ADELANTE LA FE

¿Expulsaría Jesús a los profanadores de las primeras comuniones?

Estimado Director,

Quisiera relatar brevemente mi experiencia en las primeras comuniones de mayo. Sin duda esta fecha se ha convertido para mí en la peor época del año, puesto que para las almas enamoradas de Cristo es un auténtico calvario presenciar lo que vemos.

Sí, ya sé que hay excepciones, pero si somos honestos todos sabemos que lo que voy a hablar es la REALIDAD en una INMENSA mayoría, y es tan grande que el porcentaje restante casi no puede ser contado.

Para empezar nos encontramos con niños que reciben la primera comunión tras dos años de  supuesta preparación y que ni siquiera saben santiguarse, los diez mandamientos, confesar como deben o siquiera tienen claro que no volver a misa es un pecado, o el simple concepto de pecado, desconocen por completo la economía de la Gracia, por supuesto ni remota idea de lo que van a recibir salvo que dicen que “a Jesús”, sin entender ni cómo ni porqué o si eso tiene el mismo valor que cuando le dicen que viene papa noel o el ratoncito pérez. Las catequesis han quedado reducida a una serie de juegos y contenidos absolutamente vacuos, impartidas en general por personas que podrán tener buena voluntad -no lo discuto-, pero que carecen -salvo excepciones insisto- de la mínima preparación y, en muchos casos, de un mínimo de coherencia de vida cristiana. Estos “catequistas” lo primero que tendrían es que ser catequizados.

Nos encontramos de otro lado con una inmensa mayoría de padres que llevan a los niños a la comunión y/o preparación como una simple obligación por la que hay que pasar para montarle a la niña la fiesta vestida “de princesa” y poder hacerla en la iglesia “que es más bonito”, pero vamos como si les dicen que hay que llevar al niño en vez de a catequesis a pescar ranas. Les importan un comino, y mucho menos qué aprenden o enseñan. Pierden horas y horas hablando de trajes, convites y regalos pero ni un minuto en saber qué sabe o deja de saber su hijo. Por supuesto estos padres no tienen la menor intención de volver a llevarlos a la iglesia, es decir es un sacrilegio y profanación  por su parte en toda regla. Utilizan a la iglesia para sus fiestas privadas.

Podía contarles casos de primera mano, supongo iguales que los que conocen ustedes. Familiares que viven en adulterio, gente sin casar que conviven, personas que no van jamás a misa y andan organizando la primera comunión, por supuesto a la misma semana siguiente si les hablas de misa o iglesia te miran como diciendo ¿de qué habla este?

Es curioso en estas comuniones que tal como pasa la ceremonia, el motivo de la misma pasa tan a segundo plano que ya no se vuelve a oír hablar de Jesucristo ni nada similar, de hecho es muy frecuente las burlas a la Iglesia en las propias celebraciones. Si la comunión fue un sábado ni pizca de intención de llevar al niño a misa al día siguiente… lo cual sería pecado mortal dicho sea de paso.

Que decir de las celebraciones. Un auténtico circo del horror. Iglesias repletas de personas sin saber vestir ni comportarse, escotes imposibles, hombros descubiertos, ordinariez por doquier, gente pasando delante del Santísimo como el que pasa por una verdulería, nadie se arrodilla, ni siquiera los niños de la comunión, comuniones en la mano a mansalva, en muchos casos los propios niños son obligados a recibirla en la mano –como si fuera una galleta-… un desastre absoluto carente de piedad. Y como a los niños ni los han educado en la Fe, ni han visto verdadera Fe en la ceremonia, ni los padres los volverán a llevar, el resultado final es el que yo mismo me encuentro con nietos y sobrinos que han hecho la comunión reciente y les preguntas si quieren ir a misa y hasta se extrañan de la pregunta ¿a misa? ¿para qué?.. Ni siquiera eso han aprendido en la “catequesis”.

Me pregunto si Jesucristo cogió un látigo con los profanadores DEL EXTERIOR del Templo, ¿qué haría si entrara en una de estas ceremonias que son una profanación de principio a fin, y donde se está comerciando con lo más sagrado que nos dejó, ÉL mismo en su forma más debil, como Jesús Eucarístico, convertido en un simple decorado de una celebración pagana, en un adorno para los regalos?

Todo es lamentable, tristísimo, apocalíptico. Y el que diga que exagero o bien vive en otro mundo o miente. Desde luego pienso que hace falta una reforma muy profunda para terminar con esta pesadilla a todos los niveles: catequesis, parroquias y acceso a los sacramentos a gente sacrílega y profanadora.

Se que estas palabras son duras, pero es la verdad. Casi todos de una forma u otra somos cómplices o participes de esta situación, unos por acción, otros por omisión, otros por callar. Y es hora de que alguien haga algo.

A todos ustedes, profanadores, ¡¡por favor dejen en paz a Jesús!! ¡¡dejen de jugar con Él!!

Carlos Peris
Jaén, España

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