ADELANTE LA FE

En la Santa Misa Tradicional el Cielo nos custodia

La Iglesia naciente tuvo que enfrentarse al paganismo reinante. El choque era inevitable, el cristianismo venía del cielo, el paganismo de la tierra. Si bien el paganismo fue vencido, no así fue destruido. Con el espíritu del maligno supo introducirse en el interior de la Iglesia con el rostro de la herejía. La herejía supuso algo nuevo y extraño a la realidad de la Iglesia, la división.

El cristiano acepta todo el depósito de la fe, el hereje elije lo que le conviene, lo que le es más cómodo. La herejía no es más que hacer una religión cómoda o menos incómoda. La herejía fracciona la universalidad de la catolicidad, de lo universal pasa a lo particular.

La reforma protestante supuso romper la universalidad de la Iglesia católica, cuyo centro era, y es, Roma,  para parcelar los territorios sometiendo la religión al príncipe, lo espiritual a lo temporal.

La liturgia católica que expresa la fe de la Iglesia, y en particular  el Santo Sacrificio de la Misa, que hace presente el Mysterium fidei, lo más sagrado de la fe católica, la luz fulgurante que alumbra a la Iglesia y al mundo, mantuvo su unidad y su universalidad. La liturgia resistió la parcelación, la particularización, pues  ella representaba la realidad de la universalidad de la Iglesia, de su unidad de fe, de dogmas, sacramentos…

La reforma protestante propició un total fraccionamiento de la liturgia, fruto del fraccionamiento en la fe. La liturgia católica mantuvo con firmeza la unidad y universalidad, y como muralla inexpugnable,  ha transmitido de generación en generación la verdad de la fe católica.

La Santa Misa Tradicional es la muralla inexpugnable e inatacable que conserva intacta la fe, la Palabra de Dios viva,  que constantemente nos habla y al autor de la Palabra.  La Iglesia no cejó en su esfuerzo por mantener la Santa Misa libre de cualquier abuso, infección herética, banalización, haciendo que todo lo que la rodeara fuera la máxima expresión de la realidad que contiene, de la sagrada realidad que contiene: el Calvario, la Sagrada Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Esta es la razón de que todo en la Santa Misa Tradicional sea detallista, pulcro, cuidadoso, medido, controlado, previsto, limpio, hermoso; y por el contrario, no hay lugar para la improvisación, lo vulgar, lo original, lo ocurrente, lo zafio, lo feo, lo vulgar, lo irreverente, lo ofensivo, lo sensual.

La muralla inatacable e inexpugnable de la Santa Misa Tradicional nos protege de la herejía, de la perversión de la fe católica, de las sucias aguas del mundo que infectan y ensucian por donde pasan, dejando su rastro de sensualidad y pecado, un mundo rendido a sus instintos carnales y sexuales. La Santa Misa Tradicional nos protege de la inmundicia del mundo, pero sobretodo protege el Bendito Cuerpo y la Preciosísima Sangre de Nuestro Redentor, de la lacra de la herejía que nunca dejará de intentar, inútilmente, derribar esa muralla construida y sostenida por Dios Padre Todopoderoso.

El Cielo nos custodia en cada Santa Misa Tradicional. El Padre Eterno, el Cordero De Dios, el Divino Espíritu, la Inmaculada Concepción, y la Corte celestial, están pendientes de su inicio, y presencian con gloria celestial el desarrollo del Sacrifico del Agnus Dei.

Las gracias de este Santo Sacrificio son tan inexplicables, como inimaginables, pero tan reales que el alma queda atónita de sus frutos; es más, queda herida de tal forma que es una herida que no se cierra y que necesita para curarse de la próxima Santa Misa, pero en la próxima Santa Misa se hace aún más grande. Y el alma entiende que ya su vida es la Santa Misa Tradicional.

La Santa Misa Tradicional es el futuro de la Iglesia, porque es la Verdad de la Iglesia, porque es la Luz que no se apaga, iluminando el camino de nuestra fe hacia la Patria celestial. Es el Sacrificio del Cordero de Dios, siempre nuevo y actual, siempre referencia para el mundo, siempre cuestionándole y señalándole aquello de lo que ha de desprenderse por pagano y herético.

La Santa Misa Tradicional molesta y exaspera dentro y fuera de la Iglesia católica,  simplemente porque es medicina para el enfermo. Es tan fuerte el brillo de la Verdad que lleva en sí que deslumbra a los que no quieren  reconocer la Verdad. La Verdad siempre permanecerá iluminando, el ciego sólo puede permanecer en su ceguera, jamás apagar la Luz que le ciega.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo "Mysterium Fidei" sobre la Misa tradicional.
10 Comments on this post.
  • Pedro
    7 Mayo 2015 at 1:49 am
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    Gracias por este escrito Padre, lástima que SS BXVI no pudo eliminar el NO que está plagado de herejías y esconde el sacrificio incruento del Señor en nombre de un falso ecumenismo, y al dejar que los obispos otorguen permiso para celebrar la verdadera misa católica, quedamos a merced de la voluntad de ellos, por eso en muchas diócesis no se celebra esta misa; o , si se permite es algo muy excepcional.

  • Jorge Oria
    2 Mayo 2015 at 3:36 am
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    Gracias Padre

  • Teresa33
    1 Mayo 2015 at 4:28 pm
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    Bellisimo artículo Padre Juan Manuel. ¡Cuanta razón tiene! Cuando se asiste a Misa Tradicional el alma queda herida de amor, y esta herida de amor, solo se cierra con otra Santa Misa. Cuanto más se asiste a ella, más te llena el alma y todo lo demás, te parece ya poco.

