Entrevista a Alexander Tschugguel

Hemos entrevistado a Alexander Tschugguel, el joven austriaco que realizó el sonado y simbólico gesto de la zambullida de las pachamamas.

En todo el mundo se preguntan quién eres, de dónde vienes y que hacías el mes pasado en Roma.

Soy un joven vienés de veintiséis años. Desde mi conversión, cuando tenía quince años, me ha interesado mucho todo lo que sucede en la Iglesia. Por eso, he seguido de cerca el Sínodo de la Amazonía y me dirigí a Roma al principio del mismo para asistir a algunas conferencias. Durante ese tiempo tuve oportunidad de visitar la iglesia de Santa Maria in Transpontina y hablé allí con voluntarios. Me dieron mucha información sobre el Sínodo y sobre la estatuilla en cuestión. Me dijeron que simbolizaba la Madre Tierra.

¿Qué te motivó a tirar al Tíber los ídolos de la Pachamama?

Para mí estaba bastante claro que aquel ídolo pagano que representaba la Madre Tierra no tenía nada que hacer en una iglesia católica. Por eso volví dos semanas después y me las llevé. Las tiré al Tíber porque me pareció la mejor manera de deshacerme de ellas. No quería que volvieran a la iglesia. ¡Fue todo un éxito! Y aunque algunos digan que se recuperaron, no las usaron al final del Sínodo.

¿Te consideras un católico tradicionalista?

Sí.

Normalmente no se pueden realizar acciones tan escandalosas como lo que tú hiciste. ¿Qué pueden hacer los católicos de hoy para dar testimonio de su fe?

No tienen que hacer cosas así. Hay muchas formas de luchar. Por ejemplo, crear asociaciones pro vida o participar en la más próxima. Integrarse a una asociación pro familia. Ayudar a la iglesia tradicionalista más próxima. ¡Y hablar! Hablar de la Fe con los parientes y los amigos. Empezar a ser misioneros. Rezar el Rosario todos los días. ¡Y podría poner muchísimos más ejemplos! En resumidas cuentas, hay que ser católicos sin tener miedo del qué dirán. Y también hay que pedirle ayuda a Nuestra Señora.

¿Te preocupan las posibles consecuencias legales de lo que hiciste? Parece que se ha denunciado a las autoridades.

Ya veremos lo que pasa. En cuanto sepa qué es lo que me espera, informaré a todos. Pero no tengo miedo.

Una última pregunta. ¿Lo volverías a hacer?

Desde luego, pero espero que no sea necesario.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)