía de Jesús que le ayuden a ver que «la moralidad de Amoris Laetitia es tomista»:

«Voy a utilizar esta oportunidad para decir algo más que creo que debe decirse por justicia, y también por caridad. De hecho, oigo muchos comentarios – son respetables porque provienen de hijos de Dios, pero equivocados – en relación con la exhortación apostólica post-sinodal. Para entender Amoris Laetitia es necesario leerla desde el principio hasta el final. Comenzando con el primer capítulo, y continuar con el segundo y así en lo sucesivo… y reflexionar. Y lea lo que se dijo en el Sínodo. Una segunda consideración: algunos sostienen que no hay moral católica que soporte Amoris Laetitia, o al menos, ninguna moralidad segura. Quiero repetir claramente que la moralidad de Amoris Laetitia es tomista, la moralidad del gran Tomás. Se puede hablar de ello con un gran teólogo, uno de los mejores hoy y uno de los más maduros, el cardenal Schönborn.

Quiero decir esto para que usted pueda ayudar a aquellos que creen que la moralidad es puramente casuística. Ayúdeles a entender que el gran Tomás posee una mayor riqueza, que todavía es capaz de inspirarnos hoy. Pero de rodillas, siempre de rodillas…».[7]

El término tomismo es empleado generalmente en sentidos estricto y en sentido amplio.

Estrictamente es el pensamiento filosófico-teológico de Santo Tomás de Aquino. Presentado por él y posteriormente desarrollado por sus seguidores hasta hoy día.

En un sentido amplio, se entiende como una filosofía del realismo metafísico aristotélico-tomista, y, basada sobre ella, una teología que distingue claramente lo sustancial (esencial) de lo accidental en las cosas; como también un método de adaptación de la exposición del dogma de la fe cristiana a la cultura intelectual de cada época. En este sentido los Papas llaman en sus encíclicas al tomismo la philosophia perennis, pues se trata del pensamiento cristiano elaborado durante toda la historia de la Iglesia, pero al cual la contribución de Santo Tomás es extraordinaria y decisiva.

El tomismo, distinguiendo con claridad en cada cosa, en cada ser, lo sustancial y lo accidental, nos indica que el proceso de cambio sólo puede manifestarse en lo accidental, pero nunca en lo sustancial. Gracias a la sustancia, las cosas y los entes son lo que son, es decir, guardan su identidad. No se puede admitir el cambio de lo sustancial, pues la cosa o el ente dejaría de existir transformándose en otra realidad. Solamente pueden cambiar los elementos accidentales.[8]

El marco que cubre Amoris Laetitia, es la moral de situación.

Si divorcio, sodomía y aborto niegan la ley natural en puntos específicos de aplicación, la moral de situación ataca a su mismo principio, reduciendo la moral a un mero juicio subjetivo del hombre sobre sus propios actos. La moral de situación, ya había sido condenada por Pío XII como una radical inversión de la moral. Es una moral que transfiere el criterio sobre la moralidad de una acción desde la ley objetiva y desde las estructuras esenciales a la intención subjetiva, y del centro a la periferia.

La ética de situación rechaza partir de principios eternos y de normas universales para descender a las situaciones particulares, y parte en cambio de situaciones concretas para deducir las exigencias humanas y evangélicas. [9]

Consecuentemente Amoris Laetitia se contrapone a la doctrina del Aquinate, quien enseñó que las normas morales son perennes y válidas para todos. Amoris Laetitia resulta ser una infección doctrinal, una misericorditis.

En otras palabras, un escrito puede haber sido elaborado siguiendo la metodología tomista, pero eso no garantiza de ninguna manera que éste tenga la impronta doctrinal del Doctor Angélico, que es sobre todo una impronta de fidelidad a la Palabra de Dios y a la Sagrada Tradición tal como han sido transmitidas ininterrumpidamente por la Iglesia durante dos milenios.

Germán Mazuelo-Leytón

[1] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, Santidad y homosexualidad, http://adelantelafe.com/santidad-y-homosexualidad/

[2] http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/06/07/religion-iglesia-eeuu-mundo-james-martin-ser-lgbt-no-es-ningun-pecado-eso-es-un-malentendido-comun-gays-iglesia-catolica.shtml

[3] https://www.facebook.com/FrJamesMartin/posts/10154760118671496?pnref=story

[4] ROYO MARÍN O.P. ANTONIO, El gran desconocido. El Espíritu Santo y sus dones.

[5] MONTES VARAS, JUAN ANTONIO, Desde la Teología de la Liberación a la Teología eco-feminista.

[6] KIRK Y MADSEN, After the Ball… (citados en Acción Familia, En defensa de una Ley Superior).

[7] http://www.ncregister.com/blog/edward-pentin/pope-francis-to-jesuits-amoris-laetitia-is-thomist-help-its-critics-to

[8] Cf.: PORADOWSKI, P. MIGUEL, El marxismo en la teología.

[9] Cf.: AMERIO, ROMANO, Iota Unum.

Germán Mazuelo-Leytón

Germán Mazuelo-Leytón es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Miembro de la Fundación «Vida y Familia» de su diócesis. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines