Según el Arzobispo Víctor Manuel Fernández, Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina y  teólogo muy allegado al Papa Francisco, una de las “cuatro perspectivas para la comprensión del pensamiento pastoral del Cardenal Bergoglio” es la eclesiología popular.

La eclesiología popular, ¿Se referirá a este tipo de hechos? La noticia se propaló en los medios de argentinos

El programa “Bailando por un sueño”, uno de los más populares de la televisión argentina, conducido por el poderoso Marcelo Tinelli (hombre fuerte del club San Lorenzo de Almagro, firme candidato a conducir la Asociación del Fútbol Argentino y hasta posible aspirante a gobernar la Provincia de Buenos Aires) contrató a Alberto Samid.  Se trata de un concurso de bailes, por eliminación,  con un jurado de “notables”, donde se proyectan las más miserables condiciones del ser humano. Imaginen lo que será  que grupos ultra progresistas y afiliados a la “perspectiva de género” lo critican severamente por la “cosificación de la mujer”. Incluso el ente que regula los medios (Comité Federal de Radiodifusión) llegó a multar al programa por un desnudo total de una bailarina.

Año tras año se incorporan al elenco de bailarines del programa que emite Canal 13 –perteneciente al grupo “Clarín”, el multimedios más grande de Argentina- personajes “mediáticos”, o que gozan de cierta popularidad o que son controversiales en la opinión pública. Alberto Samid, apodado el “Rey de la Carne”, es propietario de frigoríficos y cadenas de carnicerías, pero además un actor constante de la política argentina en su militancia en el movimiento peronista.

Todos los programas de Canal 13 replican al programa de Tinelli (uno de los nuevos amigos de Jorge Bergoglio) y actualmente están promocionando las firmas de contratos de los nuevos participantes del ciclo 2015. En uno esos programas satélites –al que se refiere el video- se grabó la firma de Samid, que llegó acompañado de su peluquero, su secretario y…un cura. Se trata del Padre Ignacio del Colegio Don Bosco de Ramos Mejía.

El formato de “Bailando por un sueño” tiene una mascarada solidaria, pues el ganador puede cumplir un sueño que en el caso de Alberto Samid es la compra de un resonador pediátrico para el Hospital de La Matanza. Un vuelto tanto para Tinelli como Samid.

El sacerdote convocado dijo textualmente: “Alberto quería poner esta actividad solidaria en manos de Dios. Vamos a bendecirla y a rezar todos por este proyecto tan lindo”. Acto seguido bendijo el contrato y luego esparció agua bendita. Además, brindó al periodista una opinión sobre cada uno de los jurados, prestándose a la morbosidad del comunicador que –como es habitual- trata de jugar con la condición del sacerdote y su relación con el sexo.

Si tienen alguna duda les recomiendo ver el video que acompaña la nota del sitio digital “Infobae”. También pueden buscar en You Tube imágenes del programa de bailes, así como indagar en Google quien son Marcelo Tinelli y Alberto Samid.

No he averiguado ningún otro dato del Padre Ignacio, que no se desentona con la media del clero porteño y que sin duda no es el único culpable de la situación. Como me dijo el Profesor Maquiaveli, oriundo de la ciudad de Buenos Aires, responde a la media vocacional del lugar. Muchacho de parroquia progresista, de liturgias guitarreras y movimientos juveniles absolutamente superficiales.

Y no quise saber más datos sobre el sacerdote porque no quiero recargar las tintas sobre él. Es probable que se enfrente a diario con necesidades materiales extremas de sus fieles –si se trata de una zona carenciada- y que deba recurrir a “acciones solidarias” de todo tipo, que muchas veces riñen con la Moral Católica. Lo grave es la pésima formación de ese clero, pues cualquier sacerdote educado en la Escolástica y en la Moral Católica jamás se prestaría a este tipo de parodias.

Ya hace varias décadas atrás el Padre Castellani sostenía que Argentina no podía tener más de un buen Seminario, donde se acoplaran los pocos sabios que tenía el país y se ordenaran quienes realmente tuvieran vocación, luego de estar entregados varios años al estudio serio y a la oración. Hoy los seminarios en Argentina se han incrementado y, por las noticias que tengo, en varios de ellos ya ni siquiera se estudia Santo Tomás de primera mano, sino a través de algunos libros de divulgación neo tomistas. Ni que hablar de la enseñanza de griego o latín. O se recurre a dudosas fuentes como la “Cristología” de Kasper.

Por eso no quiero que al ver las imágenes se fastidien con el sacerdote, sino con los irresponsables que lo formaron y ordenaron. Pues como dice el refrán campero: “La culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer”-

Hildebrado Tittarelli