No es ningún secreto, que la Iglesia vive en la actualidad una de las mayores crisis de su historia. Quien haya seguido la situación acontecida durante el pasado Sínodo extraordinario de la familia, tendrá al menos una mínima noción de la crisis doctrinal que se está abriendo en la Iglesia en la actualidad. Durante el mismo, se produjo un duro enfrentamiento entre dos bandos bien definidos; entre los que liderados por el Cardenal Kasper, y respaldados por la estructura institucional del Sínodo, están a favor de traicionar la doctrina bimilenaria de la Iglesia sobre cuestiones tan fundamentales como el matrimonio, la eucaristía o la penitencia; y aquellos que quieren seguir siendo fieles a la verdad revelada por nuestro Señor Jesucristo, defendiendo la doctrina tradicional de la Iglesia, y en continuidad con lo enseñado por todos los Papas anteriores.

DIVISIÓN Y ENFRENTAMIENTO TRAS EL SÍNODO

Este enfrentamiento acaecido en el pasado Sínodo, abrió un debate sobre estas cuestiones que no debería existir, puesto que la doctrina definitiva de la Iglesia nunca ha sido objeto de debate, ni puede ser puesta en tela de juicio, más aun si cabe cuando esta doctrina tiene en las mismas palabras de Jesucristo su más firme fundamento. Pero la polémica suscitada no se quedó en una cuestión menor acotada al propio Sínodo,  sino que levantó una auténtica y profunda división en toda la Iglesia, una herida en el cuerpo místico de Cristo, que desde ese mismo momento viene cristalizando a través de una catarata de duras declaraciones, que han sembrado el desconcierto y el temor entre los fieles. Una situación en resumidas cuentas que amenaza con estallar en el próximo Sínodo ordinario de la familia que tendrá lugar durante el mes de Octubre.

Por citar algunos ejemplos de esta creciente división, expondremos algunas declaraciones de los más importantes prelados tras el Sínodo.

Por parte de los que defienden la doctrina de la Iglesia:

“Aprovechemos la extraordinaria oportunidad que nos ofrece el Sínodo para reafirmar de modo positivo lo que la Iglesia siempre y en todas partes ha creído sobre la familia y ha puesto en práctica en su disciplina. Esto nos exige, al mismo tiempo, defender la verdad frente a los que están dividiendo y confundiendo al Pueblo de Dios. La situación es gravísima y no soy yo el primero en advertir que desgraciadamente estamos frente al peligro de un gran cisma. Exactamente lo que el Señor y su Santísima Madre nos han prevenido en apariciones reconocidas y aprobadas por la autoridad de la Iglesia”. Mons. Rogelio Livieres. (Ex-Obispo de Ciudad del Este, Paraguay).       “Me niego a ajustarme al espíritu neopagano de este mundo, aunque sean obispos y sacerdotes los que lo difundan; no aceptaré su uso falaz y perverso de la misericordia divina y del «nuevo Pentecostés»; me niego a ofrecer granos de incienso ante la estatua del ídolo de la ideología de género, ante el ídolo de los segundos matrimonios, de la cohabitación; aunque mi obispo lo haga, yo no lo haré; con la gracia de Dios, elegiré sufrir en lugar de traicionar la verdad plena de Cristo sobre la sexualidad humana y el matrimonio”.  “Los fariseos y escribas clericales modernos, esos obispos y cardenales que ofrecen granos de incienso ante los ídolos neopaganos de la ideología de género y la cohabitación, no convencerán a nadie para que crean en Cristo y ofrezcan sus vidas por Cristo”. Mons. Athanasius Schneider. (Obispos auxiliar de Astaná, Kazajistán). “La Iglesia ha traicionado a Juan Pablo II. No la Iglesia como la Esposa de Cristo, no la Iglesia de nuestro credo, porque Juan Pablo II era la expresión, la voz auténtica de la Iglesia, sino que es la práctica pastoral la que ha traicionado a Juan Pablo II” Mons. Henryk Hoser. (Arzobispo de Varsovia-Praga).      “Es siempre mi sagrado deber defender la verdad de la enseñanza y la disciplina de la Iglesia respecto al matrimonio. Ninguna autoridad puede absolverme de tal responsabilidad, y entonces, si cualquier autoridad, incluso la más alta autoridad, fuera a negar esa verdad o ese acto contrario a ella, estaría obligado a resistir, en fidelidad a mi responsabilidad delante de Dios”. Cardenal Raymond Leo Burke. (Patrono de la Soberana Orden de Malta).

