La masonería ataca de nuevo. Y fuertemente. Vuelve a hablar de transhumanismo y, específicamente, de inteligencia artificial. Lo hace en Francia con dos conferencias en una gira de pocos días, una organizada en Estrasburgo el último 26 de octubre, promovida por la Orden Masónica Mixta Internacional, en la cual, ya en el título, ha desempolvado también los «valores humanistas»; la otra será, en cambio, el próximo 16 de noviembre, solicitada por la Gran Logia Mixta, para hablar de luces y sombras de la inteligencia artificial teniendo como expositor nada menos que al ex-Gran Maestro del Gran Oriente de Francia.

Si por lo tanto los masones siguen adelante con la propia batalla para apoyar la biónica y el transhumanismo, abren sin embargo simultáneamente otros frentes, gracias por ejemplo a los lazos cada vez más estrechos con las cúpulas institucionales, como con la Secretaria de Estado francesa encargada de la Igualdad de Oportunidades y de la Lucha contra la Discriminación, Marlène Schiappa, que, además de escribir libros eróticos, recibió en el 2017 el premio especial del jurado de la laicidad del Gran Capítulo General (Rito francés) del Gran Oriente de Francia, poco después, de haberse reunido en su Ministerio con la Gran Maestra Marie-Thérèse Besson y poco antes de haber sido ella misma la relatora en una reunión promovida por la Gran Logia Femenina de Francia.

Ahora bien, precisamente Marlène Schiappa resulta ser una de las firmantes de la petición con el extraño título «Brujas de todos los Países, ¡unámonos!, petición lanzada después de Halloween. No es casualidad. Se lee en el respectivo forum: «La bruja revela aquello que se supone permanece escondido en las mujeres», escondido para evitar la eventualidad de que «sexualidad y poder» puedan volverse «incontrolables y destructivas». Y así sucesivamente, en un remolino creciente impregnado de ideología, en el cual se mezclan grandezas heterogéneas, pasando de las hogueras verdaderas y presuntas del pasado al femicidio, de la misoginia a la sociedad patriarcal, con argumentaciones hiperfeministas, privadas de todo fundamento científico y de cualquier coincidencia histórica.

Un modo de proceder absolutamente inaceptable, porque incorrecto y violentamente faccioso: «Nosotras nos declaramos hijas espirituales de las brujas, libres y sabias», afirman en el documento las cerca de 1.500 firmantes, provenientes de todo el mundo, entre las cuales figuran populares actrices como Charlotte Gainsbourg y Muriel Robin, pero –lo que es peor– también profesoras universitarias, periodistas, figuras de gobiernos y partidos, gente en fin que debería estar habituada a otro modo de proceder y raciocinar. Desconcierta la superficialidad con la cual, entre lo serio y lo burlón, se enfrentan temáticas inquietantes: no obstante Schiappa aumentó la dosis, declarando explícitamente, en una recientísima entrevista al periódico Elle, que concebía a la brujería como una pasión, definida «poder en femenino» por la periodista Mona Chollet, autora del libro sobre la materia titulado Streghe, il potere invitto delle donne, –Brujas, el poder invicto de las mujeres– promovido por Schiappa, que niega practicar hechizos, salvo que después en la entrevista agrega: «Somos originarias de Córsega y, en mi pueblo, los mitos y la magia siempre forman parte de nuestra leyenda. A veces aún se practican rituales, para quitar al mal de ojo». Entonces, ¿a qué juego jugamos?

Más aún. Si Schiappa escribe libros eróticos, del mundo de Eros procede también Clara Morgane, ex-actriz del cine porno, a la que Tfl pagó 80 mil euros para convencerla de participar en la edición de este año de «Danse avec les stars» (Bailando con las estrellas). Y ella también, en una entrevista publicada por el periódico Ciné-Télé-Revue, declaró querer aprovechar su popularidad para apoyar la «causa homosexual», a fin de que también las personas Lgbt puedan fácilmente acceder a la fecundación in vitro, por ella considerada «una prioridad». Si en su lugar hubiera un representante pro-vida y hubiese hecho el discurso opuesto, afirmando querer utilizar su propio éxito para combatir el aborto, el bebé en probeta y el útero de alquiler, habría sido como mínimo puesto en la picota mediática. Pero mandiles, hechiceros, pornostar es lo que los mueve ¿a quien creen que engañan?

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