Como Inspector Jefe del Cuerpo de Tentadores en España, desde el Mando Central me han pedido que escriba estas breves instrucciones para los demonios que han sido recientemente destinados a este país, bien porque han recibido hace poco su ascenso al Cuerpo, bien porque acaban de ser trasladados desde otros territorios. Es vital entender las peculiaridades de España respecto al resto del mundo, si queremos ser eficaces en nuestra labor y alcanzar las cuotas que desde Abajo nos han impuesto. Naturalmente, los recién ascendidos al Cuerpo de Tentadores conocen lo más destacado de la historia de España, ya que la historia de los países reconquistados es un tema importante en la oposición que acaban de superar. Aún así, pienso que no viene mal recalcar algunos aspectos de la idiosincrasia española. A primera vista este país les parecerá un campo abonado, donde la cosecha de almas será cuantiosa. No les falta razón. Hemos tenido enormes éxitos en los últimos años, gracias por un lado a la democracia, y por otro a los maravillosos frutos del Concilio. No obstante, debo advertirles que los españoles son MUY PELIGROSOS. ¡Cuántas veces hemos creído ver el triunfo definitivo de Lucifer en esta tierra, para luego ser cruelmente defraudados! No hace falta que les recuerde episodios tan dolorosos como la Segunda Derrota (que ellos llaman Reconquista), la batalla de Lepanto, la Pérdida de América y más recientemente el fracaso de nuestra Gloriosa Revolución Roja. Puede parecer que ahora todo marcha bien, pero la aparente pasividad de los españoles ante el avance de nuestra causa no nos debe llevar a la complacencia; aún hay mucho terreno por ganar en la guerra por España. Nuestro Enemigo nunca duerme, y podemos estar seguros de que tiene algo especial reservado para este país, que tantas alegrías le ha dado en el pasado. De hecho, estamos recibiendo informes preocupantes del Cuerpo de Inteligencia, que indican que un alejamiento generalizado de las almas puede estar a la vuelta de la esquina. ¡Belzebú no lo quiera!

Ya saben que los no católicos no son objeto de nuestro interés; de ellos se encarga el Cuerpo de Consolidación. Por desgracia, entre los nativos en España todavía hay pocos fieles a Lucifer; la terrible costumbre de bautizar a los recién nacidos está muy arraigada, y los apóstatas auténticos son escasos. Para compensar esta situación desolador nuestros amigos en la ONU en los últimos años han provocado un influjo masivo de seguidores de nuestro profeta Mahoma en los territorios reconquistados de Europa. Todavía, a pesar de la invasión programada de mahometanos y la campaña ejemplar del Cuerpo de Propaganda, la gran mayoría de las almas en España pertenecen oficialmente al Enemigo. Con el fin de que su tentación sea más fructífera con las almas que les serán asignadas mientras trabajan en España, propongo hablar de la categoría en la que se pueden encuadrar nueve de cada diez almas españolas. España, como territorio recientemente reconquistado, está repleto de lo que el Mando Central denomina el católico de nombre sólo (CANOSO), el que es católico solamente porque nació en un país culturalmente católico y fue bautizado de pequeño. Ya sé que esto entraba en el temario de oposiciones, y que muchos lo tendrán muy claro, pero lo explico para los que vienen de territorios que siempre nos han sido fieles. El CANOSO nominalmente se adhiere a la fe católica, pero nunca se ha planteado nada en serio en relación a ella. Nunca reza, rara vez piensa en el Enemigo. Mientras que permanezca en pie la parroquia de su barrio, donde se bautizó e hizo la primera comunión, no se preocupa por como va la Iglesia. 

Al CANOSO hay que animarle a seguir viviendo como si el Enemigo no existiera. Hemos inventado todo tipo de distracciones tecnológicas, para que jamás tenga un momento para pensar en el sentido último de su vida. Gracias al Concilio, en las últimas décadas en España hemos contado con un episcopado sumiso. Es más, puedo asegurarles que sin la colaboración activa de gran parte de la Jerarquía de la Iglesia española, hubiera sido imposible lograr en tan poco tiempo todos los avances que ahora ven: la secularización del país, la reorientación de sus leyes, que ahora se burlan de los Mandamientos del Enemigo, y la paganización de sus costumbres. Desde la muerte del detestado Francisco Franco, que tanto daño nos hizo, en España hemos aumentado progresivamente la droga del bienestar, a la vez que hemos procurado que el CANOSO no entre nunca en contacto con mensajes evangélicos. Con este fin el Cuerpo de Propaganda ha hecho un trabajo encomiable, depurando todos los medios de comunicación a nuestro servicio (que son prácticamente todos) de cualquier referencia al Otro, cuyo nombre no pronunciamos. Hemos llenado la televisión de programas de risa, series fantásticas con vampiros y dragones en las que no hay moral alguna, películas absurdas sin ningún mensaje (pero repletas de escenas de sexo y violencia gratuita), reality shows en los que siempre triunfa el concursante más zafio, y programas de debate en que todos los tertulianos fingen discutir, cuando en realidad todos están pagados por decir exactamente lo que les dicte nuestro Departamento de Ideología.

Los que vienen de las misiones o países donde siempre ha reinado nuestro Gran Líder, siempre tienen dificultades a la hora de entender al CANOSO que vive en un país reconquistado. Cada año hay algún demonio que pide al Mando Central la devolución de los CANOSO´s al Cuerpo de Consolidación. Argumentan que no es necesario dedicar tantos efectivos y recursos a las almas que en la práctica ya están en nuestro Reino, y que el trabajo de los tentadores debería ser exclusivamente para las almas en poder del Enemigo. Cada año el Mando Central rechaza la petición y se reafirma en la idea de que los CANOSO´s son una categoría aparte, y requieren la atención de los tentadores. Esto se debe a que los recién llegados subestiman el daño que puede causar la inercia cultural que favorece al Enemigo. Nuestro deseo es lógicamente borrar de la Tierra cualquier vestigio del reinado social de Aquel a quien tanto odiamos y cuyo nombre no pronunciamos; mientras esto no sea posible, tenemos que operar con gran cautela dentro de sociedades que preservan elementos de sus raíces espirituales que nos son contrarias. Un católico lapso que vive en un país que hace no mucho estaba plenamente en poder del Enemigo, es como un hombre que se pierde en el campo, a pesar de las señales que le indican el camino. Si alguna vez el hombre tiene la ocurrencia de fijarse en las señales y seguirlas, dejará de estar perdido y llegará a su destino. No podemos consentir que los vestigios culturales del Reino del Enemigo hablen a las almas. La clave está en DESVIRTUAR los aspectos de la cultura que son favorables al Enemigo. Les pondré un par de ejemplos, para que lo entiendan mejor.

Algunos de ustedes pensarán que será un gran problema que el CANOSO asista de vez en cuando, por puro compromiso social, a una Misa. En términos generales, la Misa es nuestra peor pesadilla, y luchamos para su completa erradicación en el mundo. Sin embargo, dado que esto aún no es posible, toleramos que los CANOSO´s se casen por la Iglesia, que bauticen a sus hijos, que éstos hagan la primera comunión, siempre que no se lo tomen demasiado en serio. De hecho, últimamente los sacramentos desvirtuados están dando excelentes resultados; al reducir todo a un evento social, el sentido religioso y sagrado se diluye por completo y lo que brilla por su ausencia en estos eventos es la verdadera comunicación con el Enemigo, esa odiosa práctica que ellos llaman “oración”. Las Fuerzas Especiales del Cuerpo de Tentadores, que se encargan de las almas consagradas al Enemigo, han cosechado grandes victorias en esta desvirtualización de los sacramentos, especialmente en las Misas de funeral, en que el cura, si es afín (y la mayoría lo son), canoniza al difunto por lo buena gente que era, quitando así cualquier motivo de rezar por su alma. De esta manera se frustra la mejor oportunidad que tiene el Enemigo de recordar al CANOSO las cuatro últimas cosas; de cuatro, queda solamente una: ese lugar horrible que ellos llaman “Cielo”. Nunca viene mal repetir la primera regla que aprendieron en la Escuela de Tentadores: las almas jamás deben pensar en nuestro Hogar, donde tenemos un sitio reservado para cada una de ellas, si siguen por el Camino Ancho. Sugerimos este pensamiento al típico CANOSO: “si todos vamos directo al Cielo, ¿para qué molestarme por cumplir los Mandamientos y por adquirir las virtudes, que son tan fastidiosas?” En las dos o tres Misas que el CANOSO oirá al año, los sermones podrían ser un problema, pero las Fuerzas Especiales se han encargado de que el cura no moleste a nadie. Con muy pocas excepciones, se limitará a repetir “Dios es bueno y nos tenemos que querer, Dios es bueno y nos tenemos que querer, Dios es bueno y nos tenemos que querer, Dios es bueno y nos tenemos que querer, Dios es bueno y nos tenemos que querer, Dios es bueno y nos tenemos que querer….” Han estudiado que en los seres humanos la banalidad en combinación con la repetición produce un efecto hipnótico, muy deseable para nuestra causa, si nos referimos a un sermón. Conviene que el cerebro del CANOSO poco a poco se desconecte durante la Misa. De esta manera estará a salvo de las influencias nocivas del Espíritu del Enemigo y nunca saldrá de la Misa pensando que tiene que cambiar algo en su vida.

