¿Más ejemplos de esta PÉRDIDA DE SENTIDO de la Pastoral en la Iglesia Católica, es decir, de la FINALIDAD que la justifica y la hace necesaria? Pues ahí van, porque lo que sobran, desgraciadamente, son ejemplos.

Uno bien cercano. El señor obispo de Gerona, textualmente, ha dicho, como indicaciones prácticas a los docentes de Religión de Primaria en las escuelas públicas, lo siguiente:

*Prohibido rezar en la escuela con los niños*. Y ha hilado bien fino: porque “una cosa es enseñar las oraciones y otra hacerles rezar, o rezar con ellos”. Lo primero –enseñar las oraciones-, perfecto; pero HARÏAN MAL si rezasen con los niños: “no hace lo que debe hacer”. Está publicado en el boletín de la citada diócesis.

Por cierto, este señor obispo firmó, con todos los de España, la pastoral que publicó al respecto la Conferencia Episcopal Española, en la que, como una de las mejores “ideas” a destacar, se animaba a volver a “enseñar las oraciones”; y le faltó tiempo para establecer el “distingo” entre “enseñar” y rezar”. Debe ser un ejemplo de coherencia en relación a la comunión y a la colegialidad episcopal.

Me da la impresión, aunque no conozco la situación eclesial de Gerona, que debe estar “de dulce”. Debe de haber miles y miles de niños y jóvenes en las catequesis correspondientes, los párrocos y sus colaboradores no deben dar abasto con el trabajo catequético, el cumplimiento dominical –especialmente los de estas edades- debe desbordar las capacidades físicas de las parroquias, el seminario estará seguramente a rebosar y tengan que mandar seminaristas a otras diócesis, etc., etc.

Ahora bien, si es lo contrario, si es una de las diócesis –con el resto de las catalanas y con las de las vascongadas- más secularizadas, donde el cumplimiento dominical es mínimo, donde el seminario prácticamente ni existe, donde la pastoral juvenil es un título en un organigrama, ¿a qué viene que se prohíba a los docentes rezar con los niños, y que los que lo hagan, hacen mal? ¿Van a ir peor las cosas? ¿No estarán así porque ya nadie reza con ellos: ni en sus casas, ni en los colegios, ni en las parroquias, ni en ningún sitio? ¿No constatamos que no se saben ni las oraciones más elementales y, antes, más comunes?

No contento con esto, y aunque la Conferencia Episcopal denunciaba que con las nuevas normas del gobierno la enseñanza de la Religión quedaba peor que antes, va este buen señor obispo y añade lo siguiente:

*En el currículo de las nuevas clases de religión no se puede ADOCTRINAR* –no se lo pierdan-: “si algún docente aprovecha el currículum de religión para adoctrinar a sus alumnos no hace lo que debe”.

Aquí, el buen obispo, con su vista de lince, ha partido un pelo por la mitad (hacia lo largo, claro; a lo ancho no tiene mérito). Se ha liado con lo de “adoctrinar”, o se ha dejado liar por algún colaborador estrecho, estrecho. Porque he ido al diccionario de la lengua española y “adoctrinar” remite a “doctrinar”; y “doctrinar lo define como “enseñar, dar instrucción”; y “doctrina” es: “Enseñanza que se da a alguno” y “Ciencia o sabiduría”. Y todo esto le ha parecido demasiado para una clase de religión en la escuela a niños pequeños. Porque, explica, “los contenidos de práctica religiosa no deben impartirse en las clases de religión”. ¡Vade retro! ¡Faltaría más! ¡Pero qué disparate: dar contenidos de práctica religiosa en clases ¿de que? De religión! ¡Bingo!

Para rematar bien la faena –era poco que se quedase aquí-, el buen obispo, finaliza la lidia –de oreja y rabo, oiga, aunque estén prohibidos los toros españolistas en Cataluña: los toros catalanistas, no- con el siguiente escorzo:

*La asignatura de religión [CATÓLICA, que es en la que estamos, y suponemos que él también] no debe ser de religión, sino “de religiones”*. Y, por si quedaba alguna duda del abismo hacia el que va este buen obispo, y al que lleva a sus ovejas, añade:

*La religión debe entenderse desde la óptica de los conocimientos culturales y no desde la práctica de la Fe*.

¡Pero, alma cándida: si es “Religión Católica” lo que han pedido los padres expresamente para sus hijos! ¡Si ponen a sus hijos en las manos de los docentes de religión para que les enseñen RELIGION, y religión CATOLICA!

Es la NUEVA pastoral en estado puro. Sin trampa ni cartón. Es lo que “se lleva” esta temporada, aunque los bocetos, las telas,  y el corte ya llevaban mucho tiempo en el cajón, esperando el momento propicio. Y hay gente que piensa que éste lo es: que ha llegado el momento de sacar lo que estaba arrumbado desde hacía casi 40 años, desde san Juan Pablo II.

¿Cómo se ha llegado a esto? Pues por lo mismo que se ha llegado a otras muchas cosas en la Iglesia, y a velocidad de vértigo. Pero ya lo veremos en la próxima entrega.

Padre Josú Luis Aberasturi y Martínez