Los Obispos de Polonia concluyeron su sesión plenaria hace una semana, y el párrafo central de su comunicado final fue una fuerte reafirmación de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y sus consecuencias en la vida sacramental de la fiel Iglesia:

Declaración de la reunión plenaria de la Conferencia Episcopal de Polonia

Varsovia 12 de marzo de 2015.

Del 11 al 12 marzo 2015, los obispos se reunieron en la sede de la Secretaría de la Conferencia Episcopal de Polonia en Varsovia, en su 368a sesión plenaria. También asistió el arzobispo Celestino Migliore, nuncio apostólico en Polonia, y trece invitados de la Conferencia Episcopal.

3. En vista del próximo Sínodo Extraordinario de los Obispos en Roma, los obispos han llevado a cabo una reflexión sobre el matrimonio y la familia. Esta reflexión ha demostrado la importancia de la familia desde la perspectiva de las cuestiones filosóficas, teológicas y jurídicas. Se identificó una vez más la importancia imprescindible del sacramento del matrimonio y la familia para el crecimiento de la vida cristiana en la Iglesia. Se insistió en la necesidad de promover la pastoral de las familias, para fortalecer a los fieles en la comprensión y la puesta en práctica del matrimonio sacramental, tal como se entiende como una unión sagrada e indisoluble entre un hombre y una mujer. La enseñanza y la tradición de la Iglesia muestran que las personas que viven en unión no sacramental se privan de la posibilidad de recibir la Santa Comunión. El cuidado pastoral se debe proporcionar para los que viven en este tipo de uniones, para que puedan ser capaces de mantener la fe y continuar en la comunidad de la Iglesia. El cuidado pastoral de las uniones no sacramentales también debe tener en cuenta los niños, que tienen el derecho a participar plenamente en la vida y misión de la Iglesia. [*]

Firmado: los Pastores de la Iglesia Católica en Polonia
Varsovia 12 de marzo de 2015.

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En su homilía diaria en Santa Marta el martes, una vez más, Francisco hizo una  referencia figurativa (o no tan figurativa) a la cuestión de la comunión de ciertas personas, criticando a los “doctores de la ley”, basado en el evangelio de la “forma ordinaria” para el día – a la vista de los debates que andan sueltos por él mismo desde la promoción de la tesis de Kasper sobre la “Misericordia”; es evidente que la referencia es sobre este tema.

Esta historia [la curación del hombre en la piscina de Betesda], dijo el Papa, trayendo su reflexión al presente, “que ocurre muchas veces en la vida: un hombre -una mujer- que se siente enferma en espíritu, triste, que ha cometido muchos errores en la vida, en un cierto momento siente la agitación del agua”. Es “el Espíritu Santo que mueve algo”. O la persona “oye una palabra” y reacciona: “¡Yo quiero ir”. Así, “se encuentran con coraje y van”. Sin embargo, “con qué frecuencia hoy en las comunidades cristianas” ese hombre “encuentra las puertas cerradas”. Quizás él oye: “No se puede, no, no puedo; ha cometido errores sobre este punto y no puedes. Si quieres venir, ven a Misa el domingo, pero detente allí, no hagas nada más“. [L’Osservatore Romano

Así que ahí está: la Iglesia está dividida desde su parte superior. ¿Y ahora qué?

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[Fuente, en polaco. Traducido por Cecilia González. Artículo original]