A tenor de lo que se está viendo y oyendo en la Iglesia Católica, por boca de algunos miembros –activos o ya jubilados- de la Jerarquía de altos vuelos, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, Dios hecho Hombre, fue por nada, fue absolutamente irrelevante. A las pruebas me remito.

Si un católico puede “divorciarse” de su legítima mujer, “casarse” con otra, montarse una relación que será estable o no, tener nuevos hijos fuera de legítimo matrimonio…, y acercarse a comulgar como si nada… No sé pará qué tanta Pasión, tanto Dolor por parte de Cristo, si nada es pecado, si la Gracia santificante no es nada, si todos van al cielo, o si no hay ni siquiera Vida Eterna, aunque lo recemos en el Credo como una Verdad de Fe.

Si la “teología”, de la mano de ciertos “teólogos católicos” que no creen ni en el Credo, a la vuelta de más de 2000 años, lo que pretende es que todos somos coleguis, que la Iglesia tiene que estar de buen rollo, que ya vale de exigir unos mínimos para el acceso a los Sacramentos –Cardenal de La Habana: “ha habido tiempos en los que la Iglesia ha exigido mucho para el acceso al Bautismo”-, que nadie tiene que cambiar de vida, ni reconocer sus pecados -¿pecados? ¿qué pecados? ¿qué es pecado?-, ni convertirse… Cristo ha muerto en vano. Es decir, o ha muerto por nada, o es mentira que haya muerto, o “y si ha muerto, ¿a mí qué?”.

Si el Obispo Munilla tiene que salir al paso de las afirmaciones de algunos “teólogos” y otras malas hierbas de la misma calaña, para sentar –¡a estas alturas!- que la Resurrección del Señor es un hecho histórico y físico, y que no puede entenderse, ni interpretarse, ni enseñarse en la Iglesia Católica de otra manera que no sea ésta… algo huele a podrido en algún lugar de la Iglesia, o lo de Jesucristo es pura patraña.

Si lo único importante en la Iglesia para que siga siendo la Iglesia de Jesucristo son los pobres –los física y materialmente pobres-, aquellos de los que Jesucristo dijo: a los pobres los tendréis siempre entre vosotros, pero a Mí no me tendréis siempre”, olvidando además que Yo he venido a dar mi Vida en rescate por muchos”, y que he venido a salvar no a los justos sino a los pecadores… si ya no hay pecado ni pecadores, ¿qué pinta Jesucristo a día de hoy y para el hombre de hoy?

Y si el único horizonte de la Iglesia y de sus hijos es atender a los materialmente pobres –cosa que hace religiosamente, porque lo ha hecho siempre a lo largo de la Historia-, darles de comer, darles dinero, acogerlos, etc., ¿en qué queda la EVANGELIZACIÓN? ¿Qué significa: Id por todo el mundo, bautizad a todas las gentes…, añadiendo Jesús además: A los que les perdonarais los pecados les quedan perdonados, y a los que se los retuvieseis les quedan retenidos? ¿Ha muerto y ha resucitado Jesús sólo para “los panes y los peces” y no para el Eucaristía?

¿El dadles vosotros de comer se refiere única y exclusivamente a los panes y los peces? ¿Para los panes y los peces se refiere Cristo cuando instituye la Eucaristía y dice: Tomad y comed… porque ésto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros, Tomad y bebed… porque ésta es mi Sangre que será derramada por vosotros?

¿La Gran Pastoral, la Gran Teología, la Gran Misericordia, la Gran Salvación que la Iglesia Católica tiene hoy para ofrecer a los hombres son los panes y los peces?

Me da que no. Y me da que aquí está pasando algo muy, muy serio, porque está pasando algo terrible: que la Iglesia Católica ya no se reconoce a sí misma –algunos personajes de ella-, porque ya no reconoce al HOMBRE al que tiene que servir EN ORDEN A LA SALVACION.

 Padre José Luis Aberasturi y Martínez