La mayor desgracia de una persona es pedir a Dios frecuentemente Hágase tu voluntad, y al mismo tiempo, desear que se haga solamente la suya.

Dios tiene sus planes que frecuentemente son totalmente contrarios a los nuestros. ¿Quién hubiera imaginado que al venir Dios a la tierra para manifestarse a los hombres, Él que era el Señor de la gloria, el Padre de inmensa majestad, iba a querer abajarse como un niño recién nacido, llorando sobre las pajas de un pesebre?

¿Quién hubiera creído que Dios al venir a renovar, a enderezar, reformar el mundo, no iba a encontrar más que un medio: morir sobre el madero de una cruz en medio de dos criminales?

¿Quién se hubiera atrevido a aconsejar a Nuestro Señor que hiciese su primer milagro en unas bodas aldeanas, en medio de una escena de taberna, en donde nadie esperaría ver un profeta?

Sin embargo, la historia se forjó en forma totalmente diferente a lo que nos imaginamos. Dios posee sus propios procedimientos, porque es escrutador del futuro y conoce los efectos de las acciones divinas y humanas.

Jesús aprovecha los goces sensatos de la naturaleza que Él mismo ha creado. No lo entienden así, los que creen ser rectos con Dios, por eso protestan activamente de que Jesús participe de unas bodas, de que se reúna con quienes los judíos consideran pecadores públicos. Es que no pretenden aprender la voluntad de Dios y cumplirla, sino sólo sus propias ideas.

Nuestra vida humana bien llevada nos conduciría así a Jesús, en lugar de separarnos de Él, esto sería lo lógico ya que Él quiso escoger esta vida para salir a nuestro encuentro, Dios quiere lo mejor para nosotros en sus designios divinos, pero nosotros preferimos que admita nuestras elucubraciones, nuestros proyectos y nuestros sueños.

Sabemos bien que la oración que reúne debidamente todas las debidas condiciones obtiene infaliblemente lo que pide, en virtud de las promesas de Dios, promesas que constan con toda certeza en las fuentes mismas de la Revelación.[1]

Se nos inculca con reiteración en la necesidad de insistir en la oración.[2] El Evangelio no puede ser más claro y no puede hablar con insistencia más grave.

Muchos no obtienen lo que piden porque se cansan de pedir, y la oración es incompatible con el pecado.

Desde enero de 2016, las clásicas «Intenciones Generales y Misionales del Santo Padre», sufrieron una notable «recreación», proceso que se había venido dando en los años precedentes en el Apostolado de la Oración confiado a la Compañía de Jesús, mismo que había nacido en 1844 en Vals, Francia en una casa para la formación de jóvenes jesuitas, con el objetivo de animar a los fieles al servicio de Dios, y al prójimo mediante la plegaria, en especial orando por las necesidades de la Iglesia. Inicialmente se vino en llamar «Liga de oración en unión con el Sagrado Corazón de Jesús», y fue gracias al empuje y entrega del Padre Henry Ramière, S. J., que tomó auge el apostolado señalado.

Posteriormente el mismo Papa tomó un personal y vivo interés por el Apostolado de la Oración, asumiéndolo, al que encomendó inicialmente una intención mensual general: que expresaba una preocupación suya, por la cual pedía oraciones a todos los católicos.

Desde 1929, el Romano Pontífice añadió una segunda intención, llamada intención misionera, desde entonces el Apostolado de la Oración recibe dos intenciones mensuales del Papa que sus miembros las difunden entre los fieles católicos para que tanto los miembros del Apostolado de la Oración cuanto otros católicos las tengan presentes en su plegaria cotidiana.

Recientemente en el arco de la recreación a la que fue sometido el Apostolado de la Oración, esta asociación eclesial ha recibido la nueva denominación de Red Mundial de Oración por el Papa, y el mismo Francisco ha enviado una carta el 7 de julio de 2016 en la que continúa impulsando dicho proceso, nombró asimismo directamente un Director de dicha Red, antes era el mismo Prepósito General de la Compañía de Jesús el Director del Apostolado de la Oración que actuaba mediante un delegado suyo.

Aunque el proceso de transformación del Apostolado de la Oración se había iniciado oficialmente el 3 de diciembre de 2014 con las sugerencias y aprobación del Papa, con el documento Un camino con Jesús con disponibilidad apostólica, en enero 2016, el ex Apostolado de la Oración inició  dos proyectos «El Video del Papa» y «Click To Pray», y ha sido el primero de estos dos proyectos precisamente el que ha suscitado las mayores controversias, dado el enfoque y la ambigüedad de las presentaciones, en consonancia con las intenciones mismas de Francisco señaladas a la hoy Red Mundial de Oración por el Papa, no pocos fieles se han escandalizado por vatios de estos vídeos.

Y fue justamente en el momento de la presentación del primer vídeo de Francisco, cuando fieles de todas partes se comenzaron a preguntar si era correcto rezar por unas Intenciones del Papa que ya no eran referidas a las preocupaciones apostólicas y espirituales del Sucesor de Pedro, que ya no son católicas.

Cientos de personas que rezaban diariamente por las intenciones del Romano Pontífice dejaron de rezar por éstas, y sé de publicaciones, ajenas a la Red Mundial de Oración por el Papa, que dejaron de incluir las dos intenciones mensuales.

En ese contexto el mismo Francisco declaró un Año Santo de la Misericordia entre la fiesta de la Inmaculada Concepción de 2015 y el 20 de noviembre de 2016, con la posibilidad de ganar la Indulgencia Plenaria, siendo uno de los requisitos Rezar por la persona e intenciones del Papa Francisco.

Antaño cuando se oraba genéricamente por las intenciones del Papa para ganar la indulgencia plenaria, se oraba implícitamente por cuatro intenciones específicas y objetivas:

  1. El adelanto de la Fe y el triunfo de la Iglesia.
  2.  La paz y la unión entre los príncipes y gobernantes cristianos.
  3. La conversión de los pecadores.
  4. El desarraigo de las herejías.[3]

Es decir, se oraba por las intenciones católicas del Pontífice.

Ahora, ¿qué significa orar por las intenciones del Papa u obispo, o cualquier otra persona? No significa que usted debe orar por el mismo Papa, sino por todo lo que él está orando o desea orar. Por ejemplo, un día el Santo Padre puede estar orando por el éxito de algunas misiones que está estableciendo en tierras paganas; en otro, puede estar rezando para que los enemigos de la Iglesia no tengan éxito en sus planes contra ella; en otro, puede estar orando por la conversión de alguna nación, y así sucesivamente; todo lo que está orando o desea orar se llama «su intención».[4]

Y aquí está el quid en cuestión: si el Papa nos está pidiendo rezar por algo que no es católico, por alguna «intención» que no se condice con el sagrado depósito de la fe, o que es problemática para el desenvolvimiento y la armonía eclesial, ¿los fieles están rezando por esas intenciones?

No, porque Dios no puede escuchar una plegaria que es contraria a su voluntad, en todo caso dada la distorsión actual en este tema, no estaría mal decir que hemos de rezar: por las intenciones del Papa acordes con la voluntad de Dios.

Germán Mazuelo-Leytón 

[1] Cf.: Mt 7, 7-8; 21, 22; Jn 14, 13-14; 15, 16, 23-24; 1Jn n5, 14-15.

[2] Cf.: Lc 6, 12; 11, 5-13; 18, 1-5; 22, 44; Mt 15, 21-28

[3] RACCOLTA, Nº 23.

[4] KINKAID, P. THOMAS, Comentario al Catecismo de Baltimore N.º 4.