¿Para qué creó Dios los ángeles? ¿Cómo se les pide ayuda? ¿Qué ocurrió con satanás?

Queridos amigos, aquí os transcribo una conferencia muy interesante de Pepe González sobre San Miguel Arcángel y los nueve coros angélicos que aparecen en la Sagrada Escritura. Podéis oírla en Youtube si os apetece. Dios os bendiga.

Padre Francisco Javier Domínguez

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Dios creó a todos los ángeles, los cuales se caracterizan por ser espíritus purísimos. AL principio no tenían la Visión Beatífica de Dios, no podían ver a Dios al igual que nosotros ahora en la tierra. Porque para poder tener la visión beatífica hay que pasar la prueba del amor, la fidelidad y en virtud de la santa obediencia. Esa es la puerta angosta para todos. Los ángeles también tuvieron que pasar esta prueba. Tenían que mostrar a Dios fidelidad, adhesión.

Dios al crear a los ángeles les da luz (ciencia) infusa para que tengan conocimiento de Dios y de ellos mismos. Si los ángeles superaban la prueba podían pasar a la Visión Beatífica, es decir, ante el trono de la Divina Majestad.

En un primer momento, los ángeles al contemplar en ellos las perfecciones divinas y toda la belleza, la luz, el amor, la fuerza, el poder… Todo esto lo vieron y lo reconocieron como venido de las manos amorosas de Dios, y se anonadaron ante tal poder, se empequeñecieron, lo adoraron, lo glorificaron, lo exaltaban y lo reconocieron como Dios.

Entre ellos estaba el ángel primogénito, uno de los siete príncipes de la milicia celestial. Él era el más esplendoroso, el más bello, el depositario de todas las gracias angélicas. Y de él todos los demás ángeles recibían el depósito de las gracias.

Cuando este ángel se miró a sí mismo y vio su belleza, su esplendor, su gracia, su fuerza… Vio que era mayor que los demás. Pero a Él le costó trabajo humillarse y empequeñecerse delante de quien lo había creado con tanto amor. Pero como los demás lo hicieron él también se postró. Pero no por amor, no por obediencia voluntaria, sino porque no tenía opción.

En este ángel se estaba desarrollando el germen de la maldad en su corazón soberbio. La fuerza del pecado no tenía todavía fuerza para revelarse abiertamente ante quien lo había creado.

Hasta aquel momento los ángeles gozaban de armonía y paz al servicio de Dios. Pero vino la prueba:

Nuestro Padre Celestial reúne a toda la corte angélica y les da la Visión de su Hijo Jesucristo, el Verbo encarnado, en sus dos naturalezas: Divina y Humana en una verdadera unión hipostática, como una sola persona.

Cuando todos los santos ángeles contemplan la visión del Verbo Encarnado se les pidió que se postraran ante Él y lo adoraran como su Rey y como su Dios. Entonces los ángeles se postraron. Pero solo uno quedó de pie y gritó con todas sus fuerzas: Ante un hombre de naturaleza humana inferior a la mía yo no me postro.

Y en ese mismo instante les gritó con voz luciferiana a todos los demás ángeles que se rebelaran, que no podían postrarse ante una naturaleza humana, porque ellos eran de naturaleza angélica y por ello espíritus purísimos. En ese momento un tercio de los ángeles le escucharon y creyendo las palabras venenosas de este espíritu angélico que perdía por momentos su belleza y su luz. Se rebela y no dobla su rodilla ante el Verbo Encarnado.

Dios Padre al ver a su ángel primogénito llamado luz bella rebelarse de esa manera y contrariando a los demás para que no reconocieran a Jesucristo como Dios, como su Señor, su Creador y su Rey. Entonces Dios padre experimentó un profundo dolor. Era tanta la belleza con la que Dios lo había creado a Luz Bella que el dolor fue enorme. Podéis verlo en el libro del profeta Ezequiel 28,12.

Luzbel no pudo soportar al Verbo Encarnado. Y todo porque eso significaba que Dios iba a crear hijos, seres humanos. Y los ángeles no pueden ser hijos de Dios, no tienen esa dignidad. Nosotros en cambio, por el Bautismo somos hijos legítimos de Dios. Tenemos la filiación divina de la adopción. Somos hijos en el Hijo (Jesucristo).

Y lo que Lucifer no soportaba era que el ser humano tenía un lugar más superior que los ángeles, porque el hijo es más que el ángel. Y nosotros somos hijos.

Los ángeles fueron creados para gloria, adoración, contemplación y servicio de Dios. Con la Misión de cuidar a los hijos de Dios. Y el demonio quería esa dignidad de ser hijo de Dios, pero solo la dignidad, la superioridad, no por ser hijo amado.

Al encarnarse el Verbo hace que la naturaleza humana se eleve y Luzbel se rebela contra esta realidad. Como no lo entendía, no lo aceptó y lo rechazó.