Por parte de los prelados modernistas que atacan frontalmente la doctrina tradicional de la Iglesia:

“¿Es posible una apertura de la Iglesia frente al tema de las parejas del mismo sexo? […] Esas parejas expresan algo constructivo y positivo de lo humano, que es el afecto. Una sociedad no puede ser violenta con personas que expresen afectos distintos a los institucionales que tiene la sociedad para organizar la vida de hombres y mujeres. En ese sentido, la Iglesia puede ayudar a entender esas manifestaciones como válidas, es decir que se dan, y ayudar a las personas a construir sus vidas. No debemos crear conflicto con esas relaciones, porque ya bastantes conflictos tiene la humanidad como para convertir en problemático algo que debería ser aceptado”. Mons. Darío de Jesús Monsalve. (Arzobispo de Cali, Colombia).      “Imagínate, ¡cuántos conozco yo! Personas que en el matrimonio han vivido un infierno  y que divorciados, como se suele decir, han rehecho una vida, y lo han hecho seriamente, lo han hecho en profundidad, humanamente; es decir, esa segunda oportunidad que se presenta en la vida de las personas; un crecimiento, un desarrollo… ¡un acercamiento personal a Dios! ¡Estoy seguro de ello! ¡Un acercamiento personal a Dios! ¿Cómo no lo voy a comprender yo como obispo, cómo no lo voy a acompañar? No en nombre de principios, ¡qué va! Yo con los principios, en ese sentido, no sé qué hacer.  Lo importante son las personas que tengo delante. El Señor no me dijo que tenía que hacerme defensor de principios, en ningún sitio. Sí que me ha pedido acompañar a las personas, acompañarlas en su camino, en su vida”. Mons. Santiago Agrelo, OFM. (Arzobispo de Tánger).     “Debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales. Al igual que en la sociedad existe una diversidad de marcos jurídicos para las parejas, debería también haber una diversidad de formas de reconocimiento en el seno de la Iglesia”.  Mons. Johan Bonny. (Obispo de Amberes, Bélgica).

¿ESTABA PROFETIZADA UNA DIVISIÓN EN LA IGLESIA?

Una vez analizada la situación de división creada en la Iglesia tras el pasado Sínodo de la Familia, cabria preguntarse si esta preocupante realidad no era previsible teniendo en cuenta la deriva doctrinal de amplios sectores del clero en las últimas décadas, si esta lamentable división no era algo esperable teniendo en cuenta la gran tolerancia que se había tenido por parte de las autoridades eclesiales con estos sectores heterodoxos que vienen desfigurando desde hace tiempo con sus infidelidades el dulce rostro de la Iglesia, incluso cabría preguntarse si esta situación no había sido ya anunciada por la profética voz de la Madre Dios en algunas de sus diversas apariciones o revelaciones estudiadas por la Iglesia en las últimas décadas. Pues efectivamente, la respuesta es sí, está situación de pre-cisma, de división fratricida, ya había sido advertida con anterioridad por la voz profética de la Madre de Dios en sus apariciones en Akita, Japón.

BREVE HISTORIA DE LAS APARICIONES DE AKITA.

El 12 de Junio de 1973, la hermana Agnes Sasagawa oraba en su convento en Akita, cuando observó rayos brillantes que emanaban del tabernáculo. El mismo milagro se repitió los próximos dos días.

El 28 de Junio, una llaga en forma de cruz apareció en la palma de la mano izquierda de Sor Agnes. Sangraba profusamente y le causaba gran dolor.

El 6 de julio, mientras rezaba, Sor Agnes escuchó una voz procedente de la estatua de la Virgen María que está en la capilla. Era el primer mensaje.

El mismo día, algunas hermanas descubrieron gotas de sangre que fluían de la mano derecha de la estatua. Este flujo de sangre se repitió cuatro veces. La llaga en la mano de la estatua permaneció hasta el 29 de septiembre. Pero ese mismo día, la estatua comenzó a “sudar”, especialmente por la frente y el cuello.

El 3 de agosto de 1973, Sor Agnes recibió un segundo mensaje, y el 13 de octubre del mismo año, el tercero y último.

El 4 de enero de 1975, la estatua de la Virgen comenzó a llorar y continuó llorando en diferentes ocasiones por 6 años y 8 meses. La última vez fue el 15 de septiembre de 1981, fiesta de Nuestra Señora Dolorosa. Fueron un total de 101 lacrimaciones.

La hermana vidente se llama “Agnes” que significa cordero. Fue sanada de sordera, lo cual se verificó no tener explicación médica. Este milagro fue una señal de la autenticidad de las visitas de la Virgen

APROBACIÓN ECLESIAL

El 22 de abril de 1984, después de ocho años de investigación y habiendo consultado con la Santa Sede, los mensajes de Nuestra Señora de Akita fueron aprobados por el obispo de la diócesis de Niigata, Japón, Monseñor John Shojiro Ito. El declaró que los eventos de Akita son de origen sobrenatural y autorizó en toda la diócesis la veneración de la Santa Madre de Akita. En la villa japonesa de Akita, una estatua de la Madonna ha derramado sangre, sudor y lágrimas, según el testimonio de más de 500 cristianos y no cristianos, incluyendo el alcalde budista del pueblo. Una monja, Agnes Katsuko Sasagawa ha recibido los estigmas y mensajes de Nuestra Señora.

En junio de 1988, Joseph Cardinal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, impartió el juicio definitivo sobre los eventos y mensajes de Akita, juzgándolos confiables y dignos de fe. El cardenal observó que Akita es una continuación de los mensajes de Fátima.

EL MENSAJE DE AKITA ADVIRTIÓ DE UNA FUERTE OPOSCIÓN INTERNA EN LA IGLESIA.

“La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros…iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor”. Revelación de la Santísima Virgen María a Sor Agnes en Akita.

Leyendo el mensaje profético de Akita, es inevitable establecer un paralelismo claro, incluso mímico, con la situación actual en la Iglesia.  A continuación analizaremos más pormenorizadamente los detalles de dicho mensaje profético.

“La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia”.

Esto es algo admitido incluso por el recientemente beatificado Papa Pablo VI, cuando pronunció aquella famosa sentencia de que el humo de Satanás se había colado por alguna grieta de la Iglesia. También las tristes noticias sobre escándalos de pederastia, y los menos escandalosos pero también sumamente graves casos de heterodoxia e infidelidad al magisterio eterno e inmutable de la Iglesia.

“De tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos”.

Esta es la situación que estamos viviendo en estos momentos tras el confuso y lamentable Sínodo, donde se evidenció de manera clara, la apostasía en la que ha caído una parte importante del clero, el creciente antropocentrismo que busca entronizar la voluntad del hombre por encima de la voluntad de Dios, y el desprecio de muchos de los que debieran ser pastores fieles  por las enseñanzas del mismo Jesucristo, al que un día se consagraron para toda la eternidad.

“Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros”.

Efectivamente muchos de estos santos Sacerdotes son perseguidos, silenciados y acosados tanto por sus compañeros, como por sus superiores. En España hemos tenido la desgracia de ver algún caso de estos en fechas recientes. Bajo las acusaciones de “profetas de calamidades”, “catastrofistas apocalípticos” o “fundamentalistas reaccionarios”, muchos sacerdotes que quieren vivir con fidelidad su ministerio y ser fieles a los llamados de nuestra celestial Madre, son desautorizados o perseguidos en numerosas Diócesis.

“Iglesias y altares saqueados”.

No hay más que ver las noticias que llegan desde África y Asia para comprobar que esta es hoy en día una realidad cotidiana en estos contenientes. Los nuevos aires anticlericales que soplan en Occidente, hacen también pensar que esta situación podría extenderse también en nuestro continente en un futuro no muy lejano.

“La Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor”.

No hay más que ver el enorme número de sacerdotes secularizados, o los que aun ejerciendo su ministerio son infieles al mismo, para comprobar que esta profecía es hoy una realidad innegable.

UNA DURA ADVERTENCIA.

“Si los hombres no se arrepienten y mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos”. Revelación de la Santísima Virgen María a Sor Agnes en Akita.

Por último, la Santísima Virgen María nos hace esta dura advertencia, si el proceso de apostasía se consolida y el mundo no se convierte, Dios aplicará un castigo terrible y generalizado, que afectará a todos, y que será incluso peor que el diluvio. Así pues, depende de la actitud que adopte la humanidad, pero especialmente la Iglesia, el que este terrible designio se lleve a término, o sea mitigado.

LA IGLESIA CONTRA LA ANTI-IGLESIA.

Hasta ahora hemos analizado la crisis que se ha desatado en la Iglesia a raíz del  pasado Sínodo extraordinario de la Familia. Sin embargo, esta crisis no surge por generación espontanea, sino que se entronca en un contexto más general donde el partido del Mundo dentro de la Iglesia ha ido avanzando inexorablemente desde la revolución francesa, pero especialmente desde la crisis post-conciliar tras el Vaticano II, donde muchos quisieron interpretar que la Iglesia había roto con su magisterio y tradición milenaria, y donde se justificaron todo tipo de abusos y herejías escudándose en un ambiguo “espíritu del concilio” que nunca supimos exactamente a lo que se refería, pero que han sido habitualmente esgrimido para sus inicuos fines por los enemigos internos que promueven la subversión dentro de la Iglesia.

