Hoy empieza en camino de la Santa Cruz. Hoy empieza el camino del Calvario. Hoy la Santísima Virgen María ofrece en sus brazos al Santo Niño al Padre Eterno, como signo y representación de la Ofrenda que Ella hará de su Hijo al pie del Calvario; y como signo y representación de la propia ofrenda y sacrificio de Jesucristo.

Este día es de gozo. Pero del gozo de la obra de la Redención. Es el gozo de saber que ya se cerró la brecha abierta entre el hombre y el Creador por el pecado de nuestros primeros Padres. Es el gozo contenido del camino que se inicia hacia el Calvario, la puerta definitiva de la salvación eterna.

Hoy es el gozo de la renuncia al pecado, porque el Redentor ha vencido al maligno. Hoy es de gozo porque empieza la obra redentora instituyendo a su debido tiempo el Santo Sacrificio, el sacerdocio ministerial y la Santa Iglesia, en definitiva, la obra visible de salvación.

divider1Un Santo Niño nos ha nacido, es Dios y Hombre. Un misterio se nos hace presente. Es el misterio de la iniquidad del pecado, del Amor de Dios, de la Omnipotencia de Dios, de la Sabiduría de Dios.

Un Santo Niño nos ha nacido porque su Santísima Madre dijo Sí a la Gracia haciéndose su humilde esclava; y por esa humildad quedó prendada de la belleza celestial.

Un Santo Niño nos ha nacido, es el mismísimo Redentor, es el Hijo de Dios hecho Hombre; con su nacimiento ya empezó la salvación de los pecadores, lo hizo con los pastores.

Un Santo Niño nos ha nacido, es Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y desde hoy ejerce su Sacerdocio ofreciéndose, en su Santa Madre, al Padre Eterno como representación de la ofrenda sangrienta del Calvario.

Hoy al elevar la Sagrada Hostia en mi Santa Misa tradicional, elevaré al Santo Niño en mis manos. Me ha dado ese inmenso privilegio. Mientras sostenga la Sagrada Hostia tendré al Santo Niño en mis brazos, como lo sostuvo la Santísima Virgen. Y mientras lo siento en mis manos miraré la cruz del altar, como lo hará el Santo Niño, y los dos miraremos a la Santa Cruz del Calvario.

Y mirando la Santa Cruz del Calvario pensaremos en los sacerdotes que se han alejado de ella, que han abandonado aquel lugar para alejarse de él y adentrarse en la ancha senda del mundo arrastrando tras de sí a tantos fieles por la senda equivocada. Pensaremos en aquellos sacerdotes que ya no miran la cruz en el Santo Sacrificio, relegándola a un segundo plano o simplemente quitándola de su vista y de la de los fieles.

En mi Santa Misa tradicional, con el Santo Niño en mis manos, tendré presente a quienes hoy han empezado a despreciarle, escupirle e injuriarle sin piedad ni misericordia, como signo de lo que acaecerá en su Sagrada Pasión. Y en expiación por mis pecados.

Ave María.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

ORACION AL SANTO NIÑO JESUS DEL BUEN SUEÑO PARA DESCANSO Y PROTECCIÓN NOCTURNA