ADELANTE LA FE

Señor, enséñanos a orar (X y FINAL)

María guardaba las Palabras meditándolas en su corazón.

Queridos hermanos, no hay mejor definición de lo que es meditar que estas palabras del evangelista Lucas sobre la Santísima Virgen. La meditación nos une a Dios por su Palabra, que es el Verbo, que es Jesucristo mismo, la Sabiduría con la cual nos vienen todos los bienes, como dice el libro del a Sabiduría (7,11): Me vinieron, juntamente con ella todos los bienes, e innumerables riquezas por medio de ella.

Quien medita  la Sagrada Escritura pasa los momentos mejores e intensos de su vida, entendiendo entonces cómo puede hablarse de meditar día y noche (Sal. 1, 2) y de orar siempre (Lc. 18, 1) sin cesar (1 Tes. 5, 17); porque cuando el alma permanece en la Palabra, las palabras de Dios comienzan a permanecer en el alma –que es lo que Jesús quiere para darnos cuanto le pidamos (Jn. 15, 7) y para que conquistemos la libertad del espíritu (Jn. 8, 31)- y no permanecen de cualquier modo, sino con opulencia, según a bella expresión de san Pablo: La palabra de Cristo habite en vosotros con opulencia, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con toda sabiduría (Col. 3, 16). Así, las palabras de Dios van formando el sustrato de nuestra personalidad, de tal modo que, a fuerzas de meditarlas cada día más, concluimos por no saber pensar sin ellas y encontramos muy pobres las mentiras humanas que se disfrazan de verdad y virtud, como los sepulcros blanqueados (Mt. 23, 27). Llegará un momento en que el alma tomará el gusto por lo verdadero sobrenatural y divino.

Con el presente  artículo doy por  terminado este curso de oración. Quien haya leído los artículos precedentes con interés y haya seguido sus indicaciones tiene un conocimiento suficiente para iniciarse seriamente en la vida de oración mental. Si persevera, el Señor será dadivoso en sus gracias y el alma quedará prendada de los misterios de la divinidad. El alma encontrará en la oración todo lo que no puede encontrar fuera de ella. El alma al tomar el gusto a lo sobrenatural y divino comprenderá que su verdadero descanso está en el Señor, en el trato íntimo con Él en la oración; comprenderá, a su vez, que las preguntas que se surjan en su vida, sólo en la oración tendrán adecuada respuesta; y en definitiva, su verdadera alegría sólo estará en la Palabra de Dios meditada.

Cursos de oración.

Queridos hermanos, si alguno estuviera interesado en hacer el curso de oración de forma presencial, y se pudiera formar un grupo con un número suficiente de personas,  se podría preparar un curso. Me estoy refiriendo a personas que vivan en Madrid y periferia. Pero, también, si en otra ciudad de España surgiera algún grupo interesado en hacer oración mental y realizar el curso, podríamos plantear la posibilidad de hacerlo.

Los interesados pueden contactar conmigo. Padre Juan Manuel. [email protected]

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.

 

 

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo "Mysterium Fidei" sobre la Misa tradicional.