SÍ SÍ NO NO

Sagrada Comunión negada

SÍ SÍ NO NO
Escrito por SÍ SÍ NO NO

Estoy consternado y disgustado. Esta mañana (9 de enero de 2017) he asistido a una escena que me ha hecho sentir escalofríos. Cuando voy a la ciudad, entro a Misa en una iglesia, a la que iba de muchacho, siendo estudiante de la escuela superior. Entonces había un sacerdote, párroco o colaborador, lo que fuera, disponible para dar la Comunión, tanto durante la Misa como fuera de la Misa, a quien se la pidiera, sobre todo a los estudiantes que entraban en aquella iglesia antes de entrar a la escuela.

Desde hace cinco años conozco a un muchacho muy bueno, que todas las mañanas entra en la iglesia a rezar. Si llega con la Sagrada Misa comenzada (viaja en tren desde su pueblo a la ciudad), se acerca a la Comunión. Esta mañana, por causa de un retraso del tren, ha llegado cuando la Misa había acabado.

Estaba allí el sacerdote que paseaba, habiéndose a penas quitado los paramentos, junto a la capilla de invierno donde había celebrado la Misa. El muchacho se le ha acercado y con garbo le ha pedido recibir la Comunión.

El sacerdote, un “talibán” del progresismo, le ha contestado: “¡Pero por supuesto que no! La Comunión la tomas durante la Misa o no la tomas. ¡Yo he estudiado y en base a mis estudios no puedo darte la Comunión!”. El muchacho ha intentado insistir dulcemente. “¿Pero no puede hacer una excepción? ¡Deme la Comunión!”. Respuesta: “No se discute, no existen excepciones. ¡Esta es la norma y basta!”.

El muchacho, de casi 20 años, tenía lágrimas en los ojos. Se ha arrodillado al final de la iglesia y ha rezado con el rostro entre las manos durante algunos minutos. Se ha levantado y ha dicho: “¡Qué tristeza, Dios mío! Incluso la Comunión nos niegan los sacerdotes de hoy, como si fuera un pecador público”.

He sentido el deber de consolar a este joven, después, aunque soy muy manso, me he acercado al talibán y le he gritado: “¡Qué vergüenza, mil veces qué vergüenza! Dais la Comunión a los divorciados y a los que conviven. Dais la Comunión a los homosexuales activos, dais la Comunión a Luxuria [famoso transgénero italiano] (ha sucedido en Génova, de manos del card. Bagnasco) y a un muchacho, que vive como San Luis, ¡le negáis la Comunión! ¡Qué vergüenza!”

Me he marchado diciéndole: “¿Esta es la Iglesia de la misericordia? ¡La misericordia para todos, menos para aquellos que quieren vivir la fe! ¡Y luego nos cuentan las historias sobre la ‘pastoral’, sobre la Iglesia en salida, con el delantal, que es necesario esto y aquello!”

Me he marchado dando un portazo, aunque con el llanto en la garganta y en los ojos. Hoy hay todavía sacerdotes que salen al encuentro de muchachos y jóvenes así, que están hambrientos de Jesús-Hostia, pero son raros; sin embargo, los hay. ¿Cómo no recordar nuestro buen Obispo de los años ‘50-’60 que recomendaba a sus sacerdotes hacer todo lo posible para estar disponibles para no dejar sin Jesús a las almas que tienen hambre y sed de El? ¡Pero ahora hasta dónde hemos caído!

Tengo el corazón que explota de dolor. ¿Cuándo intervendrá Dios para poner fin al destrozo de los talibanes entrados en la Iglesia?

Insurgens