Cuando muchos de los ángeles estaban dudando y a punto de caer, aparece desde lo más alto del cielo gritando con una voz fortísima el Arcángel San Miguel: ¡Quién como Dios!

Y este grito dio luz a los ángeles y entendieron que todos ellos eran creados por Dios. Y dos tercios se unieron a San Miguel y un tercio se fue con Satanás. San Miguel dio un gran discurso para que rectificaran. Sólo quien ha meditado la grandeza de Dios y la pequeñez de la criatura puede proclamar ¡Quién como Dios! La grandeza de San Miguel fue su humildad. Él cual no se cansaba de adorar, glorificar y postrarse ante Dios, aceptando que todo lo que tenía venía de su Señor.

Por eso todos nosotros tenemos que tener mucho cuidado. No te contemples a ti mismo, como si lo bueno que tienes fuera por tus propias fuerzas, tenga mucho cuidado con esto porque eso es terreno luciferiano.

Cuando los ángeles exclamaron ¡Quién como Dios! Entendieron la verdad de la humildad de aceptar a Dios y adorarlo.

Los que no hicieron caso a San Miguel escucharon el discurso de Satanás y se perdieron. Lo vemos en el Profeta Isaías 14. Fueron palabras luciferianas al tercio de los ángeles que creyeron en él y ante ellos se hace pasar por rey queriendo destronar a Dios, y eso es imposible. Pero esos ángeles al llenarse de soberbia creyeron a santanas.

Dios Padre al ver el cisma, en su amor y misericordia, en su eterno presente, queriendo dar una segunda oportunidad, quería hacerlos reflexionar para que no se perdieran, y les mostró la visión de la Inmaculada Virgen María (Apocalipsis 12). Dios Padre quería que la reconocieran como su Reina, como la Madre Santísima de Dios. Y Lucifer dijo: Ante esa yo no me postro. Rechazaron también a la Santísima Virgen María.

Y San Miguel gritó: Veneremos a esta Mujer Santísima, nuestra Reina Inmaculada, mujer singular y bendita, la Madre excelsa, obra de la Santísima Trinidad.

El Padre Celestial, al ver tal rebelión dijo: Pues esta Mujer a la que has negado veneración y respeto, Ella será la que te aplaste la cabeza y por Ella serás vencido. Por su humildad entrará la vida y la salud a todos los mortales. En ese momento se produce una batalla en el cielo como se puede ver en Apocalipsis 12,7 y los déspotas fueron arrojados al infierno.

San Miguel fue puesto al frente de la milicia celestial, es decir, al frente de los nueve coros angélicos. De los cuales los seres humanos recibimos gracias muy especiales que vienen de Dios.

Los nueve coros angélicos están ordenados en tres jerarquías diferentes en torno al trono de Dios. Los que están más cerca del trono de Dios son los Santísimos Serafines, los Sabios Querubines y los Altísimos Tronos. La segunda jerarquía son las Dominaciones, Principados y Potestades. Y en tercer lugar las Virtudes, los Arcángeles y los Felicísimos Ángeles de la Guarda. Se les dice felicísimos porque custodian lo que más ama la Santísima Trinidad. Vamos a ver cómo nos ayudan cada uno:

PRIMER CORO: LOS SANTÍSIMOS SERAFINES:

Ellos arden en amor divino delante de Dios. Son los que más cercanos están del Trono de la Santísima Trinidad. Lo aman con un amor seráfico, proclaman la Santidad de Dios y continuamente lo adoran, lo aman y lo reconocen.

No ayudan a que entren en nuestros corazones las llamas vivas de la Caridad. Si sientes que te falta el amor a Dios, a los hermanos…Dile al coro de los Serafines que enciendan tu corazón en el amor seráfico para poder amar a Dios sobre todas las cosas, con todas tus fuerzas.

SEGUNDO CORO: LOS QUERUBINES

Contemplan las divinas perfecciones de Dios, siempre están contemplando todas las maravillas de la Santísima Trinidad. Lo aman, lo adoran, le suplican y le agradecen por todas las veces que nosotros no le adoramos, no le amamos, no le agradecemos y no le suplicamos. Los Querubines suplen por nosotros nuestras carencias en materia de adoración y agradecimiento a Dios.

Nos ayudan a apartarnos de las sendas del pecado, nos ayudan a seguir firmes en el camino de la perfección cristiana.

TERCER CORO: LOS ALTÍSIMOS TRONOS

Llevan en sí al Señor. Lo portan siempre y en todo momento. Meditan la infinita grandeza de la Santísima Trinidad. No se cansan de adorarle por su grandeza, omnipotencia, omnividencia y omnisciencia. Están siempre adorando y contemplando a Dios en su infinita grandeza. Su misión es el infundir en nuestros corazones un verdadero espíritu de Humildad. Pide ayuda al coro de los tronos cuando veas que te asalta la soberbia y la vanidad.

CUARTO CORO: LAS SUPREMAS DOMINACIONES

Postrados ante el Trono de la Santísima Trinidad, adoran a Dios incesantemente en eterna felicidad.

