Fiducia supplicans y el próximo cónclave

La promulgación por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe de la declaración Fiducia supplicans el pasado 18 de diciembre y las reacciones que ha desencadenado nos brindan una posible clave de lectura para el próximo cónclave.

El autor de la mencionada declaración es el estrecho colaborador y autor en las sombras de los textos del papa Francisco, Víctor Manuel Fernández, que el 1º de julio de este año fue nombrado prefecto del nuevo Dicasterio para la doctrina de la Fe, y creado cardenal el pasado 30 de septiembre. El documento ha sido  refrendado  ex audiencia por el papa Francisco con miras a hacerlo inapelable. En circunstancias normales, el documento debería expresar el magisterio ordinario de la Iglesia, pero en realidad no es así, precisamente porque al apartarse de las enseñanzas de la Iglesia pierde todo carácter magisterial.

Fiducia supplicans es todo un manifiesto bergogliano por una característica concreta, que lo es también del modernismo: aunque afirma ser fiel al Magisterio de la Iglesia, mediante una desenvuelta acrobacia intelectual invierte dicho Magisterio. Concretamente, Fiducia supplicans niega que una relación homosexual sea equiparable al matrimonio, pero al autorizar la posibilidad de bendecir dicha relación, la aprueba, contradiciendo con ello lo que dice a ese respecto el Magisterio, que siempre ha condenado el pecado contra natura. Para tranquilizar, asegura que la bendición es extralitúrgica, pero como sólo se puede bendecir (bene dicere) lo que en sí es bueno, admite con ello la bondad intrínseca de las relaciones homosexuales. Niega que se bendigan las relaciones homosexuales en cuanto tales, pero como lo que se bendice no es una persona aislada sino el supuesto matrimonio, al que no se exige que ponga fin a la ilícita relación, bendice en la práctica el vínculo que une de manera pecaminosa a los dos miembros de la pareja.

No es de extrañar que el cardenal Gerhard L. Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, haya calificado esas bendiciones de actos sacrílegos y blasfemos.

El cardenal Müller ha hecho una declaración enérgica y coherente, pero no es el único que se ha manifestado en las últimas semanas en ese sentido. La novedad, que nos brinda una clave de lectura para el próximo cónclave, es la intervención de obispos y cardenales que hasta ahora no habían expresado públicamente perplejidad o críticas hacia el papa Francisco. De hecho, hasta hoy las reacciones más significativas a la deriva del pontificado bergogliano habían sido la Súplica filial suscrita en 2015 por centenares de firmantes en todo el mundo, la Corrección filial presentada en 2017 por un grupo de teólogos e intelectuales católicos y los dubia que le dirigieron algunos eminentes purpurados como los cardenales Raymond Leo Burke y Walter Brandmüller en 2018 (aquí) y en 2023 (aquí).

Esta vez es diferente. No paran de sucederse con diversos matices las voces discordantes de los prelados de Ghana, Zambia, Malawi, Togo, Benin, Camerún, Kenya, Nigeria, Congo, Ruanda, Angola y Santo Tomé (cfr. https://caminante-wanderer.blogspot.com/2023/12/las-reacciones-fiducia-supplicans.html). Prácticamente todos los obispos africanos, y la Conferencia Episcopal Panafricana ha promulgado una llamada a la acción concertada, firmada por el cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo metropolitano de Kinshasa, que recibió la púrpura del papa Francisco el 5 de octubre de 2019.

A estas voces críticas hay que agregar las de los obispos polacos, de los prelados de ambos ritos, latino y greco-católico, de Ucrania, la archidiócesis de Astaná (Kazajistán) y muchas otras diócesis repartidas por todo el mundo, como la de Montevideo. El cardenal Daniel Fernando Sturla, arzobispo de Montevideo, también fue creado cardenal por el papa Francisco el 14 de febrero de 2015 y, al igual que el cardenal Ambongo, será uno de los electores del próximo cónclave.

Se podrá alegar que es una minoría, y en efecto lo es. Por otra parte, los obispos que se han adherido abiertamente a la declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe constituyen una minoría todavía más reducida. Resulta, además, interesante señalar que las críticas más enérgicas a Fiducia supplicans provienen de esas periferias a las que tanto se ha referido el papa Francisco como portadoras de auténticos valores religiosos y humanos, en tanto que han hecho suya la filosofía del documento algunas conferencias episcopales como las de Bélgica, Alemania y Suiza, que representan los episcopados más mundanizados y alejados de los problemas existenciales de las periferias. La gran mayoría de los obispos y cardenales, o bien no ha expresado su parecer, o si lo ha hecho, ha propuesto interpretar Fiducia supplicans en una línea de coherencia y no discontinuidad con el Catecismo de la Iglesia Católica y con el Responsum emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 15 de marzo de 2021 sobre la posibilidad de bendecir las uniones de personas del mismo sexo. Tanto desde el punto de vista doctrinal como del pastoral, la postura de dichos obispos es inviable. Los motivos de su ambigüedad habrá que buscarlos probablemente en el temor a entablar un conflicto abierto con el papa Francisco y con los poderes mediáticos que lo apoyan. Con todo, ese núcleo magmático y confuso no es bergogliano, y en su expresión cardenalicia forma un tercer partido entre las dos minorías que se enfrentarán en el próximo cónclave: por un lado, el polo fiel a las enseñanzas de la Iglesia, y por otra el polo fiel al nuevo paradigma. La confrontación se dará en una situación de sede vacante, una vez que el papa Francisco ya no esté presente, los medios de difusión callen y todos los electores se encuentren solos ante Dios y la propia conciencia. Todo ello hace pensar que el próximo cónclave será reñido, largo y lleno de golpes de efecto.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

Roberto de Mattei
Roberto de Matteihttp://www.robertodemattei.it/
Roberto de Mattei enseña Historia Moderna e Historia del Cristianismo en la Universidad Europea de Roma, en la que dirige el área de Ciencias Históricas. Es Presidente de la “Fondazione Lepanto” (http://www.fondazionelepanto.org/); miembro de los Consejos Directivos del “Instituto Histórico Italiano para la Edad Moderna y Contemporánea” y de la “Sociedad Geográfica Italiana”. De 2003 a 2011 ha ocupado el cargo de vice-Presidente del “Consejo Nacional de Investigaciones” italiano, con delega para las áreas de Ciencias Humanas. Entre 2002 y 2006 fue Consejero para los asuntos internacionales del Gobierno de Italia. Y, entre 2005 y 2011, fue también miembro del “Board of Guarantees della Italian Academy” de la Columbia University de Nueva York. Dirige las revistas “Radici Cristiane” (http://www.radicicristiane.it/) y “Nova Historia”, y la Agencia de Información “Corrispondenza Romana” (http://www.corrispondenzaromana.it/). Es autor de muchas obras traducidas a varios idiomas, entre las que recordamos las últimas:La dittatura del relativismo traducido al portugués, polaco y francés), La Turchia in Europa. Beneficio o catastrofe? (traducido al inglés, alemán y polaco), Il Concilio Vaticano II. Una storia mai scritta (traducido al alemán, portugués y próximamente también al español) y Apologia della tradizione.

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