SÍ SÍ NO NO

La fe traicionada por lo “políticamente correcto”

SÍ SÍ NO NO
Escrito por SÍ SÍ NO NO

Es indudable que la demolición del Catolicismo constituye una de los fines perseguidos tenaz y concordemente por el progresismo clerical y por el pre-poder demo-oligárquico. Su acción corruptora aparece, en efecto, animada por la aspiración a suplantar la Verdad divina con un vacuo filantropismo que, por su propensión al compromiso, resulta útil a la realización de proyectos niveladores del dominio mundial masónico.

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La vergonzosa condescendencia patente en el seno de los vértices eclesiásticos por las peores figuras y manifestaciones del secularismo contemporáneo induce a considerar fundadamente que nuestro tiempo está destinado al cumplimiento de las palabras proféticas y amonestadoras con las cuales la Virgen Santísima en La Salette y en Fátima señaló a Roma como centro de una apostasía universal, apta para prefigurar la venida del anticristo.

En este cuadro alarmante, que autoriza a reavivar el propósito luciferino de un socavamiento de los presupuestos dogmáticos y morales de nuestra santa Religión, se sitúan ,a título puramente ejemplificativo, el elogio del laicismo y la descarada apología de Lutero, que plantean Bergoglio y, más en general, la mentalidad conciliar contra el Magisterio tradicional de la Iglesia.

La rendición al desastre de las sociedades secularizadas se concretiza a través de la alteración del Evangelio en los términos ambiguos de un desviado pauperismo plenamente acogido por un Papa que, no disimulando un arraigado desprecio por la Fe tradicional, desvaloriza la diferencia entre la única religión verdadera y las falsas creencias religiosas y favorece la deriva nihilista en acto con la pretendida humildad del “¿quién soy yo para juzgar?”, humildad que, de hecho, humilla, no a Bergoglio, sino a la Iglesia y al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

La reducción de la caridad a un banal humanitarismo cosmopolítico aislado de los presupuestos sobrenaturales de la Fe divina y católica ofrece un cómodo punto de apoyo a la apremiante solicitud de Francisco al favorecer indiscriminadamente la inmigración salvaje pilotada por el mundo financiero internacional y destinada a culminar en la islamización del viejo continente, desde hace tiempo condenado al papel pasivo de colonia sujeta a potencias incompatibles con su tradición.

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No se comprende cómo la preocupación de complacer al mundo contaminado por la incredulidad y por la irracionalidad induzca a disolver la verdadera religión en un banal fideísmo, que niega la perennidad del dogma en favor de las implicaciones pluralistas y relativizantes del idolatrado “diálogo”.

Frente a una radical apostasía y a sus desastrosas consecuencias político-sociales estamos llamados a alimentar en la ascesis y en la oración el espíritu de cruzada para afrontar victoriosamente el drama apocalíptico que anuncia el “fin de los tiempos”.

R. Pa.

(Traducido por Marianus el Eremita)