LA SANTA MISA TRADICIONAL LO ES TODO, porque TODO en ella es del TODOPODEROSO. TODO, desde el más simple y elocuente AMEN, hasta la ceremonia más sublime, es para Dios.

La Santa Misa Tradicional es Obra perfecta del Santo Espíritu de Dios, es Obra de Dios. No es obra del pobre ingenio humano, ni de la ignorante sabiduría humana, es Obra de la Sabiduría de Dios. Es la Obra Santa del Cordero Divino, del Agnus Dei. Es Su Sacrificio. Y tal Sacrificio no podía, por menos, que estar acompañado de palabras, frases y oraciones santas, de ceremonias impregnadas del santo temor de Dios. Pues sólo el temor de Dios nos sitúa en nuestro lugar, dejando al Señor el suyo. Es el temor de Dios el que nos hace ser conscientes de nuestra verdadera realidad, de nuestra “nada”, ante la realidad de DIOS TODOPODEROSO.

Esta realidad nuestra, nuestra “nada”, ante la presencia del Cordero Divino, el Padre Eterno y del Santo Espíritu, junto con la Santísima Virgen y la Corte Celestial, hace que TODO en la Santa Misa Tradicional sea para la Gloria de Dios. Sacerdote y fieles “miran” al Cordero de Dios que se inmola en el altar, “miran” al Padre Eterno y al Divino Espíritu, y a toda la Corte Celestial. Pues TODO el Cielo está pendiente de la Santa Misa Tradicional.

Somos la “nada” ante el TODO.

La Santidad de la Santa Misa Tradicional hace vivir a los fieles y ser conscientes del pecado, la mentira, la falsedad y la traición que hay en el mundo; ahuyentando al maligno, quien no soporta tanta reverencia, respeto y adoración en las ceremonias; situándoles ante la pureza, virginidad y castidad perfectísima del Altísimo, avivando en todos el deseo de vivir esa perfección.

La Santa Misa Tradicional al ser toda de Dios, es TODO de la Iglesia. Es un verdadero compendio de la Fe católica, de las verdades profesadas por la Iglesia. El primado de Pedro, la Comunión de los Santos, el dogma del Purgatorio, el Sacrificio expiatorio de Nuestro Señor, el aumento de la Gracia, la oración de intercesión…, son verdades vividas y enseñadas en la Santa Misa Tradicional. Verdades que no varían, como no varía la Santa Misa Tradicional. Característica, ésta, esencial de la Santa Misa Tradicional, que al no poderse manipular ni alterar nos da la garantía de que las verdades que contiene permanecen ante TODO.

La Santa Misa Tradicional al ser toda de Dios, es, consecuentemente, de todo lugar y de toda época. Es universal, como universal es la VERDAD que contiene: el Sacrificio de Cordero Divino.

Al situarnos ante la Santa Misa Tradicional, ante el Sacrifico del Agnus Dei, sentimos el compromiso que adquirimos, ante tal divino Sacrificio, de la fidelidad a nuestra Fe católica recibido a través de la Tradición.; la responsabilidad, al ser testigos de la Sangre del Cordero derramada y Su Santísimo Cuerpo entregado por nuestros pecados, de defender la fe de todos los ataques contra ella; y la fortaleza de que somos revestidos, que es la fortaleza del Sagrado Corazón de Jesús, cuya obra perfectísima es el Sacrificio del Agnus Dei, perpetuado en el altar hasta el fin de los tiempos.

Porque el TODO, es el TODOPODEROSO.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa