Amadísimos hijos, en este gran día, que para nosotros debe ser de amaestramiento (en este mundo de hoy, que da asco, perdonad), ¡los Apóstoles estaban en la tierra y miraban al Cielo! Jesús había estado cuarenta días en la tierra y reprendió a aquellos que no habían creído en Su Resurrección.

El mundo moderno consiste en pecar, en gozar, en el desenfreno de los placeres, una vida totalmente humana.

Amados hijos, si miramos el mundo presente, vemos un mundo totalmente materializado, totalmente impuro; ha prevalecido el egoísmo en sus manifestaciones… La juventud da miedo, la virilidad da horror. Jesús ha subido para hacernos mirar al Cielo; ha venido a la tierra para hacernos mirar al Cielo y no a la tierra. Jesús ha muerto por nosotros, nos sigue. Dio a los Apóstoles el mandato de evangelizar el mundo. Mirad a lo alto, amados hijos, porque somos del Cielo. Nuestro pensamiento es Dios, es María. El Señor, en su diseño inmenso, tuvo a María como creatura privilegiada. Tened, pues, amados hijos, una gran fe.

¡Creo, oh Dios mío! Creo en Dios, amo a Dios, me arrepiento de haberlo ofendido. Sed atletas de Dios, tocad la tierra para pisarla, vivid de Dios, id a los pies de Jesús Sacramentado, que han intentado eclipsar.

Dos grandes gracias: 1º la devoción a la Virgen; 2º hacer la voluntad de Dios. Nuestra pobre mente debe ser santa. “Toma tu cruz y sígueme”, ha dicho Jesús.

Cristo se ha hecho romano. La piedra la ha edificado y nadie puede sustituirla. Os deposito en el Corazón de la Santísima Virgen, en el Corazón de Jesús, amados hijos. Corazón de Jesús, no pedo decir otra cosa, habla Tú, soy una pobre nada. Estoy muy agradecido a Jesús, que me hizo sacerdote junto a mis dos hermanos.

Que el Señor os libre a todos, hijos míos, cuando venga este gran flagelo. Estoy seguro de que os librará a todos. ¡Vivid de Dios! Virgen hermosa, Inmaculada María, soy una pobre nada, Te suplico.

Ruego a Dios que os haga instrumentos de Su Gloria.

(traducido por Marianus el eremita)

SÍ SÍ NO NO
Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)