ADELANTE LA FE

Mi Misa en el silencio de la madrugada

Queridos hermanos, hoy he oficiado mi Santa Misa  muy temprano, no se oía aún el ajetreo de los madrugadores que van a trabajar, ni el ruido del motor de los coches. El silencio lo llenaba absolutamente todo. Hasta ahora nunca había oficiado con tan gran silencio, y esto  ha motivado que la Santa Misa de hoy haya tenido algo de especial, inesperado por mi parte, más no sólo por el silencio, sino que en el silencio el Señor ha querido responder a una inquietud personal.  Pienso en aquellos eclesiásticos que no les gusta oficiar el Santo Sacrificio privadamente, creo humildemente que se pierden un momento único e íntimo en la vida del sacerdote. Verdaderamente hoy me he sentido excepcionalmente acompañado, aunque cuando terminé empezó, poco a poco, a hacer acto de presencia el ajetreo de los más madrugadores que iban al trabajo; y al tiempo que el ruido aumentaba, aquella sensación que sentí en mi corazón se fue diluyendo, pero el recuerdo vivo del momento de mi Misa ha quedado en mí de forma indeleble.

El texto del Evangelio de la Misa hacía referencia a aquellas palabras del Señor que nos recuerdan que allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón. Tales palabras me hicieron meditar un instante. Y así, inmóvil durante unos instantes frente al altar pensé:

Si mi Misa es mi tesoro, entonces mi corazón está en ella. Si mi corazón está en la santa Misa, entonces nadie podrá arrebatarme tal tesoro de mi corazón; siempre, en todo momento, en todo lugar, mi tesoro no podrá serme arrebatado, y mi corazón nunca entristecido. Mi corazón, verdaderamente, nunca podrá estar triste, ni defraudado, ni ansioso por algo, ni deseoso de algo, ni en búsqueda de no sé qué cosa, porque lo que desea ya  lo tiene en la tierra. Sólo podrá entristecerlo, lo único que debe entristecer al sacerdote, el pecado.

Luego, si mi corazón tiene ya su tesoro, que es la Santa Misa, entonces cuando llegue ese día, que ya está llegando, de la muerte, del momentos de rendir cuentas ante el Creador, entonces mi corazón no sufrirá por desprenderse de las cosas terrenales, todo lo contrario, gozará más, porque sabe que su tesoro en la tierra será desvelado en el Cielo con toda claridad; porque su tesoro no lo deja en la tierra, no se desprende de él, sino que va al encuentro pleno de él.

Estos fueron mis pensamientos que, por cierto, me llenaron de gran paz interior, seguridad e íntima felicidad. A partir de entonces el resto del día fue totalmente distinto a como podía habérmelo imaginado. No sé qué ocurrirá el último día de mi vida, pero este pensamiento de hoy me hecho afrontarlo sin temor, pensando en él sin inquietud y hasta con gran tranquilidad. ¡Qué gran tesoro tiene el sacerdote! Y pensar que muchos no lo han descubierto.

¡Inmenso don el del sacerdocio por el tesoro de incalculable valor que el mismo Dios ha puesto en nuestras pobres manos! ¡Qué grandes somos en el Santo Sacrificio, somos las manos y la voz del mismísimo Jesucristo, Señor Nuestro! Sólo el Señor puede llenar el corazón del sacerdote, sólo el Señor puede ser el tesoro del corazón del sacerdote;  sólo el Señor es la alegría de la vida del sacerdote. Sólo el Señor en el Calvario culminando la Obra de Redención es el tesoro de incalculable valor al que el sacerdote debe aspirar, porque con ese tesoro ya nada lamentará dejar de esta vida en aquel momento de la despedida de lo terreno, porque lo que tiene pertenece a la realidad del Cielo, donde se nos desvelará el misterio que en la tierra permanece velado.

¡Oh grandeza del celibato católico! ¡Oh grandeza de la pureza perfectísima del sacerdote! ¡Oh regalo inmarcesible de la Santa  Misa tradicional por parte de la Santísima Trinidad!

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo “Mysterium Fidei” sobre la Misa tradicional.