En la tierra defienden el soberano dominio de Dios. Ellos están en la tierra, y allí donde están defienden a los que son de Dios y hacen la providencia de Dios.

Defienden todos los lugares consagrados a Dios. Reclaman lo que en la tierra por derecho de consagración pertenece a Dios. Por ellos bendigan y consagren sus hogares a Dios. Y cuando esté el Sacerdote en sus casas que sellen las puertas y ventanas con las Supremas Dominaciones, para que protejan la casa y el hogar contra el mal.

Nos ayudan también a dominar nuestros sentidos y nuestras pasiones. Ellos reclaman lo que es de Dios, lo que pertenece a Dios. Y nosotros por el Bautismo pertenecemos a Dios, por la confirmación estamos ungidos y consagrados a Dios. Y estos ángeles incesantemente luchan para que tú y yo le pertenezcamos a Dios eternamente. Luchan todo el tiempo, no nos abandonan. Pero somos nosotros los que los olvidamos y no les pedimos ayuda.

QUINTO CORO: LOS GLORIOSAS PRINCIPADOS

Son los que presiden los reinos, las diócesis, los estados, las parroquias, las provincias… En cada parroquia hay un Ángel, como bien nos enseña el Santo Cura de Ars, que antes de llegar al término territorial de su parroquia se postró y pidió permiso al Ángel de su Parroquia diciéndole: Ahora con tu ayuda vamos a conquistar a Ars para Cristo.

Ellos infunden en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera obediencia. Cuando tus hijos se pongan rebeldes y no atiendan a lo que les dices, invoca a l coro de los principados sobre el corazón de tu hijo para que le infunda espíritu de obediencia. Y le aseguro que su hijo ira pronto a cumplir su cometido. Los ángeles son diligentes, pero muchos cristianos no los conocen.

SEXTO CORO: LAS POTESTADES

Cuando las cosas no van bien es que hay demonios rondando. Por ello invoca a las Potestades.

Las potestades descubren a los demonios. Ellos te darán el discernimiento. Vigilan los márgenes del mundo espiritual con el mundo físico. Ellos nos sostienen en las luchas y en los combates espirituales de la vida. Nos libran del mal y la tentación. Nos dan discernimiento cuando estamos siendo atacados por los demonios.

SÉPTIMO CORO: LAS VIRTUDES

Son operadores de toda maravilla. Obran los milagros o prodigios que están en los planes de Dios. Protegen nuestras almas de las tentaciones del demonio. Pide a las Virtudes que circunden a los que son tentados. Todo lo hacen por nuestra salud del cuerpo y del alma.

OCTAVO CORO: LOS ARCÁNGELES

Son los nuncios, los embajadores de Dios en misiones de gran importancia para el ser humano. Nos ayudan a perseverar en el don de la fe y en las buenas obras que dan Gloria a Dios.

NOVENO CORO: LOS FELICÍSIMOS ÁNGELES CUSTODIOS

Nos acompañan día y noche. Desde que somos engendrados están con nosotros. Lo primero que veremos al morir será a nuestro Ángel Custodio y a San Miguel. Si uno muere en gracia de Dios ellos te circundan a la hora de la muerte y serán los que nos acompañen al cielo cuando llegue el momento en que el alma esté preparada para entrar en Él.

Hago una especial mención a San Miguel: Príncipe de la Milicia Celestial, protector del mundo y custodio y protector de la Iglesia. Es muy importante que nos consagremos bajo su protección y que lo invoquemos constantemente:

Arcángel San Miguel

¡Quién como Dios!

Defiéndenos en la batalla,

ampáranos contra la perversidad y acechanzas del demonio.

¡Reprímale Dios! Te pedimos suplicantes;

y tu príncipe de la celestial milicia,

arroja al infierno con el divino poder, a satanás y los demás espíritus malignos que vagan por el mundo y los aires para perder las almas.

Glorioso Arcángel, defiende a España y su Iglesia y protege al Papa, nuestro pueblo, nuestros hogares… para que podamos ver pronto el glorioso triunfo de los Corazones de Jesús y María. Amén.

Hay una oración que tiene mucha fuerza y es con la que se invocan a los coros angélicos para que vengan en ayuda y protección de nuestras intenciones: Es la Coronillas Angélica o coronilla de San Miguel. ¿Cómo se reza? Muy fácil:

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LOS SERAFINES OS PIDO (INTENCIÓN: Por ejemplo: ahuyentar de mi corazón el miedo. O ahuyentar de mi familia la soberbia y las insidias del enemigo… ). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LOS QUERUBINES OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LOS ALTÍSIMOS TRONOS OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LAS SUPREMAS DOMINACIONES OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LOS GLORIOSOS PRINCIPADOS OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LAS POTESTADES OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LASVIRTUDES OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LOS ARCÁNGELES OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…

POR LA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y EL CORO DE LOS FELICÍSIMOS ÁNGELES CUSTODIOS OS PIDO (INTENCIÓN). Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre…