ADELANTE LA FE

El papa Francisco abre la puerta para santos no católicos

El 11 de julio el papa Francisco publicó una nueva carta apostólica tituladaNo hay Amor más Grande, Sobre el Ofrecimiento de la Vida.

Tal como explica el sitio en internet de Rome Reports:

Hasta ahora, había tres vías por las que una persona podía ser declarada beata o santa: el martirio para los asesinados en un acto de odio a la fe; la práctica fiel de las virtudes heroicas; y, finalmente, la “canonización equivalente,” una prueba de que ya existe una devoción hacia el candidato, así como una fama sólida por su intercesión milagrosa.

Además de estas tres vías, ahora Francisco agregó una cuarta llamada “el ofrecimiento de la vida.” El periódico National Catholic Reporter (NCR) describe los nuevos criterios de la siguiente manera:

  • Disposición a ofrecer libre y voluntariamente la propia vida y la aceptación heroica, por amor, de una muerte segura y temprana; el acto de caridad heroico y la muerte prematura están relacionados.
  • Evidencia de haber vivido las virtudes cristianas — aunque sea de manera ordinaria, no necesariamente heroica — antes de haber ofrecido la vida por otros, y hasta el momento de la muerte.
  • Evidencia de una reputación de santidad, al menos tras su muerte.
  • Para la beatificación es necesario que se le atribuya un milagro a la intercesión del candidato.

La revista America Magazine cita el motu proprio del papa Francisco:

Francisco prosigue diciendo que “Son dignos de consideración y honor especial  aquellos cristianos que, siguiendo más de cerca los pasos y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás y perseverado hasta la muerte en este propósito.”

El Papa escribe, “Es cierto que el ofrecimiento heroico de la vida, sugerido y sostenido  por la caridad, expresa una imitación verdadera, completa y ejemplar de Cristo y, por tanto, es merecedor de la admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a los que han aceptado voluntariamente el martirio de sangre o han ejercido heroicamente las virtudes cristianas.”

America Magazine también reporta cómo el artículo de L’Osservatore Romano considera las canonizaciones del tiempo pasado:

La lógica detrás del decreto de hoy se explica en un artículo de L’Osservatore Romano, que resume también la discusión que comenzó en el año 2014 en la Congregación para las Causas de los Santos, “con el apoyo del Papa”, y precedió la promulgación del decreto de hoy.

El artículo enfatiza que la congregación reconoció que las tres vías a la santidad existentes “no le hacían justicia” a “muchas expresiones verdaderas y, en muchos aspectos, movilizadoras, de santidad”…

El Arzobispo Marcello Bartolucci, secretario de la Congregación para las Causas de los Santos, luego aseguró, como siempre, que esta novedad sin precedentes no está cambiando nada. El NCR reporta:

Bartolucci escribió que las nuevas disposiciones no alteran en absoluto la doctrina de la Iglesia sobre la santidad cristiana que conduce a la beatificación ni el procedimiento tradicional para la beatificación.

Antes bien, escribió, lo agregado ofrece un enriquecimiento, con “nuevos horizontes y oportunidades para la edificación del pueblo de Dios que, en sus santos, ve el rostro de Cristo, la presencia de Dios en la historia y la implementación ejemplar del Evangelio.”

El Caballo de Troya

La mayoría de los católicos desprevenidos leerán la anterior noticia y no encontrarán razones para alarmarse. Es porque asumen que cualquier persona canonizada por la nueva vía sin dudas será católica. Sin embargo, a menos que la carta lo especifique, algo poco probable, no contamos con esta garantía. Observen que una de las vías tradicionales de canonización ya incluye el martirio en el sentido verdaderamente católico de la palabra: “aquellos asesinados en un acto de odio a la fe.” Ahora observen que la nueva “vía” del papa Francisco remueve cualquier mención a la muerte resultante de la persecución a la fe católica, y sustituye en cambio el ofrecimiento libre y voluntario de la propia vida por otros.

¿Por qué es esto importante? Como expliqué previamente en un artículo del 28 de marzo de 2014, “Del Abogado del Diablo: ¿Abrirá San Juan Pablo la Puerta a los “Santos” No Católicos? Al papa Francisco le entusiasma mucho la idea de canonizar santos no católicos:

Consideren la siguiente afirmación del papa Francisco, dada a Andrea Tornielli en una entrevista del 10 de diciembre de 2013:

… Conocí en Hamburgo a un párroco que seguía la causa de beatificación de un sacerdote católico que fue guillotinado por los nazis porque enseñaba el catecismo a los niños. Después de él, en la fila de los condenados, había un pastor luterano y lo mataron por el mismo motivo. Su sangre está mezclada. Ese párroco me contó que había ido a ver al obispo y le había dicho: “Sigo con la causa, pero de los dos, no sólo del católico”. Este es el ecumenismo de la sangre. Todavía existe hoy, basta leer los periódicos. Los que matan a los cristianos no te piden el documento de identidad para saber en cuál Iglesia fuiste bautizado. Tenemos que tomar en cuenta esta realidad.

Más tarde, el 1º de noviembre de 2014 escribí un artículo titulado, “¿Canonizaría el Papa Francisco a un No Católico?” En dicho artículo observé lo siguiente:

EL 10 de octubre, el papa Francisco se reunió con los obispos de la Comunión de Iglesias Episcopales Evangélicas. La reunión había sido planeada con anterioridad por el difunto Tony Palmer. Palmer fue un amigo protestante del Papa que recibió una misa de réquiem católica y fue sepultado como obispo por orden del papa Francisco.  A pesar de que Palmer era protestante y no tenía una ordenación válida. Durante la reunión el papa Francisco dijo lo siguiente:

Estamos pecando contra la voluntad de Cristo, porque nos fijamos en nuestras diferencias; todos tenemos el mismo bautismo y es más importante el bautismo que las diferencias. Todos creemos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Todos tenemos dentro el Espíritu Santo, que  ¡reza, ora en nosotros! ¡El Espíritu que reza en nosotros!

…Es una locura tener un tesoro y preferir usar  imitaciones del tesoro; las imitaciones son las diferencias. Lo que interesa es el tesoro: Padre, Hijo y Espíritu Santo, la vocación a la santidad, el llamado a predicar el Evangelio hasta el fin del mundo, la certeza de que Él está con nosotros – él no está conmigo solo porque soy católico, no está  conmigo porque soy luterano, no está conmigo porque soy ortodoxo. ¡Un  manicomio teológico!”…

…Actualmente en Oriente Medio y África, y tantos otros países, ¿cuántos cristianos son muertos y no les preguntan si son pentecostales o luteranos, Anglicanos, católicos, ortodoxos. Son cristianos; y  los matan  porque creer en Cristo el Señor. Este es el ecumenismo de la sangre.

Recuerdo una vez que estaba en Hamburgo, año 86-87, y el párroco estaba llevando adelante la causa de la beatificación de un sacerdote católico, que fue guillotinado por los Nazis por enseñar  catecismo a los chicos. Pero estudiando,  vio la lista de los sentenciados a muerte ese día y justo detrás de él había un pastor  luterano que también fue condenado por lo mismo; de tal manera que la sangre del sacerdote se mezcló con la del pastor. El párroco fue al obispo y le dijo, “o llevo adelante las dos causas juntas o  no hago nada.” ¡Eso es ecumenismo de la sangre! 

La Canonización de no católicos nació con Juan Pablo II

Para que nadie piense que la escandalosa idea de los santos no católicos fue una creación de Francisco,  debemos dar rédito a la canonización reciente del conciliar Juan Pablo II. En una homilía del 7 de mayo de 2000, el papa Juan Pablo II afirmó lo siguiente:

…En nuestro siglo “el testimonio ofrecido a Cristo hasta el derramamiento de la sangre se ha hecho patrimonio común de católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes” (Tertio millennio adveniente, 37).…¡Y son tantos! Su recuerdo no debe perderse, más bien debe recuperarse de modo documentado…La participación de Representantes de otras Iglesias y Comunidades eclesiales da a nuestra celebración de hoy un valor y elocuencia singulares dentro de este Jubileo del año 2000. Muestra cómo el ejemplo de los heroicos testigos de la fe es verdaderamente hermoso para todos los cristianos. La persecución ha afectado a casi todas las Iglesias y Comunidades eclesiales en el siglo XX, uniendo a los cristianos en los lugares del dolor y haciendo de su común sacrificio un signo de esperanza para los tiempos venideros….Estos hermanos y hermanas nuestros en la fe, a los que hoy nos referimos con gratitud y veneración, son como un gran cuadro de la humanidad cristiana del siglo XX. Un mural del Evangelio de las Bienaventuranzas, vivido hasta el derramamiento de la sangre…”El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna” (Jn 12,25).

Queridos hermanos y hermanas, la preciosa herencia que estos valientes testigos nos han legado es un patrimonio común de todas las Iglesias y de todas las Comunidades eclesiales. Es una herencia que habla con una voz más fuerte que la de los factores de división. El ecumenismo de los mártires y de los testigos de la fe es el más convincente; indica el camino de la unidad a los cristianos del siglo XXI. Es la herencia de la Cruz vivida a la luz de la Pascua: herencia que enriquece y sostiene a los cristianos mientras se dirigen al nuevo milenio.

Observen cómo utiliza el papa Juan Pablo II las palabras “heroicos testigos de la fe,” y “hermanos y hermanas nuestros en la fe” para describir a los no católicos. Entonces, ¿se nos permite preguntar cuál fe? Pareciera que a Juan Pablo II le importa muy poco si esa “fe” es la verdadera fe católica. Para aclarar aún más este punto, una carta de 1998 de la Comisión Ecuménica del Comité Central del Gran Jubileo del año 2000 a las comisiones nacionales correspondientes bajo el papa Juan Pablo II, estableció lo siguiente:

El testimonio de fe dado por cristianos, incluso hasta el punto de derramar su sangre, merece una atención especial en vistas al próximo Jubileo. Este testimonio se ha convertido en la herencia común de Católicos, Ortodoxos, Anglicanos y Protestantes. La comunidad Cristiana no puede permitir que el recuerdo de estos testigos de Jesucristo muera, ya que demuestran la presencia y eficacia del Espíritu Santo en las diferentes Iglesias y comunidades eclesiásticas. Esta voz de la comunión de los santos es más fuerte y más convincente que los elementos de división. El recuerdo de su testimonio y de su fe es un compromiso de esperanza para el futuro. Con este fin, sería útil crear un “calendario común” o un “martirologio ecuménico”, un compendio de Cristianos – Católicos, Ortodoxos, Anglicanos, Protestantes – que hayan dado testimonio de Cristo nuestro Salvador, a veces incluso derramando su sangre.

Y luego, bajo el destacado subtítulo “Comunión de los Santos” se lee:

En muchos lugares los Cristianos han reconocido entre ellos a mártires y confesores ejemplares de fe, esperanza y caridad – hombres y mujeres. Algunos de ellos, como San Francisco, Roublev, Johan Sebastian Bach, Monseñor Romero, Elizabeth Seton, el mártir Anuarite de Zaire, y Martín Luther King, han sido reconocidos por muchas razones que van más allá de las puramente confesionales.

¡Los Neo-católicos ya están a bordo!

Para que nadie se entusiasme pensando que los neocatólicos verán la luz finalmente cuando Francisco canonice a un no católico como santo, hace tiempo que ellos están a bordo con la idea. Cuando en 2011 le preguntaron a un “experto” en apologética de Catholic Answers, “¿Un no católico podría ser canonizado por la Iglesia Católica?”, el experto respondió:

Es teóricamente posible que la Iglesia canonice a un no católico porque la canonización es simplemente un reconocimiento oficial de que una persona determinada está en el cielo. Pero hasta ahora la Iglesia lo ha hecho solo con sus propios miembros. Esto se debe a que uno de los propósitos de la canonización es dar a los católicos un modelo de santidad cristiana católica.

Además, al menos un sacerdote respetable ya ha dicho que no hay problema en orar a los no católicos e incluso a un no cristiano. El P. Kenneth Doyle, un prominente columnista del periódico diocesano del Sudoeste de Indiana afirmó, el 11 de marzo de 2014, que no solo “no tendría problema” en orar por la intercesión de héroes tales como el bautista Martin Luther King o el luterano Dietrich Bonhoeffer en su oración particular, sino que incluso no vería un problema en orar por la intercesión de Gandhi, como hace con los miembros difuntos de su propia familia.

La doctrina católica prohíbe la canonización de los no católicos

Si bien la Iglesia no niega la posibilidad teórica que los no católicos de invencible ignorancia puedan salvarse, apenas mantiene una “leve esperanza” de ello, dado que los únicos medios seguros y certeros permitidos para la salvación le fueron dados por el mismo Jesucristo. Por lo tanto, la idea de que un Papa canonice a un no católico debiera parecerle imposible a un católico. De hacerlo, el Papa iría más allá de decir que hay una posibilidad de salvación para los no católicos, a decir que la salvación de algunos no católicos es infaliblemente cierta.

Es más, la santidad canonizada se ha basado siempre en el concepto de martirio sufrido por la única y verdadera fe católica, y en la virtud y santidad heroicas dentro de la única y verdadera fe católica. Juan Pablo II habló del “ecumenismo de los mártires” y Francisco habla del “ecumenismo de la sangre” como si la Iglesia enseñara que los no católicos que son asesinados por razones virtuosas se salvan segura e inmediatamente. No es así. Como enseña el Concilio de Florencia:

Nadie, sin importar lo mucho que haya dado en limosnas y aún si haya derramado sangre en el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y la unidad de la Iglesia Católica (Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, Sesión 11, Feb. 4, 1442).

De la misma manera, muchos grandes santos han hablado contra la idea de mártires cristianos ecuménicos:

Los verdaderos mártires se encuentran sólo en la Iglesia Católica, ya que no hay más que una fe verdadera, no hay sino un verdadero martirio. – San  Ireneo de Lyon

Herejes o cismáticos, al estar fuera de la Iglesia y apartados de toda unidad y caridad, si alguno derramare su sangre en nombre de Cristo, no podría ser coronado en la hora de su muerte. – San Cipriano

Por lo tanto, el papa Francisco no puede en absoluto suponer que un no católico asesinado en nombre de cristo se salva automáticamente, y mucho menos los no católicos asesinados por llevar vidas virtuosas.

Entonces, es verdad que ningún concepto verdaderamente católico de santidad canonizada puede incluir no católicos. Los santos católicos deben ser ejemplos heroicos de lo que los fieles debieran aspirar a ser para salvar sus almas. Los santos no solo eran católicos hasta la médula, sino que construyeron sobre esa base sólida para alcanzar alturas espirituales. La idea de poner a un no católico como ejemplo para salvar el alma de alguno no solo habría sido considerada impensable, sino blasfemo, en cualquier momento de la historia de la Iglesia anterior al nuestro.

Afortunadamente para nosotros, al menos según el obispo Fellay, ni siquiera Francisco cree que sus canonizaciones sean infalibles. (Vean el video  a los 11 minutos 24 segundos)

Peter Crenshaw

(Artículo original. Traducido por Marilina Manteiga)

THE REMNANT

Edición en español de The Remnant, decano de la prensa católica en USA