Come andaré a messa e non perderé la fede “(Ed. Piamme. Milán. 2010), es el sugerente y atrevido título del conocido liturgista italiano P. Nicola Bux. Afronta el problema del verdadero caos litúrgico apuntando sus causas.

Aunque no estamos ante una frase ingeniosa como título de un libro, sino ante la expresión que está en boca de muchos fieles: Padre, no voy a esta iglesia o a esta misa porque me hacen perder la fe.

La realidad es incontestable. Se ha pulverizado algo tan importante como la unidad de la liturgia. El Rito Romano que ha caracterizado a la liturgia de la Iglesia es irreconocible. Ahora nos encontramos que es el hombre (ya sea en persona del celebrante o en la de los fieles) la fuente, el origen de las normas litúrgicas. La Opus Dei, la obra de Dios, se ha cambiado por la obra del hombre. La banalidad ha sustituido a la sacralidad. Nos encontramos atónitos ante una liturgia creativa, original y hasta sofisticada. No es necesario poner ejemplos. Éstos nos invaden.

Dice bien el P. Bux que la crisis de la Iglesia es la crisis de la liturgia. Se ha institucionalizado la desobediencia a las normas y la obediencia a la creatividad.

Aparece en la Iglesia hoy día una nueva categoría de mártires, continua el P. Nicola Bux, son los mártires del diálogo. La autoridad episcopal es sustituida por el democraticismo; la colegialidad por el asambleísmo; por parte de las Conferencias episcopales y de obispos emanan documentos que contrastan con los pontificios. Y es que la crisis de la liturgia es una crisis de fe. Sigue diciendo: en la Iglesia no hay unidad en la enseñanza de la doctrina. Más abunda la duda y la opinión que la certeza.

La fe se pone de manifiesto en la forma de la liturgia. Lex orandi-Lex credendi. La forma en que rezamos es la forma en que creemos. Luego, es obvio que nos encontramos ante una verdadera crisis de fe. Y esta crisis se ha puesto de manifiesto en el reciente Sínodo de la familia.

Al igual que ocurre en la liturgia, ¿por qué en cuestiones de fe no va a ser el hombre también el origen de las normas? ¿Por qué no un fe creativa? Nada de certezas. La opinión y el consenso en materia de fe es el fruto de la liturgia creativa.

Que no nos extrañe, pues, que se alcen voces de entre la Jerarquía que cuestionen el Magisterio de la Iglesia, que quieran hacernos ver que lo negro es ahora blanco, que veamos que hay cosas buenas allí donde lo que hay es pecado.

Hemos encendido el fuego y nos quejamos que nos quemamos.

P. Juan Manuel Rodríguez de la Rosa