Estimado sì sì no no,

en 1974, hubo un referéndum sobre el divorcio. En Italia vencieron los divorcistas. Y fue la ruina de la familia. Hoy ya nadie se casa ni siquiera por lo civil, se convive y punto, “hasta que me apetezca, después se cambia de compañero/a”. Pero en mi pequeña ciudad vencieron los antidivorcistas. Mérito también (sobre todo) del párroco que los domingos anteriores, desde el púlpito, literalmente “tronó” contra el divorcio.

En mayo de 1981 tuvo lugar el referéndum sobre el aborto. En Italia vencieron los abortistas y fue la matanza de los inocentes, que aún hoy perdura. Pero en mi pequeña ciudad vencieron los defensores de la vida naciente, porque el mismo párroco tronó, más fuerte que Savonarola, contra el aborto, pecado gravísimo, horrible delito, no solo interrupción del embarazo, sino asesinato de un niño que no puede defenderse de ningún modo.

Si todos los sacerdotes entonces, en aquellas dos circunstancias, hubieran “tronado” así, quizá no habrían vencido los divorcistas y después los abortistas, y hoy no existiría la pena de muerte para los más inocentes de los seres humanos, los niños todavía no nacidos. ¿Cuántas familias han sido disgregadas por el divorcio? ¿Cuántos niños han sido asesinados por el aborto? ¡Miles, millones! Y hoy, ¿quién de entre los sacerdotes y obispos habla contra el divorcio y el aborto, quién ilustra la belleza, el deber, la alegría verdadera del matrimonio cristiano, de la vida concebida, destinada a nacer y florecer? Se habla del agotamiento, de la acogida a los migrantes, del cuidado de la naturaleza, pero de los “principios no negociables”, de familia y vida, quién habla? ¡Silencio o casi!

En la vida del S. padre Pío de Pietrelcina está este episodio hermoso e interesante: “A una mujer que había acudido a su confesonario, el padre Pío le dijo: “Cierra los ojos y dime qué ves”. La señora obedeció, cerró los ojos y dijo: “Veo una inmensa plaza con mucha gente. Entre la gente veo un cortejo que avanza solemne. Veo en el cortejo muchos sacerdotes, obispos y cardenales: todos preceden a un Papa que es llevado en el trono. Sí, veo precisamente a un Papa en el trono (era la silla gestatoria) y una gran muchedumbre que aclama a este Papa, muy hermoso… Pero ¿qué significa todo esto?”. Le respondió el padre Pío: “El niño que has matado en tu seno con el aborto, en los designios de Dios debía convertirse en ese Papa”. La pobre mujer dio un grito y se desmayó junto al confesonario”. (de: E. Boninsegna, Ero “curato”, ora sono da “curare”, Verona, pro manuscripto, 2019, pag. 139).

¿Qué se puede añadir, qué responder ante un hecho así?

Vuélvete cada vez más apóstol de la familia y de la vida según la mente y la voluntad de Jesucristo. De otro modo, ¡es el final!

Insurgens

(Traducido por Marianus el eremita)

SÍ SÍ NO NO
Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)