Son Muchos los fieles que con gran desazón del corazón asisten a la Santa Misa a su parroquia, o a otra iglesia. Y todo porque el Santo Sacrificio queda totalmente velado por un “teatralización” del sacramento; todo a causa de la consabida liturgia creativa, que en nada corresponde al Rito Romano.

¿Qué pueden hacer estos fieles para vivir con unción y devoción la Santa Misa?

En primer lugar, si pueden cambien de iglesia; pero esto es muchas imposible. Entonces, ¿qué se puede hacer?

Primero. – Asiste con espíritu reparador. Es decir, con el deseo de reparar, de compensar con tu devoción, silencio y unción interior tanto desvío de las normas litúrgicas, tanto abuso litúrgico. Por tanto, sin participar en absoluto de tal abuso.

Segundo.- Preparación interior antes de la Santa Misa. Para ello medita la Pasión de Nuestro Señor, da mucho fruto al alma y la prepara para el misterio de la Misa.

Tercero.- Lleva el Santo Rosario contigo y reza lo puedas antes de la misa o durante ella si lo deseas. Y sobretodo ten un pequeño crucifijo en la mano y contémplalo en los momentos en que lo que oigas o veas sea insufrible.

Cuarto.- Ten siempre la mirada baja. No curiosees a tu alrededor. No dejes que algo te distraiga. Procura mantener el silencio interior, aunque tengas que hacer un gran esfuerzo. Contemplar el crucifijo que llevas te ayudará.

Quinto.- Comulga siempre en la boca, y mejor de rodillas, si es posible, como acto reparador.

Sexto.- Haz la acción de gracias tras la Santa Misa. Si no hay tiempo porque cierran la iglesia. Hacerla mientras uno se dirige a casa, o bien cuando llega a ella.

Séptimo.- Si alguien, sea quien sea, te dice que debes hacer lo que hace la mayoría. No le contestes de palabra, hazlo con una leve sonrisa, nada más.

Tú a lo tuyo. A dar gloria a Dios y a santificarte.

P. Juan Manuel Rodríguez de la Rosa