El papa Francisco con la 'Arzobispo' luterana de Suecia, Antje Jackelan. El Papa se refirió a ella como “mi querida hermana”.
THE REMNANT

Papa Francisco: una cura para los neocatólicos (¡bienvenidos de vuelta, hermanos!)

La Petición urgente de The Remnant al papa Francisco para que cambie de rumbo o renuncie al Oficio Petrino, ha sido traducido en 11 idiomas, incluyendo el italiano, español, francés, rumano, ruso, alemán, croata, eslovaco, holandés, portugués, y coreano, con algunos más que están en camino. Casi todos fueron esfuerzos espontáneos (no solicitados por The Remnant) de católicos fieles de todo el mundo que ya han tenido suficiente.

Esta Petición urgente ha sido leída por más de 100.000 personas (hasta donde sabemos) y mencionada por sitios de internet en los cuatro hemisferios. También llegó su conocimiento a periódicos de todo el mundo cuando AP (Associated Press) lo citó favorablemente en un artículo de Nicole Winfield.

Fue firmado oficialmente por los escritores permanentes de The Remnant únicamente, pero desde entonces miles de católicos agregaron sus nombres a la versión inglesa en internet. Aún no contabilizamos las firmas que se sumaron de todas partes del mundo, por tanto aquellos que aún quieran firmar están a tiempo de hacerlo aquí.

La respuesta a nuestro Reclamo Urgente dejó en claro que el régimen novedoso del papa Francisco es bastante menos popular entre los fieles católicos practicantes que lo que sugerirían los elogiosos homenajes de las revistas Rolling Stone, Newsweek, y Time. De hecho, pareciera que el mundo católico —o lo que queda de él, en todo caso—comienza finalmente a despertarse, en buena medida gracias al régimen del papa Francisco.

En otro tiempo, los debates entre los llamados católicos tradicionalistas y su contraparte neocatólica parecían girar en torno a temas no resueltos, en los que un cierto grado de incertidumbre en cuanto a trayectoria era entendible. Después de todo, el escándalo sexual del clero todavía no había perforado el casco de la barca de Pedro bajo la línea de flotación; la imagen del homosexual pedófilo no se había superpuesto aún sobre el sacerdocio católico; faltaban algunos años para el cierre generalizado de parroquias; el llamado ‘matrimonio’ homosexual no era ley en los Estados Unidos e Irlanda como lo es ahora; todavía no se habían presentado juicios multimillonarios contra las diócesis más importantes de los Estados Unidos; teníamos una estrella de rock como Papa y el mundo entero parecía enamorado de la Iglesia Católica “renovada”.

¿Cuál es el problema con estos ‘tradis radicales’? ¿Cuántas veces habré escuchado esto, mientras crecía en los felices días de la “renovación”?, cuando sólo los estudiantes de historia (léase: tradicionalistas) buscaban en el horizonte los signos de las hordas anticristianas que avanzaban y que hoy dominan nuestras vidas. Habrán sido los mejores de los tiempos, en apariencia, pero los viejos tradicionalistas estaban convencidos de que era el peor de los tiempos y que el reino espiritual del terror era inminente.

Tenían razón, por supuesto, pero es más fácil reconocer la terrible crisis en el aquí y ahora del pontificado extraño del papa Francisco. Y sólo un imbécil no podría unir los puntos entre El Espectáculo del Papa Francisco y los 50 años del novedoso régimen del Vaticano II y la nueva misa que allanó su camino. El aggiornamento de ayer se convirtió en la apostasía de hoy, y hasta los niños pueden comprender que el ‘espíritu del Vaticano II’ hizo del pontificado de Francisco una realidad inevitable.

La treta bizarra más reciente viene en forma de anuncio Vaticano, según el cual el papa Francisco viajará a Suecia en octubre para una conmemoración ecuménica conjunta por la revuelta protestante.

