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Divorcio a la católica

¿Recuerdan aquella película de “Divorcio a la italiana”? Se trataba de un hombre que quería separarse de su esposa y como el divorcio no estaba permitido en aquel momento en Italia, urde toda una trama para conseguir librarse de su mujer y dar rienda suelta a una nueva vida con su amante. Todo esto sucedía en el año 1961, hace doscientos siglos, perdón, quise decir 54 años, pero ciertamente, parece que han transcurrido siglos.

¿Saben cuál es el tema estos días en nuestras parroquias? Por supuesto que lo saben, sólo se habla del” divorcio a la católica” y de la suerte que hemos tenido con la manga ancha que trae implícito este Papado. “Te gusta este Papa, ¿verdad?”, es la pregunta oficial, pero miren Vds. ni tiene que gustarnos ni disgustarnos un Papa, lo que tiene que hacer y lo que se espera de él, es que se ajuste al magisterio de la Iglesia, las improvisaciones, para Bach.

Como algo insólito y totalmente inapropiado, a nuestra Iglesia llega de la mano de las altas jerarquías la “legalización del pecado mortal”. Ya no es necesario confesarse, arrepentirse y plantearse un cambio de vida, ahora a golpe de documento Vaticano, recibimos la absolución, se acabó aquello de “Padre, me arrepiento”, ahora simplemente decimos “Padre, quiero divorciarme, cuando nos casamos éramos inmaduros” y ya el bueno de D. Ángel les guía al Obispo de turno y en un plis plas, nos quitamos el marido, la mujer y el pecado de encima. ¿Y los hijos, si los hubiera? No se preocupen, si lo desean, quizás en un futuro también se puedan anular. Todo esto suena a cachondeo, pero desgraciada y prácticamente, es real. Luteranos express, en eso nos hemos convertido. No nos engañemos, esto es lo que entiende la gente en la calle, que la Iglesia permite el divorcio y esto es lo que se quería conseguir, prueba superada.

Me llama la atención, o no, como el clero aplaude la nulidad exprés. Decía, “o no”, porque muchos de nuestros Pastores, una inmensa mayoría, llevan años asesorando sobre cómo hacer la trampa a los Católicos inmaduros que no sabían lo que hacían cuando se casaron con más de 30 años. Cualquier día se les enciende la bombilla a nuestros papás que se casaban con 17 y 18 años y pasamos a ser hijos de padres separados. Según nos cuentan los Canonistas defensores de toda esta bazofia, la “mayoría de los matrimonios son nulos”, ya ven…sucederá que estamos amancebados los que nos creíamos felizmente casados. Así está la cosa. Sepan que ese Clero que gozaba asesorando y apenándose con el oprimido divorciado, ahora se regocija en la alegría, por eso no se alzan voces en contra, sus feligreses, “Católicos de bandera” que desgraciadamente tenían que convivir con otra pareja sin estar bendecidos por la Santa Madre Iglesia y con los nuevos hijos de una nueva unión, por fin van a ver recompensado su esfuerzo, se acabó la espera, al igual que el café, la nulidad ya es exprés, Nuestro Señor en su infinita “misericordia”, ha escuchado a la Santa Sede y se ha animado a agilizar los trámites, ya que es conocedor de que la mayoría de la población que se llama Católica, vive amancebada. ¿Qué es esta degeneración que hay en el corazón de nuestra Iglesia? ¿Se dan cuenta de qué nos están conduciendo al abismo total y absoluto? Vamos camino del infierno

Me pregunto si el paso posterior será borrar todos los mandamientos, porque al fin y al cabo, ¿Por qué contentar sólo a unos pocos, pudiendo contentarnos a todos?

Lo siguiente a borrar será el octavo Mandamiento, “no dirás falso testimonio ni mentirás”, ya que va de la mano de todo esta podredumbre que nos asola. Recuerdo algún Sacerdote, vía Confesonario, asesorando sobre como contar las cosas para que en vez de “mentira”, sean “la verdad desde otro ángulo”…Así se trabajan las almas. Primero se rebaja el delito, después se les enseña a trampear y finalmente el Santo Padre se encarga del resto. Es muy simple. “condenación exprés”.

¿Esto es ser Católico? Puede que sí a juzgar por las noticias que nos llegan desde el Vaticano, pero lo que es seguro es que esto no es ser Hijo de Dios ni hacer lo que Él espera de nosotros. Nos hemos cepillado la Iglesia de Jesucristo. Ya no hay lucha por la Santidad, cada uno ajusta el rasero a sus pobres posibilidades. Acogemos al refugiado en nuestra casa, pero rechazamos al Señor en nuestra alma.

El otro día escuchaba en una predicación a un Sacerdote, hablar del aborto, es decir del asesinato, ¿Y saben que dijo o que insinuó? Qué ahora esto era un pecado comparable a cualquier otro, que gracias al Papa Francisco, la misericordia llegaba a todo el mundo. ¡Por favor! ¿Cómo podemos adulterar el significado de esta palabra? ¿Es que se piensan muchos que el Papa Francisco ha inventado la Misericordia? ¿Es que el Santo Padre es más que Dios? ¡Venga ya! No digamos sandeces. Seamos serios, no manchemos con nuestras míseras palabras el nombre de Jesús. Cuánto Sacerdote aprovechándose de su condición y subido al ambón está corrompiendo las almas, engañando, falseando la palabra de Dios, el magisterio de la Iglesia ¡Despertemos! Decía el otro día aquí, en nuestra página, uno de nuestros Santos Sacerdotes que había que proponer soluciones, ¡Por supuesto! Y ¿Saben cual es la solución a toda esta debacle? Afianzarnos en Jesucristo, aumentar nuestra vida de oración y de piedad, purificar nuestra alma al máximo para que nada ni nadie la corrompa y sobre todo, esto es muy importante, evitar los ambientes parroquiales, prácticamente todos, ya que en estos momentos son los principales impulsores del nuevo modelo de vida Católico: feligreses de media pluma. ¿Y saben qué? Vds. pueden opinar en medio de ese ambiente corrompido a favor, pero hagan la prueba y condenen públicamente toda esta inmundicia, verán lo que les dice el Párroco tan abierto y moderno y el grupo de laicos implicados, prueben y después díganlo aquí públicamente, les condenarán y les acusarán de cismáticos, pero no se preocupen, hay Cristianos que están muriendo mártires por amor a Dios, lo nuestro al lado de eso, es peccata minuta.

No nos dejemos engañar, el ambiente es desolador, paupérrimo. Cogemos cualquier hoja parroquial y dan ganas de vomitar, leemos las noticias que atañen a nuestra Iglesia y nos parece que estamos gobernados por terroristas y vamos a nuestras Parroquias y ¿Qué nos encontramos? Herejes, nuestro Altares han sido mancillados delante de nuestras narices. Esta semana fui a la Iglesia en la cual recibí mi formación en la infancia y ¿Saben qué? No pude por menos que echarme a llorar, lo que en su día fue un sitio Pío, hoy no es más que una Parroquia que sigue el modelo que nos vende el Padre Ángel desde la Diócesis de Madrid, es decir, lo han exportado a las demás Diócesis. La casa de Dios ha sido convertida en un lugar indigno, en el que menos a la Palabra de Dios, se le da paso a todo lo demás. Todo esto no se hace a escondidas, está consentido por nuestros jerarcas, como todo lo que se va a cocer en el Sínodo, con lo cual ¿Quién está crucificando a Cristo nuevamente en el año 2015? La respuesta ya está dada, no lo digan en voz alta, díganlo en su corazón y recen por la salvación de su alma, pónganla a buen recaudo, sólo tenemos una. ¿Cómo podemos salvaguardarla de todo este terrorismo de capilla que nos asola? No lo duden, Confiésense regularmente, independientemente de todo lo que les digan y lo que oigan. Reciban al Señor como se merece, de rodillas y en la boca e intenten por todos los medios hacer su oración en Latín. Sino saben, iníciense poco a poco, pídanle ayuda a la Virgen y empiecen con el Ave María, con ello lo tendrán muy simple, ya sabrán prácticamente el Rosario. Continúen con las oraciones básicas y mientras asisten a la mayoría de Misas Horror que tenemos que presenciar a diario, pongan su alma en la Santa Misa Tradicional, como si estuvieran en ella, recen fuertemente en su interior y Jesús les ofrecerá las ayudas para sobrevivir en este cementerio de almas. No desfallezcan, sólo busquen consuelo en el Señor, no confíen sus penas a las personas que no viven acordes al magisterio de la Iglesia porque los únicos consejos que recibirán serán para alejarse de Dios. El otro día me sorprendía en una conversación a tres como una mujer comentaba que se iba a separar de su esposo y una de las presentes, la animaba a ello y todo esto sucedía dentro de una Iglesia, al lado del Sagrario y el motivo era tan simple como aquella canción de “se nos rompió el amor de tanto usarlo” y como pensamos como el mundo, sólo podemos dar consejos mundanos, búscate a otro y vuelve a disfrutar “la Iglesia ya permite el divorcio”. Esta es nuestra realidad diaria, lo que se vive en el ambiente Parroquial. Esta semana en mi Diócesis se anunciaba un curso de “monitores de educación afectiva y sexual”, con temas tan interesantes, didácticos y píos como este “quiero protegerme, quiero protegerte: embarazos y enfermedades de transmisión sexual en la adolescencia”, “amar con el cuerpo” y un largo etc de temas tan productivos para la vida del buen Católico. ¿Se dan cuenta? Esto son nuestras Diócesis, esta es nuestra Iglesia, por supuesto que no es la de Jesucristo, por ello, les repito, reflexionen, es fácil dejarnos arrastrar por toda esta miseria, nos rodea y como bien saben, a los que denunciamos todo esto o no lo aprobamos nos tratan como apestados, pero eso no debe de suponernos un problema, de nada servirá nuestra vida sino morimos por Cristo. No se engañen, la ecología que debe preocuparnos es la interna, la que concierne al alma. Como se suele decir, Dios nos coja confesados, porque esto es la punta del iceberg, el Sínodo está ahí, parece que ya no queda nada que nos pueda sorprender, pero…agárrense el corazón al pecho

“El alma que ha llegado al estado de amigo e hijo me habla a mí con la continua oración. Habla conmigo mentalmente, ofreciéndome dulces y amorosos deseos por la salvación de las almas. Habla exteriorme cuando anuncia la doctrina de mi Verdad, amonestando y confesándola audazmente y delante de quienquiera, sin temor alguno de las penas que el mundo pudiera infligirle.”

(Catalina de Siena)

Sonia Vázquez




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