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Creados por Dios como hombre y mujer

Profundizando en la fe – Capítulo 5
(I) – La Creación del Hombre

Con el fin de no hacer estos artículos demasiado largos, dividiremos este tema en tres partes: En un primer artículo hablaremos de los relatos creacionales que aparecen en el Génesis y de sus conclusiones más inmediatas. En un segundo artículo expondremos el estado en el que se encontraban nuestros primeros padres antes del pecado original. Y en un último artículo comentaremos las consecuencias de este pecado sobre el hombre y el resto de la naturaleza creada.

El hombre fue creado por Dios como animal racional, compuesto de cuerpo y alma. Es el único ser, según testimonio de la Biblia, que fue creado a imagen y semejanza de Dios, y a quien Dios lo constituyó como rey de la creación (Gen 1: 26-28).

La creación del hombre en la Sagrada Escritura

Sobre la creación del hombre hay dos relatos bíblicos en el libro del Génesis:

Gen 1:26-28

“Dijo Dios. -Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo. -Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra”.

 y Gen 2: 7.15-18.21-23

“Entonces, el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo…El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo guardara; y el Señor Dios impuso al hombre este mandamiento. -De todos los árboles del jardín podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás.

Entonces dijo el Señor Dios. -No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada para él… Entonces el Señor Dios infundió un profundo sueño al hombre y éste se durmió; tomó luego una de sus costillas y cerró el hueco con carne. Y el Señor Dios, de la costilla que había tomado del hombre, formó una mujer y la presentó al hombre. Entonces dijo el hombre. -Ésta sí es hueso de mis huesos, y carne de mi carne. Se la llamará mujer, porque del varón fue hecha. Por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne.”.

Resumiendo el contenido de estos relatos  y algunas conclusiones que se sacan de los mismos, diremos lo siguiente:

  • El hombre fue directamente creado por Dios tomando polvo de la tierra e insuflando en él el aliento de vida. Una materia que ya existía, fue tomada y moldeada directamente por Dios; y luego le insufló el “aliento de vida” (alma). El alma es directamente creada por Dios; nunca es evolución de la materia. Dios intervino también en la formación del cuerpo del hombre, tomando materia que ya existía y modelándola “con sus manos”.
  • Fue creado a su imagen y semejanza. Es el hombre entero (cuerpo y alma) quien está hecho a imagen y semejanza de Dios. Se puede decir que esta expresión del hombre como imagen de Dios manifiesta tres características de la condición humana: su dignidad (pues refleja la gloria de Dios), su fecundidad (bendecida por Dios) y su dominio sobre la tierra y sus criaturas; aunque propiamente hablando se ha de decir que es “administrador” de esos bienes, por los que ha de cuidarlos tal como Dios desea.
  • Los creó hombre y mujer: la diferencia de sexo es determinada por Dios. Es contrario a la ley de Dios intentar cambiar el sexo de una persona y hacerlo diferente a como Dios le creó.
  • Fueron colocados en el jardín del Edén. El hombre original fue colocado por Dios en un lugar ideal llamado el “jardín del Edén”. Por las enseñanzas que aparecen posteriormente después de la comisión del pecado original, sabemos también, que tenían amistad con Dios (dones sobrenaturales), eran inmortales y poseían ciencia infusa (dones preternaturales) y también tenían los dones propios de su naturaleza, entendimiento y voluntad, aunque en un grado más elevado a como los tiene el hombre ahora; pues estas facultades no habían sido todavía afectadas por el pecado original.
  • Les bendijo y les dio la orden y el poder para multiplicarse, llenar la tierra y someterla. Un poder que incluye no sólo multiplicarse, llenar y someter la tierra, sino también respetarla. Todo lo relativo a la vida es santo, proviene de Dios y es una bendición. La fecundidad es un don de Dios y fruto de su bendición.
  • Recibieron el mandato de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Con este mandato Dios determinaba que sólo Él podía establecer lo que era bueno o malo. Al hombre le tocaba respetar ese orden si quería seguir gozando del Paraíso. Todos sabemos lo que ocurrió después.
  • El hombre reconoce a la mujer con la misma dignidad que él; y a ella se unirá de por vida formando una sola carne. El hombre y la mujer tienen la misma dignidad, aunque las funciones que han de realizar en esta vida no son las mismas, sino complementarias. Para ello, cada género ha recibido de Dios facultades diferentes para poder cumplir mejor esta misión. Aquí también está incluido el matrimonio como institución natural. Matrimonio formado por “un hombre” y “una mujer”. Y no, por dos hombres o por dos mujeres; o por un hombre y varias mujeres o por una mujer y varios hombres. Dios estableció esa diferencia de género para que, siguiendo el mismo orden que aparece en la creación, fueran capaces de procrear. Y para que esa unión fuera estable y así pudieran amar, respetar y educar a la prole, estableció que esa unión fuese indisoluble.

Algunas cuestiones que surgen a partir de estos relatos creacionales

1.- El alma es creada por Dios en el momento de la concepción: Frente al conductismo y otras filosofías materialistas modernas, que reducen el alma a “materia evolucionada” que adquiere las facultades de pensar y amar, la Iglesia defiende que el alma es espiritual e inmortal; creada por Dios individualmente para cada persona en el momento de la concepción de la misma. La Iglesia siempre creyó y enseñó que el hombre es un compuesto de alma y cuerpo; ambos fueron formados por Dios. El cuerpo con el concurso de los padres; y el alma, creada e infundida por Dios directamente sobre el nuevo ser.

