Aquí os transmitimos la idea que han tenido un grupo de jóvenes católicos para llevar los valores cristianos, los valores de la civilización del amor a una sociedad en la que vivimos cada vez más perdida en el egoísmo, las prisas, lo efímero, la falsedad, el rencor…

Estos jóvenes entregan por doquier unas tarjetas en la que por la parte de delante dice: STOP, piensa un minuto lo que aquí te digo. Y por la parte de atrás nos dan unas ideas sobre valores importantes para vivir en el mundo y hacerlo más hermoso. Espero que disfrutéis con este nuevo proyecto. Animaos a escribir comentarios sobre el tema que en esta primera tarjeta se recoge: EL PERDÓN, LAS DISCULPAS, LA COMPRENSIÓN… ¿Cómo lo vivís en vuestras vidas? ¿Qué dificultades encontráis?

Piensa un minuto lo que aquí te digo…

CUANDO UNO CAMBIA, EL MUNDO CAMBIA

HAZLO MÁS HERMOSO

QUE NO FALTE EN TU VIDA:

EMPATÍA: Es la capacidad de ponerte en el lugar del otro, para entenderlo, amarlo y ayudarlo.

COMPRESIÓN: Es decir, no juzgues. Comprende al otro en su sufrimiento, en su dolor, en su tristeza, en su felicidad, en su alegría. Ten paciencia, todos somos humanos, imperfectos, criaturas capaces de madurar y crecer como verdaderas personas. La Comprensión salva vidas destruidas por la tristeza y el odio.

OLVIDO DE TI MISMO POR AMOR: No pienses solo en ti. Se capaz de morir a tus egoísmos, tus caprichos, tus comodidades para que el otro pueda ser un poco más feliz. Cuando salimos de nosotros mismos somos capaces de experimentar el verdadero amor, la verdadera felicidad.

EL RESPETO por lo que en el otro tiene valor o es amor, paz, familia, creencia, fe… No dañes gratuitamente a nadie. Hay que pensar antes de hablar. Cada persona tiene su tiempo, su camino y su ritmo. No critiques, no mientas, se tú mismo y te amarán por lo que eres de verdad.

EL DAR CIENTOS DE OPORTUNIDADES: No hay ningún ser humano que no se haya equivocado alguna vez. El que sabe dar una oportunidad es una gran persona y experimenta la paz del que ha dejado marchar el rencor y el odio.

CAPACIDAD DE DISCULPAR: No tires la toalla con nadie. No machaques a nadie. Hace más una gota de miel que un cubo de vinagre. Qué hermoso es ayudar a que el otro se sienta amado y perdonado en las pequeñas cosas del día a día.

EL PERDÓN QUE HACE LIBRE A LAS PERSONAS: Pídelo y dalo. ¡Cuánta necesidad hay en el mundo de personas que sepan perdonar y de personas que sepan pedir perdón! El perdón saca a las personas de sus infiernos. Una persona que ha sido perdonada es una persona rescatada, una persona que comienza a vivir en la paz que se necesita para caminar en esta tierra. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Quien no sabe perdonar no sabe amar y no vive en paz.

EL SABER DAR LAS GRACIAS: En las cosas más cotidianas del día a día: Una comida que te pone tu madre, cuando te han llenado el depósito de gasolina, por una camisa bien planchada… Sé agradecido y harás brotar la felicidad y la autoestima en el otro con solo decir: Gracias, muy amable; o gracias mamá porque cada día me haces la mejor comida del mundo.

LA GRATUIDAD: Que tu vida no la mueva el dinero y los intereses. La felicidad no puede ser el ingreso de la nómina cada mes, que triste sería eso. Hay más alegría en dar que en recibir. Experimenta el valor de lo que el dinero no se ha apropiado. ¡Qué libertad! Allí donde está tu corazón está tu tesoro.

EL AMOR, que se hace fuerte en la dificultad y gozoso en la felicidad. Es paciente, disculpa sin límites, no es rencoroso ni envidioso, es capaz de negarse a sí por la otra persona. El verdadero amor no busca más que el bien del otro antes que el suyo propio.

LA AUSTERIDAD Y LA GENEROSIDAD: Se puede ser feliz con poco y acompañar a otros. NO vivas solo para ti. Si todos tuviéramos un poco menos, a nadie le faltaría lo esencial. Cuanto bien hace al corazón humano el compartir de lo que no sobra, sino del sacrificio. Esa es la verdadera fraternidad humana.

VÍVELO Y COMENZARÁS A VIVIR EN LA PAZ Y A SER PAZ PARA LOS DEMÁS