Sí, es cierto—la revuelta protestante, de aquel sacerdote católico llamado padre Martín Lutero que decidió que la Iglesia Católica había estado equivocada por 1.500 años; que Aquino, Agustín y todo padre y santo de la Iglesia hasta Pedro estaban equivocados sobre la teología del papado; que era tiempo de recortar la Biblia para que encajara con las teorías de Sola Scriptura del padre Lutero; que era tiempo de negar la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía y que, además, era tiempo de que el padre Lutero encontrara una linda cosita para casarse — una ex-monja con el nombre de hermana Katie von Bora.

El verdadero Anticristo—dijo Martin Lutero—está sentado en el templo de Dios y reina en Roma, la purpurada Babilonia… Esto viniendo de un hombre que, según él mismo admitió, fue infundido (mientras estaba en el baño, por increíble que parezca) con el conocimiento de que la Iglesia era la gran Prostituta de Babilonia, que cuatro de sus siete sacramentos eran abominaciones, como el sacerdocio, el celibato, el papado y la vida monástica.

En su baño, Martin Lutero también descubrió que la sola fe alcanza, y que “todo lo que necesitas es amor”.

La situación era tan vil, tan herética, tan inmoral, tan demoníaca, que el gran Santo Tomás Moro—un feroz oponente de Lutero— llegó a considerar el matrimonio del padre Martín Lutero con la hermana Katharina von Bora como una unión diabólica que engendró al Anticristo—la religión protestante.

Tomás Moro utilizó el término griego “anarchos” para describir el rol de Lutero en la destrucción del cristianismo. Según el libro La Vida de Tomás Moro, de Peter Ackroyd, el gran mártir escribió que “el enorme cambio en la consciencia europea del siglo dieciséis se debió al odio que tienen los protestantes hacia el buen orden, y su hambre voraz por hacer que [todo] sea desordenado.”

Santo Tomás Moro consideró a los luteranos como “dæmonum satellites” (“agentes de los demonios”) que debían ser detenidos antes de que llevaran a la sociedad civilizada a la ruina.

Sin embargo, esta misma revuelta luterana que fracturó el cristianismo, que provocó el llamado al Concilio de Trento, y que fue condenada por papas y santos de aquel tiempo y en adelante, será ahora felizmente conmemorada por el papa Francisco.

Él mismo se tomó, incluso, el humilde trabajo de disculparse con los luteranos por el terrible trato que recibieron de parte de los Católicos fundamentalistas que, viviendo en épocas oscuras de la fe, no habían caminado aún a la luz del balbuceo ecuménico y el diálogo diabólico.

Entonces, el 31 de octubre de 2016, el papa Francisco viajará a la ciudad sueca de Lund donde, según Radio Vaticana, el evento del día incluirá una ceremonia de adoración conjunta en la catedral de Lund, basada en una “oración común” católico-luterana liderada por el papa Francisco y por el presidente de la Federación Luterana Mundial (FLM), el obispo Younan.

Qué es lo que estamos presenciando aquí, si no las primeras etapas de una exoneración Vaticana de la herejía y la rehabilitación de los herejes protestantes incluyendo a Martín Lutero quien, como es sabido, dijo sobre el papado: “al decir: ‘Venga Tu Reino,’ tengo que añadir: ‘maldito, condenado, perturbado sea el papado.’”

Y sobre el venerable Rito Romano de la Iglesia Católica, fue Martín Lutero quien dijo: “yo declaro que todos los prostíbulos…los homicidios, los hurtos, los asesinatos y los adulterios son menos malvados que aquella abominación que es la misa papista.”

San Martín Lutero, aquí vamos. Bienvenidos a la nueva y mejorada Iglesia Católica del Vaticano II.

Me cuesta creer que este evento, radicalmente anticatólico, no condenará el régimen novedoso en la mente de muchos que no se identifican como “tradicionalistas” pero que legítimamente se preguntan cómo y por qué esto puede llegar a ser católico. Respuesta breve: No es católico, a menos que sostengan que se ha vuelto una posición de “tradi radical” el defender las enseñanzas infalibles de la Iglesia sobre la infalibilidad de las Escrituras, la necesidad de las obras, la Presencia Real, y la teología del papado.

