ADELANTE LA FE

Visión de Dios en el Cielo ( III)

Todas las obras de Dios quedarán manifiestas.

El alma verá sin velo y sin enigmas toda la importancia y grandeza de la religión. Siendo la religión cristiana un reflejo de la infinita sabiduría de Jesucristo, el alma verá toda la profundidad, toda la esencia, toda la importancia y grandeza de la religión, y de sus misterios, y de sus prescripciones. Entenderá como la sabiduría de Dios gobierna el universo en el orden de la naturaleza, si bien con relación al de la gracia; entenderá como prepara y dispensa la gracia en orden de la gloria. ¡Cuán poderosa es la acción de la gracia, y a la par cuán suave en su misterio! ¡Cómo cambia el corazón sin hacerle violencia, conduciéndole dulcemente del mal al bien, a pesar del inmenso abismo que los separa, sin por ello menoscabar la su libertad!  ¡Qué ocultas e incomprensibles son las vías por las cuales esta gracia precede a la salvación de los hombres!

Entenderá, el alma, los caminos secretos y los planes amorosos por donde Dios la libró de los escollos, la salvó de los peligros, la apartó de las ocasiones de pecar, iluminando su inteligencia y tocando su corazón de manera que los sucesos más imprevistos y la misma malicia de los hombres, sirvieran para volverla al amor de Dios y cumplir así la obra de salvación de la propia alma. ¡Cómo arde en el fuego de un amor infinito el sacratísimo Corazón de nuestro Salvador Jesucristo! Entenderá, el alma, de qué manera y en qué lugar fue dispuesto y cumplido el misterio de los misterios, el prodigio de los prodigios: el Santo Sacramento de la Eucaristía. Lo entenderá porque verá de que manera el Verbo de Dios encarnado a un tiempo permanece en el seno del Padre que eternamente lo engendra, en su humanidad glorificada a la que inseparablemente está unido, en su sacramento para la santificación de las almas, y de un modo no menos divino aunque no tan real, en la doctrina de la Iglesia católica, para ilustración del universo.

¡Cuántas cosas distinguirá en una sola! ¡Cuántos misterios en un solo misterio! El pecado original y su herencia; la economía de los sacramentos y su eficacia; la perfección de la ley divina y sus motivos; la fuerza de la Palabra evangélica y sus conquistas, los grandes misterios de la vocación de los hombres, la reprobación del pueblo judío, la intolerancia del error y la propagación sucesiva de la verdad; la expiación del Purgatorio, la eficacia de los sufragios por los difuntos, la eternidad de los castigos, y la inmortalidad de los justos.

Todas las obras de Dios le serán manifiestas al alma, como se le manifestará el mismo Dios: la creación entera será un  libro abierto a sus ojos, donde verá todo lo oculto y desconocido; verá el Entendimiento eterno concebir la idea de las cosas, al Verbo darles forma, y al eterno Amor, llamado por esta causa dedo de Dios, realizarlas y acabarlas. ¡Qué profundos e insondable son los abismos de infinito poder por el cual adquieren su esencia todas las criaturas! Verá aquella Palabra magnifica de verdad que a la nada habla y por la nada es contestada; que cuando y como quiere, colma Cielos y tierra de nuevas maravillas. Verá a esas criaturas, y a esos pensamientos, y a esas palabras de Dios realizadas, que sin ser parte de su naturaleza, se la asimilan en el ser y en el hacer, como  a penas salidas de la nada, se alegran y sonríen a su Autor, y pregonando luego la grandeza de Dios en todos los puntos del tiempo y del espacio, vuelven, cuando a Él le place, a rendir a sus pies todo lo que recibieron de su libertad.

Quedará resuelto el enigma del universo. 

Quedará resuelto el gran enigma del Universo sobre el cual Dios nos ha permitido disputar y discurrir, sin dar jamás con la solución. Podrá, el alma,  penetrar las causas de los fenómenos naturales; conocer todas las leyes que Dios impuso a la materia; conocer la naturaleza íntima de las cosas, sus causas recónditas, sus propiedades, sus virtudes, sus fuerzas, sus efectos, sus relaciones, mediante las cuales entre sí dependen y se enlazan y se unen íntimamente en un todo único, constituyendo la prodigiosa armonía del Universo.

