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Papa: La resistencia a mis reformas  de los que ‘se refugian en la tradición’ viene del diablo

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ROMA 22 de diciembre de 2016 ( LSN ) – Hoy, durante su discurso anual de Navidad a altos funcionarios del Vaticano, el papa Francisco expuso su visión para su continua reforma sobre las estructuras del Vaticano, y al mismo tiempo dirigió una breve pero dura crítica a quienes están “resistiendo” la reforma.

Los observadores del Vaticano estaban prestando mucha atención para ver cómo el Papa se ocuparía de la saga en curso de los cuatro cardenales que están pidiendo claridad sobre cuestiones fundamentales de la conciencia y la moral en Amoris Laetitia.

En forma similar de como trató el tema de la comunión para los divorciados y vueltos a casar en Amoris Laetitia, Francisco tocó la cuestión de la “resistencia” de una manera ambigua, dejando abierta la interpretación de si sus palabras estuviesen dirigidas o no  a los prelados que están en la defensa de la tradición de la Iglesia.

Dijo que sí existen “buenos casos de resistencia”, pero que también pone de relieve una forma de “resistencia maliciosa” que “se refugia en las tradiciones”, y la cual está inspirada por el diablo.

“Puede haber casos de resistencia abierta, a menudo nacida de buena voluntad y de diálogo sincero, y los casos de resistencia oculta, nacida de corazones temerosos o endurecidos con la retórica vacía de “tradiciones espirituales” típico de aquellos que dicen estar listos para el cambio, sin embargo, quieren que todo quede como estaba antes”, dijo, de acuerdo con la traducción del Vaticano.

“También hay casos de resistencia maliciosa, que surgen de las mentes desviadas y vienen al frente cuando el diablo inspira las malas intenciones (a menudo envuelta en piel de cordero),”aseguró. “Este último tipo de resistencia se esconde detrás de las palabras de auto-justificación y, a menudo acusación; se refugia en las tradiciones, las apariencias, trámites, en lo familiar, o bien en un deseo de hacer todo personal, fallando así en distinguir entre el acto, el actor y la acción.”

A lo largo de su pontificado, Francisco ha utilizado el discurso de Navidad como una oportunidad para exponer y dejar en la curia su visión pontificia, mientras critica a sus oponentes sin nombre. En 2014 enumeró 15 ” enfermedades ” que afectan a la burocracia del Vaticano. En 2015, habló de las “enfermedades” que han caído sobre la curia romana. Añadió 12 “medicamentos” como la dulzura, el estado de alerta, la sobriedad y humildad como antídotos para estas enfermedades.

Los 12 ‘principios orientadores’ de la reforma de Francisco

Durante el discurso de este año, que se refleja en los principios fundamentales de la reforma del Vaticano que está llevando a cabo, subrayando que se trata en definitiva de “conversión” en lugar de un “lavado de cara”, con el objetivo de ayudar a la curia a “ajustarse” a los signos de los tiempos’ “a fin de promover mejor el Evangelio al mundo moderno.

“¡No se trata de preocuparse de las arrugas en la Iglesia, sino de las manchas!”, explicó.

“La reforma de la curia no se logra de ninguna manera con un cambio de personas – algo que sin duda está pasando y seguirá pasando – pero sí con una conversión de las personas”, señaló.

“La formación permanente no es suficiente, lo que necesitamos también y, sobre todo, es una permanente conversión y purificación. Sin un cambio de mentalidad, los esfuerzos de mejora práctica serán en vano.”

Gran parte del discurso del Papa se centró en los 12 “principios orientadores” del proceso de reforma: la responsabilidad individual, la preocupación pastoral, el espíritu misionero, organización clara, mejor funcionamiento, la modernización, la sobriedad, la subsidiariedad, sinodalidad, catolicidad, profesionalismo, y el gradualismo.

Para Francisco, la “modernización” implica “la capacidad de interpretar y atender a los signos de los tiempos”. Explicó que los dicasterios de la curia deben trabajar de una manera que sea más adecuada a las necesidades de la Iglesia universal.

En cuanto a la profesionalidad, el Papa dijo que la práctica de “promover para quitar” (“ut amoveatur promoveatur”), en la que a alguien se le da una posición más alta para sacarlos de una situación difícil, es un “cáncer” que debe ser eliminado. En cuanto a la “catolicidad”, llamó a una mayor integración de las mujeres y laicos en el Vaticano, incluyendo a posiciones de liderazgo, así como una atención creciente al “multiculturalismo” en cuanto a contrataciones.

“Es oportuno prever la contratación de un mayor número de los fieles laicos, especialmente en los mismos dicasterios donde pueden ser más competentes que los clérigos o personas consagradas”, apuntó. “También es de gran importancia el que las mujeres y laicos tengan un mayor y mejor papel en la vida de la Iglesia y su integración en las funciones de liderazgo en los dicasterios, con especial atención al multiculturalismo”.

Los empleados laicos, dijo, deben ser “cuidadosamente seleccionados sobre la base de su vida espiritual y moral intachable y su competencia profesional.”

La inclusión de “gradualismo” en la lista es un motivo de preocupación, dado que era un término usado en el Sínodo sobre la Familia para permitir el proceso gradual de la admisión de las personas en situación irregular a la comunión. En su discurso de Navidad, dice que las reformas pueden ser aprobadas como un experimento, pero no indica qué tipo de reforma tiene en mente. “El gradualismo tiene que ver con el discernimiento necesario de cara a los procesos históricos, el paso del tiempo y las etapas de desarrollo, la evaluación, la corrección, la experimentación y la aprobación ad experimentum. En estos casos, no es una cuestión de indecisión, sino de la flexibilidad necesaria para ser capaz de lograr una verdadera reforma”.

Después de enumerar sus doce “principios orientadores”, Francisco fue a través de una lista de los cambios realizados en la curia hasta el momento.

Luego, al final entregó un regalo de Navidad: un libro llamado Industriae pro superioribus eiusdem Societatis, ad curandos ánima morbus, que fue escrito por el tercer superior general de los jesuitas y se ocupa de las “enfermedades del alma”.

(Traducción de Fabián González. Artículo original)