Aquí se blasfema demasiado. Basta. Me voy.
Lo que voy a contar no es fruto de la fantasía; es crónica. Narro algo efectivamente sucedido hace poco en una ciudad toscana, y de lo cual he tenido noticia por boca del propio interesado.
Este hombre, al que llamaremos Francisco, trabajaba en una empresa particular con un discreto número...










































