ADELANTE LA FE

Seminarista, el Señor te cuida

La Misa tradicional es TODO para tu futuro sacerdocio.

Querido seminarista, la noticia de la expulsión de unos seminaristas de una Diócesis alemana por el hecho de relacionarse con la Santa Misa tradicional, me impulsa a escribirte estas líneas. Me dirijo a ti, querido seminarista que amas la tradición, que te gustaría conocer la Misa tradicional, que te gustaría que te hablaran de lo santo que la tradición nos ha legado en la formación de los futuros sacerdotes. Te atrae el latín, el canto gregoriano, la santa sotana, y como no, la Misa tradicional, que desearías conocer en profundidad, que te gustaría te  explicaran los profundos misterios que la rodean, la belleza que encierra; porque la Santa Misa tradicional, debes saber, es vivo retrato de la Iglesia católica, es le fe católica puesta en acción.

La Misa tradicional es TODO para tu futuro sacerdocio; porque en esta Santa Misa está el ser de tu vida sacerdotal, la razón de ella, el fin principal del sacerdote que aspira a la santidad y seguimiento de Jesucristo. Porque tu santidad sacerdotal estará cada día en el camino que recorras desde Getsemaní al Calvario; y ese es el camino que únicamente recorrerás en la Misa tradicional. Tu futuro sacerdocio está en el Calvario, allí es donde nace, se perfecciona, crece, madura y se santifica. Fuera del Calvario, el sacerdote va irremisiblemente hacia el abismo del error, confusión, soberbia, pecado y muerte espiritual.

Sin la tradición tu formación sacerdotal siempre adolecerá de la santidad que aquella tiene en sí misma; es la santidad atestiguada por generaciones de sacerdotes que se han santificado en la tradición; es la enseñanza comprobada y certificada por generaciones de sacerdotes que han comprobado su eficacia; es la santidad certificada por los Papas, avalada por ellos y recomendada por ellos. Es la tradición que habla de la disciplina en la que ha de vivir el futuro sacerdote, de la constante oración en la que debe practicar día a día; de la ortodoxa formación teológica, y de la sólida e insustituible formación tomista; de la formación en la vida ascética, por tanto, de sacrificio, de ayuno, de penitencia; de la formación en la perfectísima pureza y castidad, del celibato por el reino de los cielos; de la formación que da testimonio externo por el hábito talar, e interno por la piedad, humildad, y gozo sacerdotal. Es la tradición que hace del seminarista un futuro Cristo, enemigo del mundo, demonio y carne, porque ha venido de “arriba” a hacer la voluntad del Padre Eterno aquí abajo, y  que es la salvación de todos los hombres; pero no todos la buscan ni esperan.

Seminarista tradicional, el Señor te cuida.

Me dirás que todo lo que te digo está muy bien, pero nada más alejado de la realidad de tu Seminario, nada más opuesto, nada más, incluso, beligerante contra la tradición la realidad que vives día a día.  Me dirás que te han advertido de no manifestar el más mínimo interés por la Misa tradicional; me dirás, que te han amenazado con retrasar tu ordenación, o, incluso, expulsarte del Seminario si te relacionas con esta Santa Misa. Esta es tu realidad, tu triste realidad en tu Seminario. Te resignas a no saber nada de la tradición por temor a represalias; no irás a la Misa tradicional para no temer amonestaciones y ser tachado de tradicionalista y poner en peligro tu ordenación. Asumes tu formación actual, alejada de la tradición, modernista, ocurrente, variable según las modas, con seguridad  tu formación teológica será heterodoxa, que cuestiona verdades de fe, que cuestiona dogmas, llena de errores y herejías. Qué más puedo decirte que no sepas y sufras. Vives con angustia tu vida de seminarista, con tristeza, también con recelo, por no poder abrir sinceramente tu corazón; quizá, también, ocurra, lamentablemente, que descorazonado quieras olvidarte de la Santa Misa tradicional, de la tradición en general, y echarte en brazos del modernismo que llena tu vida en el Seminario. En el peor de los casos, tengas decido dejar el Seminario porque no puedes seguir la vida que te ofrece al negarte todo contacto con la tradición.

Quiero animarte y decirte, amigo seminarista que amas la tradición, que sueñas con oficiar un día la Santa Misa tradicional, que el Señor te cuida. No lo olvides. El Señor cuida a sus seminaristas  que  quieren ser otro Cristo siéndole fieles en la tradición de la Iglesia, en la Santa Misa tradicional. Es aquí, en la Misa tradicional, donde encontrarás al Señor, y es ahí donde Él te espera. El Señor te espera en la Santa Misa tradicional. Te  espera en el Calvario, te espera que en la Cruz.

Tus años de Seminario como años de reparación.

Querido seminarista, no lo olvides, pero el Señor espera que, con tu amor y fidelidad  a la tradición, limpies la saliva que le escupen los que desprecian la tradición. Espera de ti que le consueles de los escarnios y burlas a que le someten los que aborrecen la Misa tradicional. El Señor espera de ti, que ya desde el Seminario repares toda la injuria y maldad que se le hace por parte de los que desprecian el Calvario al despreciar  la Misa tradicional.

Me preguntarás que cómo puedes reparar de la forma que te indico; que cómo puedes ser fiel a la tradición si te la prohíben; cómo  puedes seguir en el Seminario y no olvidarte de la Misa tradicional. Quiero explicártelo. Tu vida ha de ser, externa hacia el Seminario e interna hacia Dios. Interiormente debes avivar, fomentar y acrecentar tu amor a la tradición, y externamente debes reflejar tu sometimiento a las normas del  Seminario, sin que se transparente  lo que alberga tu corazón. Tu razón de estar en el Seminario es la ordenación sacerdotal. Me dirás que seis o siete años son muchos, pero te respondo: ¿qué son estos pocos años con toda una eternidad de santa vida sacerdotal? Estos años has de vivirlos como años de reparación, de sufrimiento por amor a Dios, años para compensar con tu dolor, por lo que vives, el Corazón afligido y despreciado de Nuestro Señor Jesucristo. Porque despreciar la tradición es despreciar  el Sagrado Corazón de Jesús. Si vives de esta forma tus años de seminarista, serán más llevaderos, y los vivirás con pleno sentido sacerdotal.

Serás sacerdote tradicional.

Mantén la prudencia, con respecto a  tu amor a la tradición, en el Seminario; y no dejes de formarte lo mejor posible. Internet te ofrece un medio inmejorable para conocer la Misa tradicional y profundizar en ella; puedes asistir a ella y familiarizarte poco a poco con sus ritos, oraciones, y con su espiritualidad. El período  de vacaciones es un tiempo muy propicio para que contactes con sacerdotes tradicionales, para que  te animen y fortalezcan en el amor a la tradición, y te ayuden en tu formación tradicional.

No lo olvides amigo seminarista que amas la tradición, el Señor te cuida, y no dejará que tu vocación sacerdotal y tradicional sea truncada. Actúa con la sagacidad y prudencia que requiere la situación actual de la Iglesia, no te queda otro medio para salvar tu vocación sacerdotal.  Serás sacerdote tradicional, el Señor lo quiere.

Os envío, como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas (Mt. 10, 16).

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo "Mysterium Fidei" sobre la Misa tradicional.