Este cuerpo, que en un principio y por gracia especial de Dios fue hecho inmortal (dones preternaturales), experimentará la muerte y la corrupción en el momento en el que su principio de vida, el alma, se separe de él. Pero sabemos por fe, que este cuerpo que ahora enterramos en debilidad, será transformado en la vida futura, volviéndose a unir con su alma, para gozar de la bienaventuranza celeste o sufrir el castigo eterno (1 Cor 15; Misa de exequias fúnebres del Misal Romano)

2.- La dignidad de la mujer: Algunas culturas han querido ver en estos relatos bíblicos argumentos para justificar una inferioridad de la mujer respecto al varón. A saber: por haber sido creada después del varón; por haber sido creada de una costilla del hombre; porque es el hombre quien le da nombre a la mujer, y porque es creada como ayuda para el varón.

Frente a esto hemos de decir que la mujer goza de una importancia y una igualdad semejante a la del varón en todo el Nuevo Testamento. Por ejemplo: María aparece como la persona humana más importante de toda la creación (Madre de Dios y Reina del Cielo); la actitud de extraordinario respeto y cariño de Jesús hacia las mujeres (Jn 4:27; 8: 1ss.). Y esto se contrapone a la menor valoración que se le da a la mujer en otras culturas (paganas, judaísmo, islamismo).

No obstante, no podemos olvidar que aunque hombre y mujer tienen la misma dignidad sus roles en la vida son diferentes. La mujer tiene un papel específico, singularísimo y absolutamente necesario en el plan de Dios. Por ese papel tan especial, la mujer tiene una vocación propia que hoy tiende a minusvalorarse, quizá por la influencia de las ideologías feministas.

3.- Sobre la homosexualidad y la “ideología de género”: En el mundo actual la distinción de sexos y la diferencia entre la feminidad y la masculinidad está siendo abolida. Se ha extendido la idea, promovida por el “lobby gay”, de que la homosexualidad y otras deformaciones de la vida sexual son naturales y positivas. Este modo de pensar, que se está extendiendo a través de los medios de comunicación, colegios…, están causando un gravísimo daño entre los más jóvenes.

Recuerdo hace unos meses que una niña de catequesis de primera comunión me preguntaba que por qué dos hombres o dos mujeres no se pueden casar si se quieren de verdad. Ese modo de razonar no es propio de esa edad. Estoy seguro que han sido aquellos que se encargan de “formar” a los niños quienes están causando estragos tan graves en la población más joven.

Hoy día, si un sacerdote, habla con todo respeto y caridad desde el púlpito contra la homosexualidad o la ideología de género, rápidamente es atacado por la prensa, y el caso sale enseguida en los periódicos. No ha pasado ni una semana del hecho cuando el obispo de ese sacerdote le llama la atención y le dice que sea más prudente. ¿Acaso el lobby gay puede destruir la moral personal y social y nosotros no podemos defendernos? Da la impresión que este lobby es tan poderoso que está socavando todos los principios morales de nuestra sociedad.

Las raíces del intento de justificación de este pecado tan nefando como es la homosexualidad radican en varios elementos:

  1. El hecho de que la sociedad, que antes seguía los principios de una moral basada en el derecho natural, haya abandonado a Dios y sus leyes.
  2. La devaluación de la institución del matrimonio, tanto por parte de las leyes civiles como canónicas por el hecho de la aprobación del divorcio civil y religioso (llamado “declaración del vínculo matrimonial).
  3. La disparatada concepción y dimensión que ha adquirido la sexualidad en nuestros días. Sexualidad que ha perdido la dignidad y grandeza que Dios le había dado en la creación.

Renglón aparte, aunque íntimamente relacionado con el fenómeno de la homosexualidad, está la “ideología de género”. Con el fin de justificar esta posición se hace una falsa distinción entre “sexo físico o biológico” y masculinidad o feminidad. En su rechazo al plan de Dios, el hombre quiere “fabricar” su propio sexo según él se sienta hombre o mujer, independientemente del sexo biológico que Dios le dio en el momento de nacer. Según esta ideología de género, el sexo de una persona viene más bien determinado por la educación, la cultura y los propios gustos. Una vez más, el hombre se revela contra los planes de Dios y contra la misma naturaleza humana. Esto es un signo más de la profunda degeneración que sufre nuestra sociedad.

Frente a todo esto, recordemos lo que nos dice Dios en la Sagrada Escritura:

Gen 19: 1-29: Es el castigo de Sodoma y Gomorra por haber caído en el pecado de la homosexualidad.

Lev 20:13: “Si uno yace con varón como se yace con mujer, ambos cometen abominación; morirán sin remedio”.

Rom 1: 26-27: “Por lo tanto, Dios los entregó a pasiones deshonrosas, pues sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contrario a la naturaleza, y del mismo modo los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos de unos por otros, cometiendo torpezas varones con varones y recibiendo en sí mismos el pago merecido por sus extravíos”.

1 Cor 6: 9-10: “No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los injuriosos, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios”.

El pecado de sodomía siempre fue condenado por los Santos Padres (San Clemente de Alejandría, San Agustín..). El Magisterio de la Iglesia siempre dijo que la práctica de la homosexualidad es contra natura y un grave pecado[1]. Es más, la Iglesia siempre dijo que la homosexualidad no es un derecho de la persona,[2] sino una manifestación más de la degeneración que sufre el ser humano cuando abandona a su Creador.

Muchos otros temas y cuestiones actuales podrían ser tratados en este epígrafe, pero lo dejamos aquí para no extendernos más. El próximo día hablaremos del maravilloso plan de Dios para con el hombre, plan que se vino abajo como consecuencia del rechazo del hombre a esos planes de Dios.

Padre Lucas Prados

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[1] DS 4583.

[2] Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones para la respuesta católica a propuestas legislativas de no discriminación a homosexuales, de 23 de julio de 1992, números 10-12.




Padre Lucas Prados
Padre Lucas Prados
Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a [email protected]

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