En Jueves Santo el mundo despertó y descubrió que durante la quinta entrevista con su amigo Eugenio Scalfari, el ateo más famoso de Italia, el papa Bergoglio negó la existencia del infierno por segunda vez, la primera vez había sido en una entrevista con el mismo Scalfari en 2015.   La entrevista del 28 de marzo en La Repubblica, periódico fundado por Scalfari, atribuye a Bergoglio las siguientes palabras:

[Scalfari:] Su Santidad, en nuestra reunión anterior usted dijo que en algún momento nuestra especie desaparecerá y que Dios, por su fuerza creativa, creará una especie nueva. No me ha hablado nunca de las almas que mueren en pecado y van al infierno a sufrir por toda la eternidad. Sin embargo sí me ha hablado de las almas buenas, admitidas a la contemplación de Dios. ¿Qué sucede con las almas malas? ¿Dónde se las castiga?

[Francisco:] “No son castigadas. Las que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y van a la filas de las almas que lo contemplan, pero las que no se arrepienten y por lo tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras.

[Santità, nel nostro precedente incontro lei mi disse che la nostra specie ad un certo punto scomparirà e Dio sempre dal suo seme creativo creerà altre specie. Lei non mi ha mai parlato di anime che sono morte nel peccato e vanno all’inferno per scontarlo in eterno. Lei mi ha parlato invece di anime buone e ammesse alla contemplazione di Dio. Ma le anime cattive? Dove vengono punite?

“Non vengono punite, quelle che si pentono ottengono il perdono di Dio e vanno tra le fila delle anime che lo contemplano, ma quelle che non si pentono e non possono quindi essere perdonate scompaiono. Non esiste un inferno, esiste la scomparsa delle anime peccatrici”.]

La negación de Bergoglio del infierno toma la forma de la herejía “aniquilacionista”, que la Enciclopedia Católica describe como “subterfugios arbitrarios y vanos, sin apoyo de ninguna razón válida” por el cual se niega el dogma del castigo eterno de los condenados. Tal como observa la enciclopedia sobre el aniquilacionismo: “Si los hombres supieran que a sus pecados no les sigue el sufrimiento, la mera amenaza de aniquilación al momento de morir… no sería suficiente para disuadirlos de pecar.”

Bergoglio ha mencionado el infierno en algunos comentarios públicos, pero estos parecen haber servido a los fines retóricos del momento. Como por ejemplo, cuando declaró que los miembros de la mafia terminarán en el infierno si no se arrepienten de ser mafiosos. La pregunta es si Francisco alberga en privado la opinión dos veces divulgada por Scalfari de que realmente no hay infierno y los condenados, tras su muerte, solo dejan de existir, cosa que significaría que sus menciones públicas del infierno solo son para el público en general.

Si bien Scalfari admitió que las entrevistas de Bergoglio ya publicadas son reconstrucciones y no citas textuales, esto no impidió que el Vaticano publicara una de ellas en el sitio web del Vaticano, más tarde eliminada si bien el Vaticano admitió que “la entrevista era confiable a nivel general…” Tampoco impidió que el Vaticano incluyera dos de las entrevistas de Scalfari en una compilación publicada por el Vaticano con las conversaciones entre Bergoglio y varios periodistas, incluyendo la entrevista en la que declaró a Scalfari: “El proselitismo es una estupidez” y “Yo creo en Dios, pero no en un Dios católico. No existe un Dios católico.” (Interviste e Conversazione con i Giornalisti [Libreria Editrice Vaticana, 2014], p. 109).

A esta altura, es razonable sospechar que Francisco alberga en privado la creencia herética de que las almas de los condenados no son castigadas eternamente sino que son simplemente aniquiladas. La única manera de desechar tal sospecha razonable sería publicar, con autoridad expresa de Bergoglio, una afirmación inequívoca de que bajo ningún concepto mencionó la herejía aniquilacionista a Scalfari, que la cita atribuida a él es un invento absoluto, y que él afirma totalmente el castigo eterno de los condenados en el infierno. Por otro lado, cualquier negación equívoca resultaría en un reconocimiento tácito de que la cita de Bergoglio realizada por Scalfari sobre este tema es correcta, al menos en su esencia.

Pero es justamente una negación equívoca la que el vocero del Vaticano, Greg Burke, emitió frente a los titulares de todo el mundo que informaban que el Papa  declara que no hay un infierno. La negación publicada por la maquinaria de RR.PP. del Vaticano es muy escurridiza:

“El Santo Padre Francisco recibió recientemente al fundador del periódico La Repubblica en una reunión privada con motivo de la Pascua, sin darle ninguna entrevista. Lo que informa el autor en el artículo de hoy es el resultado de su reconstrucción, en la que no se citan las palabras textuales pronunciadas por el Papa. Por lo tanto, ninguna cita del artículo antes mencionado debe considerarse una transcripción fiel de las palabras del Santo Padre.​.”

No niega rotundamente que el Papa cree en el aniquilacionismo. Por lo tanto, Burke admite tácitamente que la cita—la segunda de este estilo publicada por Scalfari—es correcta en esencia, si bien no es una transcripción textual.

Consideremos también la declaración de que, en esta ocasión específica, Bergoglio no había concedido a Scalfari una entrevista sino que se trataba de una conversación privada extraoficial. Eso constituye una admisión de que Bergoglio expresaba en privado lo que realmente cree y no esperaba que fuera publicado. Pero esa expectativa de privacidad solo puede ser considerada ridícula, dado que Bergoglio estaba respondiendo, por quinta vez, las preguntas del mismo periodista que había publicado todas las conversaciones previas en La Repubblica.

Del propio Francisco no hay ni una palabra que corrija el relato de su amigo sobre su conversación. Uno pensaría que el Vicario de Cristo se apuraría a negar lo que se le atribuye como una opinión herética que golpea las bases mismas de la fe, incluyendo el dogma de la redención de toda la Iglesia que en este preciso momento se está por conmemorar.

Continuaré con este asunto después del Triduo. Hacia el fin de la semana próxima deberíamos saber si el Vaticano pudo mejorar la “negación” furtiva de Burke. Si no, sabremos con seguridad que tenemos un Papa en privado que alberga una herejía inequívoca. Luego, dependerá de la jerarquía hasta ahora inmóvil demandar a Francisco que se retracte de su error, junto con los demás errores con los cuales este Papa descarriado está socavando todo el edificio moral de la Iglesia.

Que el buen Dios libre pronto a la Iglesia de este pontificado.

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

Christopher A. Ferrara
Presidente y consejero principal de American Catholic Lawyers Inc. El señor Ferrara ha estado al frente de la defensa legal de personas pro-vida durante casi un cuarto de siglo. Colaboró con el equipo legal en defensa de víctimas famosas de la cultura de la muerte tales como Terri Schiavo, y se ha distinguido como abogado de derechos civiles católicos. El señor Ferrara ha sido un columnista principal en The Remnant desde el año 2000 y ha escrito varios libros publicados por The Remnant Press, que incluyen el bestseller The Great Façade. Junto con su mujer Wendy, vive en Richmond, Virginia.