De una manera especial comprenderá el mundo pequeño, admirable compendio del mundo grande, el hombre, que en la tierra es todavía un misterio para él mismo, después de ocupar por muchos siglos la ciencia y el ingenio de tantos. Así como un retrato sólo es conocido y apreciado por los que conocen bien su original, así también el alma, conocerá en el Hombre-Dios a cuya semejanza fue el hombre creado, la imagen y la unión sustancial de la divinidad y de la humanidad en Jesucristo; esta luz divina le explicará al alma el misterio del espíritu y de la materia, sustancialmente unidos al hombre. Al  resplandor de  esa luz, verá lo infinito y lo finito armoniosamente unidos en este pequeño mundo. Verá como el hombre, siendo tan pequeño, alcanza con su entendimiento todas las ciencias, recuerda con su memoria todas las cosas, y desea con su voluntad todos los bienes. Verá por qué con el sentido material de su palabra transmite fuera de sí, reproduciéndolas en la mente y en el corazón de los demás, las ideas de  su alma y los sentimientos de su corazón: Verá por qué el espíritu anda íntimamente unido al cuerpo sin ser corpóreo, y por qué esta sustancia incorpórea es la base de la cual el cuerpo subsiste, funciona, crece y se reproduce. Verá por qué el hombre se desarrolla en su propia persona sin cambiar su naturaleza, y se alimenta de sustancias heterogéneas sin alteración de la suya. Verá, en fin, por qué el espíritu creado después del cuerpo y viviendo en el cuerpo, puede y debe sobrevivir al cuerpo. Conociendo al hombre, conocerá en él y comprenderá perfectamente a toda la humanidad, la historia de los tiempos, las vicisitudes de los imperios, el lenguaje de los pueblos, las costumbres de las sociedades, los descubrimientos de los sabios y la ciencia de todos los siglos. 

Se leerá sin esfuerzo en el gran libro de la sabiduría de Dios. 

He aquí que en un solo instante el alma sabrá más de lo que supieron los hombres juntos de todas las edades, instruido en todo sin ayuda de maestro, sabedor de todo sin trabajo ni aplicación, deduciendo sin raciocinio las consecuencias más lejanas de los principios más elevados; en suma, leyendo con facilidad en el gran libro de la sabiduría de Dios, donde todo se contiene, cuyos misteriosos sellos han sido abiertos con la sangre del Cordero divino, para presentarse abierto a la vista del justo, de suerte que con una noción clara, intuitiva, sin confusión ni sombra alguna, leerá en él, y conocerá y abarcará todas las verdades.

Los que verdaderamente quieran conocerlo y saberlo todo, han de abrazar la aparente locura de la Cruz; y sin ruborizarse por parecer necios a los ojos del mundo, servir a Dios, amarle, asegurarse su posesión y su visión, a fin de que en Dios y con Dios, en un solo momento, poder penetrar la universalidad de las cosas.

Queridos hermanos, todos buscamos la felicidad, todos suspiramos por ella; amemos pues a Dios, y este amor, asegurándonos su posesión, nos hará eternamente dichosos. ¡Dios mío!, yo os amo; yo quisiera haberos amado siempre. ¡Quién me diera poder revocar los días en que no os he amado! Pero siendo esto imposible, no cesaré de llorarlos, y me esforzaré en redimir la malicia de aquellos días perdidos, con lo fervoroso y ardiente de mis afectos. Haced, gran Dios,  que mi vida sea la aurora y el preludio de aquella vida que los escogidos disfrutan en la eternidad, no reconociendo otra ocupación que la de amarte. De tu infinita bondad espero esta gracia, y con tus auxilios quiero amarte cuanto pueda, pues amándote te veré un día cara a cara, me transformaré en ti, seré semejante a ti, y participaré de tu misma bienaventuranza.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo "Mysterium Fidei" sobre la Misa tradicional.