Texto de la carta:

Sello
Oficina del Obispo
Diócesis Católico Romana de Lubbock

El alcade de Lubbock Dan Pope acaba de emitir una orden de “quédate en casa” para la ciudad de Lubbock.

Con tal declaración y hasta nuevo aviso, las oficinas del Centro Pastoral Católico permanecerán cerradas.

El personal de CPC que esté sano estará trabajando desde casa y continuará asistiendo a aquellos que tengan necesidades o preguntas vía correo electrónico o teléfono celular.

Ordeno, con efectividad inmediata, que todas las iglesias y las oficinas de las parroquias por toda la diócesis de Lubbock permanezcan cerradas hasta nuevo aviso.

Ningún sacerdote deberá estar disponible para oír confesiones; la página web de la diócesis tiene recursos serviciales para hacer un Acto de Perfecta Contrición cuando no sea posible celebrar el Sacramento de la Penitencia y Reconciliación.

Debido a la naturaleza de esta orden sólo personas que residan en propiedades de la parroquia les será permitido reunirse; eso significa que a los Diáconos Permanentes no se les permite viajar a sus parroquias.

He recibido una exención que me permitirá ir a la Catedral en orden a permanecer visible a nuestro pueblo.

Por favor estén atentos a cualquier advertencia adicional que les haga llegar.

Reverendisimo Robert M. Coerver

Obispo de Lubbock

***

La situación mundial es seria.

La enfermedad subyacente causante de la situación tambien es seria.

Pero la actitud de la mayoría de los Obispos en la mayoría de los paises afectados es simplemente despreciable, repugnante, merecedora de todo nuestro desprecio y desdén.  No contentos con haber abandonado a los fieles por décadas para cuidar de los abusadores sexuales, hoy, en el momento de gran necesidad, ellos simplemente nos abandonaron.

La suspensión de grandes reuniones (incluyendo Misas públicas) es bastante comprensible. Pero las otras medidas son abusivas y un signo de la completa indiferencia de estos lobos que pretenden ser los pastores de las almas de los fieles.  ¿Y el acto de muchos, aparentemente la mayoría, de obispos de cerrar las Iglesias a cambio de una simple oración individual frente al Santísimo Sacramento? Y, todavía peor, la “prohibición” de las confesiones en un tiempo de gran necesidad?Prohibir” los ritos finales, incluído el viaticum y la extrema unción en un tiempo de gran peligro?

¿Cuál es el punto de la Iglesia toda, de los sacerdotes, si estos médicos del alma abandonan a los enfermos ahora? ¿Cómo mencionó Francisco que la iglesia es ese “hospital de campo de batalla” desde el día uno de su pontificado y ahora que la necesidad de ese hospital está aquí, sacerdotes y obispos simplemente no se muestran? ¿Tienen un desprecio tan grande por el laicado? ESTO es clericarismo de la peor clase.

Presten atención a esto, obispos que han “prohibido” las confesiones y últimos ritos en esta época: NUNCA OLVIDAREMOS QUE NOS HAYAN ABANDONADO EN ESTE MOMENTO DE GRAN NECESIDAD.

(Traducido por Enrique Nungaray. Artículo original)

RORATE CÆLI
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