  • Igor A Sanchez
    1 Mayo 2015 at 3:03 pm
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    La Santa Misa Tradicional requiere un público culto? Los incultos también tienen derecho a la belleza y a la santidad de la Santa Misa. Más y más gente se ha dado cuenta del fracaso de la “reforma litúrgica” y del hundimiento que de ello resultó. Benedicto XVi tuvo que renunciar por sus dolores . pero no dió plena libertad a la Misa perseguida. Sigue a merced de los obispos, que como padres ingratos siguen negando a sus hijos el pan espiritual en la mayoría de las diócesis.

    Algo tiene la Santa Misa Tradicional que hace que el demonio la deteste. Martín Lutero afirmó que destruyendo la Misa , destruiría la Iglesia. Y lo logró. Los países luteranos son unos desiertos espirituales y sus iglesias están en agonía. Su espíritu infernal contaminó a la Iglesia Católica y también nuestras iglesias se han vaciado.

    Debemos recuperar la Misa Tradicional lo más pronto posible, antes de que el daño avance. Y aunado a ello, la sana doctrina católica de siempre. A ojos vistas, el mentado Aggiornamento ha fracasado rotundamente.
    Los números no mienten. Y me gustaría que algún defensor del Concilio Vaticano II nos enumerara los logros de éste concilio.

  • Javier Muñoz-Pellín
    1 Mayo 2015 at 2:00 pm
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    Pienso que no es bueno enfrentar la Santa Misa Tradicional con la actual. Las dos, desde Benediccto XVI se pueden ccelebrar. Pero la Tradicional requiere un público culto. Yo he comenzado a celebrar en latín la Nisa de Juan XXIII: los asistentes usan un misal bilingüe. Más adelante pasaré a celebrar la Misa tridentina, pero ello requerirá muchas explicaciones previas y unos buenos misaleds latín-español.

    • Carla
      1 Mayo 2015 at 2:09 pm
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      Estimado Javier, no se trata de enfrentar sino de una realidad, una expresa la Fe católica y la otra la esconde, y lo que es peor, deliberadamente por fines ecuménicos, vea la serie e artículos la dimensión ecuménica de la reforma litúrgica aquí publicados. Y Esto es una realidad HISTORICA innegable que podrá gustarle o no, pero es lo que nos ha tocado vivir. La culpa no es del mensajero, ni podemos cerrar los ojos voluntariamente.Los frutos están clarísimos tras 50 años

      No creo que haga falta ser culto, pienso que ese es el típico argumento-tentación que sugiere el demonio para atrasarla (aún no están preparados, más adelante, poco a poco…). Durante muchos siglos han asistido a ella todo tipo de personas, analfabetas y de toda condición sin que eso supusiera obstáculo alguno ni hubiera que hacer un curso complicado. Más bien es que la gente de hoy no tienen noción de qué es la Misa, se han acostumbrado a otra religión, a su cena eucarística y les choca tremendamente cuando se encuentran de bruces con otra misa que expresa otra Fe que desconocen, o si la conocían la tienen olvidada a fuerza de llevar 50 años rezando como protestantes. Lex Orandi, Lex Credendi

      Léase el tesoro escondido de la Santa Misa de San Leonardo de Porto Maurizio donde se explica admirablemente que lo importante no es participar como se entiende ahora, sino UNIRSE a la misa, da igual que entienda o no el latín. De hecho San Leonardo propugna un método de seguir la misa, para mí el mejor, en el que el fiel no necesita misal alguno.

      Por otro lado le ánimo a seguir con ese interés por llevar la Misa tradicional adelante. Un cordial saludo

    • Padre J.M Rodríguez de la Rosa
      Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa
      1 Mayo 2015 at 4:47 pm
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      Carissime Javier, no se preocupe excesivamente con la preparación de los fieles cuando oficie la Santa Misa Tradicional, con el tiempo se irán habituando y familiarizando. Hábleles al principio únicamente del respeto que han de tener ante la presencia de Dios Padre Todopoderoso, del Cordero Divino, del Santo Espíritu de Dios, de la Purísima y de la Corte Celestial. Que vengan preparados de cuerpo, en el vestir, y de alma, en la santidad, para estar ante esa presencia.
      In invicem.
      Padre Juan Manuel.

  • Gloria de Buenos Aires
    1 Mayo 2015 at 1:34 pm
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    “…el alma entiende que ya su vida es la Santa Misa Tradicional”. Y así es mi vida! El entusiasmo y la alegría que siento cada vez que asisto a la Santa Misa Tradicional son incontenibles porque sé que no me voy a encontrar con “inventos” como me ocurría cuando iba al NO. Cuando sólo podía ir al NO, siempre iba inquieta preguntándome qué sacerdote iba a celebrar, si iba a haber guitarras, si iban a cantar a los gritos, si la gente a mi alrededor se iba a estar quieta y en silencio, y tantos otros escrúpulos que hacían que mi ida a Misa se convirtiera en un tormento! Pero ésto se acabó, gracias a Dios, hace seis años, y estoy dispuesta a hacer cualquier sacrificio para asistir a Misa Tradicional, y a defenderla y a luchar para que no nos la quiten! Que Dios multiplique los sacerdotes que la celebren y que se pueda difundir cada vez más en todo el mundo!

  • isabel ruiz
    1 Mayo 2015 at 8:57 am
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    Excelente comentario del padre Juan Manuel Rodríguez De La Rosa ,,La misa es el ¡milagro ! Debe ser pura ,limpia ,con respeto por lo que vamos a recibir ,el cuerpo de Jesús ,,La misa tradicional ,es respetuosa y digna y sagrada ,,y el cielo nos custodia ,,Amén ,,

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