Podríamos hablar de la amplia oposición interna que tuvo la Encíclica Humanae Vitae del recientemente beatificado Pablo VI, y que fue un jarro de agua fría para las expectativas de los sectores modernistas, que esperaban una “apertura” –vease traición-, en la enseñanza de la Iglesia respecto a los métodos anticonceptivos. Podríamos hablar de la amplia oposición que sufrió el Papa Juan Pablo II por parte de amplios sectores de la Compañía de Jesús, de la Teología de la Liberación, o del episcopado centroeuropeo, y que fue una constante durante todo su pontificado. Podríamos hablar de las continuas traiciones y filtraciones que sufrió el Papa emérito Benedicto XVI por parte de los “cuervos vaticanos”, que precisamente  se contaban entre sus más estrechos colaboradores.

Fue el Papa polaco, el que durante el congreso eucarístico en Pensylvania en 1977 dijo:

“Ahora estamos parados frente a la mayor confrontación histórica que la humanidad ha experimentado alguna vez. No creo que el gran círculo de la Sociedad Americana, o de todo el amplio círculo de la comunidad cristiana se de cuenta de esto completamente. Ahora nos enfrentamos a la confrontación final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el Evangelio y el anti-evangelio, entre Cristo y el anticristo. El enfrentamiento se encuentra dentro de los planes de la Divina Providencia. Está, por lo tanto, en el plan de Dios, y debe ser un juicio que la Iglesia debe asumir y afrontar con valentía…”

Efectivamente, el Papa San Juan Pablo II anunció con gran exactitud la situación de enfrentamiento que ya en ese momento vivía la Iglesia, pero que en nuestro tiempo se muestra en su máxima expresión con el cisma incipiente entre esa Anti-iglesia y ese Anti-evangelio con partidarios como los Cardenales Kasper, Marx o Baldisseri, y la Iglesia y el Evangelio de Jesucristo, defendido valientemente por otros Cardenales como Burke , Muller, Cafarra o Meisner, auténticos paladines en la defensa de la Fe.

CISMA ANTES DE LA MANIFESTACIÓN DEL ANTICRISTO.

Esta situación de confrontación interna que vive ahora mismo la Iglesia, no solo ha sido anunciada en las Sagradas Escrituras, o a través de apariciones marianas, o de manifestaciones públicas o privadas de diferentes pastores de la Iglesia, sino que está perfectamente contemplado en el Catecismo en sus puntos 675, 676, y 677. Así dice el Catecismo:

La última prueba de la Iglesia

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, “intrínsecamente perverso” (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando “los errores presentados bajo un falso sentido místico” “de esta especie de falseada redención de los más humildes”; GS 20-21).

677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).

Efectivamente, podemos comprobar cómo el Catecismo de la Iglesia describe con pasmosa claridad la situación que se vive actualmente en un Mundo que quiere poner al hombre en el lugar de Dios, que quiere poner las modas y preceptos del hombre por encima de las leyes de Dios, y que con inusitada soberbia y osadía, pretende que la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, se pliegue a las exigencias del Mundo, bendiga el pecado, acepte la aberración, y se arrodille ante el sistema del Anticristo, que bajo una apariencia de “falsa humildad” seduce y cautiva a las conciencias más débiles. Por desgracia, esta oscura pretensión de idolatría del hombre, cuenta también con poderosos aliados dentro de la Iglesia, que aun bajo la misma estructura institucional, se constituyen ya cual caballo de troya, como una auténtica anti-iglesia al servicio de los planes del Anticristo.

LA ANTI-IGLESIA AL SERVICIO DE LA DESOLACIÓN DE LA ABOMINACIÓN.

Por último, una advertencia profética de la Beata Anna Catalina Emmerick sobre las consecuencias nefastas que acarreará esta Falsa Iglesia:

“Tuve de nuevo la visión de la secta secreta socavando por todas partes la iglesia de San Pedro”  “Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado”  “Vi cosas deplorables: se jugaba, se bebía, se parloteaba, se seducía a las mujeres en la iglesia, en una palabra se cometían allí todo tipo de abominaciones”   “Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal. ¡… y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados!” Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un Papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no había más que desolación y abominación”.

Antonio Moreno Robles