Otro ejemplo, que sin duda les será familiar, de como desvirtuar los elementos culturales desfavorables de un territorio reconquistado, es lo que el Cuerpo de Propaganda ha hecho con la Navidad. La campaña de expulsar a Aquel que no nombramos de la Navidad se inició en los EEUU, un territorio que nunca ha pertenecido enteramente al Enemigo, donde tenemos grandes influencias, sobre todo en Hollywood y la industria de la música. Gracias a la globalización, los efectos de esta campaña se notaron pronto en el mundo entero, incluso en territorios que aún estaban en manos enemigas. Sustituimos villancicos auténticamente navideños, que cantan al Niño en el pesebre, por canciones mundanas sobre la nieve, los renos y demás tonterías. ¡Fue un éxito redondo! Como sabrán, en los países de habla inglesa hasta los más adeptos al Enemigo se lo tragaron. Esto reafirma el viejo refrán: “con un poco de azúcar el vicio entra mejor”. Por desgracia, en España nos costó mucho más que en EEUU diluir el sentido religioso de la Navidad. En parte fue por la barrera cultural que supuso el franquismo, y en parte porque las tradiciones perjudiciales, como el belenismo y el canto de villancicos populares, aún tenían mucho peso. Con la muerte de Franco todo se volvió más fácil. El Mando Central ordenó contrarrestar esas tradiciones navideñas negativas con un materialismo desaforado, y la estrategia funcionó a la perfección, gracias en buena medida a la televisión y empresas como El Corte Inglés, que tanto nos ha ayudado a identificar la Navidad con el consumismo. Ahora hay muchos españoles que dicen odiar la Navidad, cuando realmente lo que odian es gastar ingentes cantidades de dinero en regalos estúpidos e innecesarios y en comer hasta que les duele la barriga. Hemos conseguido que los niños asocien la Navidad con la avaricia y que los mayores la asocien con la gula y las borracheras. ¡Otro triunfo para el Cuerpo de Propaganda!

Basta con asegurarnos de que al CANOSO no le falte ninguna necesidad inmediata, para que no se despierte a la presencia del Enemigo, que siempre está al acecho. Teniendo un sueldecillo para llegar a fin de mes, pagando las facturas, la comida, el colegios de los niños, y (¡muy importante!) los pequeños vicios que le permiten seguir tirando, este católico seguirá viviendo de manera muy positiva, a pesar de no tener pecados muy espectaculares. Conviene recordar lo que les enseñaron en la Escuela de Tentadores: más vale alma en mano que ciento volando. Si con un solo pecado mortal logramos traer a un alma a Casa, frustrando todos los planes del Enemigo, es preferible a una vida llena de pecados deliciosos, si al final se nos escapa. Sé que les puede parecer aburrido, sobre todo si vienen de territorios donde nuestro Líder es adorado abiertamente, a plena luz del día. En territorios reconquistados hay que tener más cuidado, y recordar que el CANOSO, además de ser un premio mayor que un no bautizado, puede despertar en cualquier momento a las inspiraciones del Espíritu del Enemigo. Es una enorme suerte que los seres humanos, a diferencia de nosotros, sean incapaces de ver el sello imborrable en el alma que produce el bautismo. Si lo pudieran ver, nuestro trabajo con los católicos lapsos sería prácticamente imposible. Tiemblo al pensar en el poder que tiene al alcance de la mano el CANOSO. Nuestra tarea debe ser siempre evitar que sepa su verdadero potencial. En las reuniones del CCD [1] de España hemos acordado que la línea estratégica a seguir aquí es ésta: anestesiar a nuestra presa por todos los medios posibles.

