ADELANTE LA FE

La concelebración fomenta el individualismo sacerdotal

Queridos hermanos, la concelebración en las santas misas fomenta en gran manera el individualismo del sacerdote. Es una opinión personal que les explico. La verdadera unión entre los sacerdotes la realiza exclusivamente el Señor, Sumo y Eterno Sacerdote. La realiza transformando el corazón del sacerdote en el propio suyo. En la medida que el sacerdote se vaya identificando más y más con el Único Sacerdote y único Sacerdocio, en esa medida la unión sacerdotal será más evidente. El sacerdote se transforma en Cristo esencialmente en la santa misa, la misa que oficia cada día, con fieles o sin ellos. Es en cada santa misa del sacerdote donde el Señor hace su obra en su hijo amado, donde tiene sus complacencias, como las tiene el Padre Eterno en el Hijo Amado.

El sacerdote se santifica oficiando su santa misa, viviendo en primera persona su identificación con Cristo, uniéndose a Él en la Sagrada Pasión, acompañándole en su camino hacia la Cruz, siendo su verdadero Cirineo en la tierra, que con su santidad de  vida alivia el peso de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.

La unión entre los sacerdotes tiene su inicio de forma individual: Cuando el sacerdote se deja hacer por Cristo en su santa misa; cuando reza el Breviario, la oración oficial de la Iglesia; cuando ora en sus momentos de intimidad con el Señor; cuando vive gozosamente su celibato, castidad y pureza. De esta forma el sacerdote se une a los demás; los sacerdotes se unen  por los lazos de santidad que el Señor va uniendo y entrelazando misteriosamente. Es el Señor quien va obrando la hermosa obra de unión sacerdotal en su propio Corazón. Los sacerdotes cuando de forma individual caminan en la santidad, al mismo tiempo la unión entre ellos se va edificando, se va  perfeccionando y se pone de manifiesto en la Iglesia, para el bien de ella, de los fieles y del mundo.

La concelebración en sí misma no lleva a la fraternidad sacerdotal. Humanamente da la impresión que viendo sacerdotes juntos en el altar se ve la fraternidad entre ellos. No es así. La experiencia de todos estos años de postconcilio habla en mi favor. En modo alguno la concelebración nos une a los sacerdotes en nuestro sacerdocio. Ha favorecido que muchos sacerdotes, sobre todo religiosos, hayan dejado de oficiar sus propias misas; el sacerdote ya no es el que oficia, sino que es el que  concelebra con el que oficia. El sacerdote ha dejado de prepararse para su santa misa, ha dejado de meditar en su misa; el sacerdote no reza las oraciones secretas de la misa, que no le corresponde por ser concelebrante; ha dejado de hacer toda una serie de gestos y acciones que sólo hace el celebrante; ha dejado de dar gracias tras la santa misa.

Con la concelebración se ha reducido drásticamente el número de santas misas en la Iglesia, lo que supone la reducción de las intenciones de misas, y el grandísimo perjuicio espiritual para las almas del Purgatorio, y para las intenciones particulares. El Purgatorio se ha visto perjudicado grandemente con la concelebración.

Fomentar la concelebración es en sí oponerse a la misa privada del sacerdote, atentar contra ella, devaluarla. Guardo una hoja parroquial de una parroquia, donde el párroco critica la misa privada del sacerdote, dando a entender que la santa misa sólo tiene razón de ser cuando está el “pueblo” reunido. Si no hay pueblo, no hay misa. La mentalidad  en contra las misas privadas -mentalidad protestante- ha ido tomando su lugar dentro de  la Iglesia.

Sólo a través de la propia misa del sacerdote se fomenta sólida y eficazmente la fraternidad sacerdotal. En la medida que cada sacerdote vaya al Calvario, en esa medida se teje la espiritual fraternidad entre ellos, porque en el Calvario se consuma la unión del sacerdote en Cristo crucificado, donde Él ha llevado a término su Obra Redentora. La concelabración nada aporta a la unión sacerdotal, ni muchísimo menos a la santidad sacerdotal. No se hace visible la acción sacerdotal de Cristo, sino que por el contrario se oscurece; no obedece a la voluntad de Nuestro Señor cuando instituyó la Sagrada Eucaristía.

Fomentar la concelebración nada aporta al sacerdocio, no contribuye a la santidad del sacerdote; favorece la confusión de los fieles, se atenta contra la santa misa como el sacrificio del Calvario. La concelebración aleja al sacerdote de la santa misa, desdibuja el sacerdocio católico; y de alguna forma prepara a la Iglesia para las nuevas paraliturgias ecuménicas que ya vienen.

La santidad de cada sacerdote hace la fraternidad sacerdotal, porque es el Señor quien está obrando en cada sacerdote, y obra de manera eminentísima en la santa misa del sacerdote.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo "Mysterium Fidei" sobre la Misa tradicional.