Los seminaristas eligen la misa tradicional

Durante el año pasado, tres documentos romanos han llevado a ataques convergentes y complementarios a la libertad de celebrar la misa romana tradicional. Estos incluyeron, el 16 de julio de 2021, el motu proprio Traditionis custodes del papa Francisco; la respuesta del 4 de agosto de Mons. Roche, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a las preguntas formuladas por el Cardenal Nichols, arzobispo de Westminster; y, finalmente, el 29 de junio de 2022, la carta apostólica Desidero desideravi sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios.

Un mundo tradicional en desarrollo

En Francia, estos documentos han tenido un impacto mediático importante pero una influencia modesta en el número de misas tradicionales celebradas con la aprobación del obispo. El sitio web Ad majorem dei gloriam señala, sin embargo, la supresión de 14 lugares de culto de un total inicial de 241, una disminución del 6%. Si bien este no es un gran número, es la primera vez que se observa una disminución en el número de misas tradicionales celebradas bajo Summorum Pontificum. ¿Cuál es el impacto de estos documentos sobre el número de ingresantes de los seminarios y, por lo tanto, a largo plazo, sobre la evolución del número de sacerdotes en Francia y sus prácticas litúrgicas? Notemos primero que, en 2022, según el sitio web de la Conferencia Episcopal Francesa, 77 sacerdotes seculares franceses fueron ordenados, es decir, destinados a ser sacerdotes diocesanos, a los que hay que añadir otros 12: 3 para el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (ICRSS), 3 para la Fraternidad San Pedro (FSSP), y 6 para la Fraternidad San Pío X (FSSPX). Estos 12 sacerdotes franceses ordenados para la misa tradicional representan así el 14% del número total de ordenaciones sacerdotales seculares francesas. Sin tener en cuenta las 4 ordenaciones previstas para la diócesis de Toulon y aplazadas sine die, cabe señalar que estas ordenaciones se concentran esencialmente en unas pocas diócesis y comunidades: Comunidad de San Martín: 14, París: 10, Vannes: 5, Versalles: 3. Estas cifras deben compararse con una media de edad de los sacerdotes de 75 años y un número anual de muertes de entre 600 y 800. 

Realidad contra ideología

En este mes de septiembre de 2022, ¿cuál ha sido el impacto de las decisiones romanas en el ingreso a los seminarios? Los números hablan por sí mismos. Las comunidades donde se celebra la misa tradicional (ICRSS, FSSP, FSSPX, IBP -Instituto del Buen Pastor- y MMD -Misioneros de la Divina Misericordia) se han beneficiado de 95 ingresos frente a las 69 de 2021, de las cuales 38 son franceses. Esta progresión es general e importante para todas las comunidades. Parece que se está produciendo un doble movimiento, que políticamente podría calificarse de derechista, a partir del hecho de que muchos seminaristas, incluso diocesanos, han estado más o menos familiarizados con la misa tradicional en sus familias o durante su vida personal durante años (cf. el testimonio de Dom Geoffroy Kemlin, nuevo abad de Solesmes en La Nef n. 350). Con el motu proprio Traditionis custodes, el papa Francisco ha hecho casi imposible que un nuevo sacerdote diocesano celebre la liturgia tradicional. ¡Es necesario pedir permiso a Roma, el cual siempre es denegado! Ante esta situación, cierto número de jóvenes aspirantes al sacerdocio, que esperaban poder vivir una forma de birritualismo en sus diócesis, parecen haber elegido a las antiguas comunidades Ecclesia Dei para prepararse al sacerdocio. Por otro lado, es cierto que las antiguas comunidades Ecclesia Dei están bajo la amenaza de visitas canónicas cuyo fin sería imponerles los «beneficios» de la reforma litúrgica y «todo lo que ella conlleva». Unirse a los seminarios de la FSSPX es una forma radical de protegerse de tales amenazas. Finalmente, siendo las vocaciones un misterio, ¿será ésta, simplemente, la respuesta divina a la voluntad pontificia de separar a la Iglesia romana de su tradición litúrgica?

Ante esta situación alentadora de las comunidades adheridas a la misa tradicional, resulta patética la situación de la Iglesia que el cardenal Benelli calificó de «conciliar». En 2019 los seminarios de Burdeos y Lille cerraron por falta de seminaristas. La Conferencia Episcopal Francesa aún no ha hecho público oficialmente el número de estudiantes que ingresan al propedéutico en 2022, pero las cifras ciertamente no serán buenas, con un obispo declarando modestamente hace unos días: «El número de estudiantes que ingresan al seminario está estancado”.

Solo las comunidades más tradicionales están bien, incluso si han adoptado las reformas conciliares. Mencionemos la comunidad de San Martín con 24 ordenaciones en 2021 y 14 en 2022, 24 entradas en propedéutico en 2022 y 19 en 2021. Los dominicos tomistas y conservadores de Toulouse, que son religiosos, tienen 11 ingresantes en 2022, mientras que solo hay uno, en primer año, en el seminario de la ciudad tolosana donde Mons. de Kérimel se hizo famoso al castigar a los seminaristas que vestían sotanas. En cuanto a la diócesis de Toulon, renombrada por el número de sus ordenaciones, el único candidato en primer año es enviado a Aix y este año se cierra el seminario de La Castille. Además, no basta con entrar, hay que perseverar. De los 6 alumnos que ingresarán al propedéutico en el seminario de París en 2021, solo 2 pasarán al primer año de filosofía, los demás habrán tomado otro camino, cansados ​​de que les impongan la comunión en la mano. 

Hacer las preguntas correctas 

Ante esta situación, muy pocos obispos parecen decirse: «quizás llevamos mucho tiempo en el camino equivocado» y su corolario: «¿por qué no probamos estos métodos tradicionales que parecen haber demostrado ser eficaces?». Por el contrario, la solución, para muchos, sería el advenimiento de una Iglesia sin sacerdotes, con diáconos casados ​​más o menos actuando como tales, esperando la ordenación de hombres casados, o incluso mujeres. Hace unos meses, un obispo recientemente designado para dirigir una diócesis en el sur de Francia anunció a su presbiterio: “Todavía hay un 50% de sacerdotes de más en esta diócesis”. Pero una Iglesia sin sacerdotes, ¿seguiría siendo la Iglesia Católica? 

Jean-Pierre Maugendre

Renaissance Catholique

15 de septiembre de 2022

(Traducido por Agustín Silva)

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