Claramente, la Iglesia está siendo atacada desde adentro, y los neocatólicos honestos deberán admitirlo. Están tan hartos de esta podredumbre como nosotros, sólo que resistirse es nuevo para ellos. Cansados de defender lo indefendible y de actuar como facilitadores de los anticristianos que incautaron el timón, predigo que ésta será la gota que colmará el vaso para muchos de ellos.

Después de todo, los neocatólicos no son apóstatas sin fe. Todavía rezan sus rosarios; van a misa, aunque sea más parecida a una ceremonia protestante que cualquier cosa que sus padres hayan considerado católica.  Pero son pro-vida, y se consideran entre los más católicos del mundo. Por tanto no sorprende—dada la auto-demolición de la Iglesia Católica desde Roma hasta donde usted se encuentra sentado actualmente—que un gran porcentaje de ellos estén listos para abandonar su optimismo infundado y unirse a las filas de los tradicionalistas (léase: ¡CATÓLICOS!).

Facilitemos esto, intentando convencer amablemente a nuestros hermanos neocatólicos de que estamos juntos en esto y que la peligrosa y confusa nueva evangelización, la trivializada nueva misa, el diálogo ecuménico fuera de control, y todo el espíritu demoníaco del Vaticano II no son de Dios.

Alentémoslos a superar el SCOUM (Síndrome Católico de Odio a Uno Mismo) que ataca agresivamente las células tradicionales compuestas de católicos fieles que sólo defienden lo que todo practicante católico creía tan sólo 50 años atrás.

¿Cómo se llegó a semejante apostasía universal? El Vaticano II, la nueva misa y el abandono total de la tradición católica ¿no han tenido nada que ver? ¡Por favor!

¿Cuántos católicos practicantes rechazaban las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio, la anticoncepción, la homosexualidad, y la santidad de la vida antes de 1962? Estadísticamente hablando, ¡ninguno! ¿Y hoy? ¡Olvídalo!

Como dije al comienzo de este artículo, en otro tiempo todo esto habría parecido académico, pero ese tiempo pasó. En retrospectiva se ve claramente, y el juego neocatólico de Hacer de Cuenta que…ha terminado. Como Willie Nelson solía cantar los lunes por la noche, Apaguen las luces. La fiesta terminó.

Lo vemos todos los días — más y más familias jóvenes acuden en masa a la Misa Tridentina, el movimiento por la educación en los hogares es explosivo, escritores y blogueros jóvenes que no sufren de neocatoliquitis se levantan y alzan sus voces; incluso algunos obispos y cardenales sacuden sus cabezas y admiten que algo ha salido muy mal—es todo un emotivo testimonio de la acción de la gracia de Dios entre nosotros y de la certeza de que Su Iglesia jamás morirá.

El éxito de la Carta Abierta de The Remnant al Papa Francisco indica que muchos ex neocatólicos ya han tenido suficiente, gracias a Dios, y están retornando a la sagrada tradición.

¡Bienvenidos de vuelta, hermanos! Estamos orgullosos de tenerlos aquí en las trincheras. Ahora, recuperemos nuestra Iglesia.

Viva Cristo Rey

Michael Matt

[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original.]

Michael Matt

Director de The Remnant. Ha sido editor de “The Remnant” desde 1990. Desde 1994, ha sido director del diario. Graduado de Christendom College, Michael Matt ha escrito cientos de artículos sobre el estado de la Iglesia y el mundo moderno. Es el presentador de The Remnant Underground del Remnant Forum, Remnant TV. Ha sido Coordinador de Notre Dame de Chrétienté en París – la organización responsable del Pentecost Pilgrimage to Chartres, Francia, desde el año 2000. El señor Michael Matt ha guiado a los contingentes estadounidenses en el Peregrinaje a Chartres durante los últimos 24 años. Da conferencias en el Simposio de Verano del Foro Romano en Gardone Riviera, Italia. Es autor de Christian Fables, Legends of Christmas y Gods of Wasteland (Fifty Years of Rock n’ Roll) y participa como orador en conferencias acerca de la Misa, la escolarización en el hogar, y el tema de la cultura, para grupos de católicos, en forma asidua. Reside en St. Paul, Minnesota, junto con su esposa, Carol Lynn y sus siete hijos.