La anestesia espiritual es nuestra mejor arma en territorios reconquistados. Ojalá llegue el día en que podamos ver sacrificios humanos en las plazas principales de España. Por ahora debemos contentarnos con los sacrificios escondidos tras las puertas de los abortorios, que también son agradables a Nuestro Líder. Ya sé que odian a los españoles; yo también. Pero a veces el odio no es suficiente; hay que tener un plan y saber llevarlo a cabo. Nuestra táctica debe ser mantener un perfil bajo, ser discretos, insinuarnos en lugar de forzar las voluntades. Así realmente no hacemos daño a nadie, a diferencia de los marxistas que van armando revoluciones por doquier. El peligro de un marxista, por mucho que nos guste, es que provoca reacciones impredecibles en los demás. He presentado varias quejas al Mando Central debido a las actuaciones torpes y mal calculadas llevadas a cabo por el Cuerpo de Progreso, por haber estropeado años de trabajo minucioso en miles de almas; a raíz de un estallido de violencia revolucionaria, en cuestión de horas incontables almas se dan cuenta de que la izquierda les ha estado mintiendo durante años, empiezan a cuestionar nuestros dogmas, buscan respuestas en el bando opuesto y las perdemos. Es por ello que yo voté en contra de la creación del nuevo partido político Podemos. A pesar de algunas victorias pírricas, nos ha causado graves problemas entre los católicos tibios, que empiezan a decantarse claramente en contra de la izquierda. Hubiera sido mejor dejar el panorama político como estaba; en España el PPSOE [2] ha dado unos réditos buenísimos y creo que podía haber seguido así durante muchos años más. Ahora, debido a la radicalización de la izquierda, ha emergido un nuevo partido, VOX, que osa llamarse de derechas y amenaza con desestabilizar el régimen que hemos construido con tanto esfuerzo. Habrá que vigilar a VOX muy de cerca, y me consta que un equipo especial de tentadores ya está trabajando en pervertir a su directiva.

“Bush es el demonio”, dice la pancarta de Hugo Chávez. “Me alegro de haber podido aclararte algunas cosas”, dice el demonio.

A ustedes, como demonios menores, no les toca decidir sobre cuestiones de índole nacional, sino tentar individualmente a las almas a su cargo. La anestesia espiritual que deben aplicar al CANOSO debe reafirmar su autoestima y confirmar su decisión (consciente o no) de seguir por el Camino Ancho. Es muy efectivo susurrarle mensajes tranquilizadores en el oído, felicitarle por su serenidad, su sensatez ante los problemas. Le solemos decir cosas por el estilo:

¡Qué bien estás! Tú no te alteras porque las cosas no van bien con tu mujer, porque tus hijos te faltan al respeto. Es lo normal hoy en día, a todos tus amigos les pasa lo mismo. Eres buena persona, la gente te quiere. A nadie le importan tus pecadillos.

Hay que inducirle una pequeña dosis de nuestro pecado favorito, la soberbia, para que se sienta satisfecho con su vida mediocre. Pero tengan mucho cuidado de no excederse; un exceso de soberbia en un CANOSO crea problemas. No queremos que destaque en la maldad, sólo que esté suficientemente protegido de la fuerza que el Enemigo llama “gracia”. Nuestro trabajo con el CANOSO es lento y gradual, porque la paciencia todo lo alcanza. Día a día, semana a semana, año a año, le chupamos toda fuerza vital, hasta no dejar nada más que una carcasa de hombre, incapaz de rebelarse contra nuestro poder. Acaba completamente rendido ante sus pecados y defectos. No olviden que tenemos toda la Eternidad para torturar lentamente a la presa en Nuestro Hogar, donde su dolor será terrible y sin fin.

Sin más instrucciones que impartir, sólo me queda despedirme, deseándoles muchos éxitos en su nuevo destino. Les aseguro de mi odio sin límites; hacía ustedes, hacía las almas y, por encima de todo, hacía el Enemigo y Su Madre, la muy ………. [3]

NOTAS

[1] Comité Central Demoníaco

[2] Amalgama de los dos grandes partidos oficialistas de España, el Partido Popular (conservador) y Partido Socialista Obrero Español.

[3] Es costumbre de los demonios despedirse con una blasfemia. Por la política editorial de esta página dicha blasfemia queda censurada.