La seguridad de la fe es la seguridad de Dios Y esta seguridad da como fruto la santidad. En la seguridad de la fe no entra la lógica humana. Ésta lo invierte todo. Decimos: como esto no me gusta, lo dejo. Como no lo entiendo, no vale para mí. Y así seguiríamos.

Qué duras palabras las del Señor a la lógica humana cuando increpó a Pedro: ¡Apártate de mí, Satanás!, porque no sientes las cosas de Dios, sino la de los hombres. La lógica humana no está abierta a lo transcendente, y nunca podrá descifrar la lógica de Dios.

Para comprender hay que crucificarse, es decir, seguir el camino que Dios nos marca: ¡crucifícate conmigo! La verdadera felicidad está crucificada, machacada por los hombres. Sólo podemos celebrar a Cristo en la pobreza, en la sencillez, en la humildad, por tanto en la lógica divina y no en la lógica humana.

Vayamos detrás del verdadero Cristo, que es el que no gusta a todos. Pues el que gusta a todos, hasta a los no creyentes, es el falso Cristo. Es el falso Cristo que a todos salva. Porque un Dios infinitamente bueno no puede infinitamente castigar. Pero este Dios del que se habla de esta manera es el Cristo de la lógica humana.

Pero la verdad de Cristo crucificado nos hace decir en voz alta la verdad, la que oímos de pequeños: los niños deben ser buenos porque si no van al infierno. Esta es la verdad. Hemos de cumplir los mandamientos para salvarnos, no hay otro camino.

Hemos venido a sufrir por el amor de Dios y a ser incomprendidos. Y la primera incomprensión la tenemos con nosotros mismos. Cuántas veces hemos dicho: tengo que hacer esto, siento que el Señor me lo pide, pero no lo entiendo. Pero la fe nos mantiene firmes en la verdad, en contra de la lógica humana. ¿No entra en la lógica humana la crítica, cuando no el desprecio, al hábito eclesiástico? ¿Y qué decir del velo de las mujeres en la Iglesia? ¿Y comulgar de rodillas? ¿No son argumentos totalmente humanos por lo que muchos ceden a lo que la fe, que hemos recibido, nos dicta?

¿Qué mal hace mi sotana, o el velo o comulgar de rodillas, o el uso del latín en la Santa Misa? De dónde proviene esa lógica humana que ataca estos signos, estas verdades que hemos recibido de la tradición centenaria y milenaria de la Iglesia. Nunca hay que ceder a la lógica humana que jamás comprenderá la lógica de Dios.

Querido amigo, es la lógica humana la que desprecia la liturgia tradicional, que la obstaculiza, que la ridiculiza. Lógica puramente humana.

Sólo unos pocos, una élite, unos selectos, comprenden a quienes viven como “chafados” por Cristo, despreciados y apartados a causa de la lógica humana. Pero Dios manda, no somos nosotros, pues hemos de morir a nuestro yo personal, muertos a la lógica humana y sólo vivos para la incomprensible lógica divina a la que seguimos en la inquebrantable firmeza de la fe.

La seguridad de la fe no engaña. La lógica humana es la que martirizó y sigue martirizando a Cristo, pues fue la lógica humana quien le crucificó.

Hemos de predicar como Cristo enseñaba, dando la vida, sin avergonzarnos. Qué más nos da la risa mundana, la burla, la sorna, nada nos debe afectar. Sólo pensar en la risa sobrenatural del júbilo celeste.

Católicos auténticos. Así nos quiere el Señor Crucificado al que seguimos, no seguimos a otro Cristo.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.