Es muy interesante la carta que el entonces Cardenal Ratzinger escribió como réplica a la carta correspondiente del liturgista español Matías Augé cmf. El origen de este intercambio epistolar fue debido a la conferencia que el Cardenal pronunció con ocasión del 10º aniversario del Motu Proprio “Ecclesia Dei”.

La carta tiene fecha del 18 de febrero de 1999. Es muy ilustrativa para entender la preocupación del Papa emérito, durante su pontificado, en todo lo referente a la dignidad de la litúrgica. Todos recordamos su ejemplo en el cuidado y esmero de las celebraciones litúrgicas.

En la carta le recuerda al liturgista español que “nunca [la Iglesia] ha abolido en su historia, con un mandato jurídico, una liturgia ortodoxa”. Es decir, la Misa tradicional está plenamente en vigor en la Iglesia, como así dejó constancia en el Motu Propio “Summorum Pontificum cura”.

Es interesante el último párrafo de la carta:

No quisiera entrar en todos los detalles de su carta, aunque no sería difícil responder a sus diversas críticas de mis argumentos. Sin embargo, considero muy importante lo que respecta a la unidad del Rito romano. Esta unidad no está amenazada hoy por la pequeñas comunidades que hacen uso del indulto y son con frecuencia tratados como leprosos, como personas que hacen algo indecoroso, más aún, inmoral; no, la unidad del Rito Romano está amenazada por la creatividad litúrgica salvaje, con frecuencia animada por liturgistas (por ejemplo, en Alemania se hace propaganda del proyecto “Misal 2000”, diciendo que el Misal de Pablo VI estaría ya superado). Repito lo que he dicho en mi intervención: que la diferencia entre el Misal de 1962 y la misa fielmente celebrada según el Misal de Pablo VI es mucho menor que la diferencia entre las diversas aplicaciones denominadas “creativas” del Misal de Pablo VI. En esta situación, la presencia del Misal precedente puede convertirse en un baluarte contra las alteraciones litúrgicas lamentablemente frecuentes, y ser de este modo un apoyo de la reforma auténtica. Oponerse al uso del Indulto de 1984 (1988) en nombre de la unidad del rito Romano es, según mi experiencia una actitud muy lejana de la realidad. Por otro lado, lamento un poco que usted no haya percibido, en mi intervención, la invitación dirigida a los “tradicionalistas” a abrirse al Concilio, a venir al encuentro hacia la reconciliación, en la esperanza de superar, con el tiempo, la brecha entre los dos Misales”.

No, no es la Misa tradicional un peligro para la unidad del Rito Romano, y así dejó constancia de ello el Papa emérito en su Motu Proprio “Summorum Pontificum cura” al definir que el Rito Romano se expresa de dos Formas, la ordinaria y la extraordinaria. El verdadero peligro para la unidad del Rito Romano es la liturgia “creativa”. Todas estas Misas que tienen calificativos curiosos que se identifican con un lugar, o una costumbre, o una gentes determinadas, ¿de dónde salen?

Si el entonces cardenal Ratzinger dijo que la diferencia entre la Misa tradicional (Misal de 1962) y la Misa nueva fielmente celebrada (Pablo VI) es mucho menor que la que existe entre las diferentes misas “creativas”, entonces la Misa flamenca ¿qué es?, o la Misa castellano – manchega, etc. Son éstas Misas fielmente celebradas según el Misal del beato Pablo VI, pues de ser así tendrían pocas diferencias con la Misa tradicional. ¿Hay diferencia entre lo que se denomina Misa flamenca y la Misa tradicional?

Cómo saber qué es una Misa nueva fielmente celebrada y una Misa “creativa”, cómo distinguirlas. Y lo más importante, ¿a dónde mirar para ser instruidos?

Una curiosidad amigo lector. Cuando habla de la Misa tradicional no dice “fielmente celebrada”, lo da por hecho.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.