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Los obispos alemanes permiten la comunión a los “vueltos a casar”

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Escrito por Hemos Visto

Tras un período de tiempo un tanto extenso de preparación, el documento pastoral y doctrinal tan esperado (“Palabra de los Obispos”) de la Conferencia de Obispos Alemanes respecto a la aplicación de Amoris Laetitia ha sido finalmente publicado. El sitio en internet de los Obispos Alemanes, Katholisch.de, informó hoy: “Los Vueltos a Casar Pueden Recibir la Comunión en Casos Individuales.” No sorprende que este artículo informativo ya esté divulgándose internacionalmente.

Como dice el nuevo documento – publicado hoy, 1º de febrero de 2017 – “no todo aquel cuyo matrimonio se haya terminado y se haya  vuelto a casar” puede recibir los sacramentos, incluyendo el de Penitencia. Los obispos proponen un proceso de discernimiento para decidir si tal pareja que se ha “vuelto a casar”, o personas individuales, pueden recibir los sacramentos.

El documento de los obispos alemanes – con fecha 1º de febrero pero que ya había sido adoptado por el consejo de los obispos el 23 de enero de 2017 – también dice que Amoris Laetitia (AL 300) no “excluye categóricamente” del sacramento a los divorciados “vueltos a casar”, debido a que en algunos casos no se encontrará “culpa grave [sic].” Tal como se esperaba, el texto también se refiere al párrafo controvertido – párrafo 305 con su nota al pie 351 – y declara que no todos aquellos en “situación objetivamente irregular” se encuentran en estado de pecado, o al menos “no completamente”. Es más, aunque no todas las parejas per se puedan ser admitidas a los sacramentos, los obispos alemanes afirman que para algunas parejas  “Amoris Laetitia  abre ciertamente la posibilidad de recibir los sacramentos de Penitencia y Eucaristía.” [énfasis mío] Sin embargo, esto debiera también hacerse con la ayuda y el acompañamiento de un sacerdote.

Es dentro de este contexto y situación de discernimiento que los obispos alemanes – refiriéndose explícitamente a Amoris Laetitia (37) – enfatizan la importancia y peso de la conciencia individual, que como tal, no puede ser “reemplazada efectivamente por la propia Iglesia”. El documento entonces dice:

La decisión individual – en circunstancias individuales – de no encontrarse aún en condición de recibir los sacramentos, merece respeto y estima. Pero, también debe respetarse la decisión [individual] en favor de la recepción de los sacramentos. [énfasis mío]

Los obispos alemanes destacan indudablemente la formación de la conciencia, cosa que también debe realizarse. Pero, al tiempo que rechazan los extremos de “laxitud” y “rigorismo”, ofrecen todavía gran amplitud a las parejas individuales que ahora pueden discernir decisivamente por sí mismas – con la ayuda de un sacerdote que acompañe y discierna – si ya deben o no recibir los sacramentos. De acuerdo a los obispos alemanes, la Iglesia debiera respetar su decisión propia, al menos eso sugiere la cita.

Por consiguiente, pareciera que ni siquiera los obispos alemanes van tan lejos como los obispos malteses con sus nuevos lineamientos – quienes recalcaron incluso más explícitamente el peso de la conciencia individual – pero los alemanes se les acercan bastante. Por supuesto que no debiera sorprendernos, dado que los obispos alemanes – entre ellos el mismo cardenal Walter Kasper – han estado presionando recurrentemente por un aflojamiento indulgente de la moralidad de la Iglesia sobre los divorciados “vueltos a casar”, y durante un largo tiempo.

Así es como sonaba, allá por 1993, cuando Kasper, junto con otros dos obispos, propusieron por primera vez la implementación de la “propuesta Kasper” (como se la conoce hoy) en el sur de Alemania – hace ya casi 25 años:

El sacerdote [al discernir junto a la pareja su caso individual] respetará el juicio realizado por la persona en cuestión que, después de un examen de conciencia, ha llegado a la convicción de que puede asumir la responsabilidad frente a Dios de aproximarse a la sagrada Eucaristía. [énfasis mío]

En aquel entonces, la Congregación para la Doctrina de la Fe frenó esta iniciativa. Es más, en este contexto, nos es útil saber que el cardenal Gerhard Müller, como Prefecto de la misma congregación, ha dicho de manera inequívoca que no puede haber una contradicción entre la doctrina y la conciencia individual, y luego agregó:

Por ejemplo, no se puede decir que hay circunstancias por las cuales un adulterio no constituye un pecado mortal. Para la doctrina católica es imposible la coexistencia entre el pecado mortal y la gracia justificante. [énfasis mío]

El cardenal Müller también insistió – en referencia a Familiaris Consortio 84 – que los divorciados “vueltos a casar” deben vivir en continencia sincera y perdurable si desean recibir los sacramentos.  Sin embargo, ese tema ni siquiera se discutió en la nueva declaración de los obispos alemanes.

Este nuevo y muy perturbador documento de los obispos alemanes aparece ahora al mismo tiempo que uno de los obispos alemanes – el Arzobispo Heiner Koch, de Berlín –se niega incluso a hacer un juicio moral sobre la pecaminosidad de las uniones homosexuales.

Por ejemplo, el 30 de enero de 2017, el periódico alemán progresista taz publicó una entrevista con el Arzobispo alemán de Berlín en la que trata principalmente la cuestión de la homosexualidad. Si bien Koch insiste en que la palabra “matrimonio” significa la unión entre un hombre y una mujer, porque está abierto a la vida; declara luego sorprendentemente: “respeto cómo ellos [parejas homosexuales] viven su propia sexualidad – porque asumo que lo hacen de manera responsable.” [énfasis mío] Cuando el reportero le preguntó por qué la Iglesia asegura que el homosexual vive en estado de pecado, cuando ni el mismo Jesucristo hizo una declaración tan explícita al respecto, Koch respondió: “Usted desea que yo realice un juicio general sobre una persona individual. Y eso yo no lo haré.” [énfasis mío] En consecuencia, se niega a proclamar la enseñanza moral de la Iglesia sobre la homosexualidad y sus actos.

Como podemos ver aquí, la disolución de la doctrina católica sigue creciendo en Alemania.

One Peter Five

(Traducido por Marilina Manteiga)