ADELANTE LA FE

¿Por qué he decidido bautizar a mi hijo?

Hoy en día, muchos matrimonios que bautizan a sus hijos se ven como bombardeados por otros matrimonios muy “modernos” que piensan que es una estupidez, y además le lanzan dardos envenenados para hacerlos dudar. Por ello aquí damos respuestas  para que todos los matrimonios cristianos tengan criterios sólidos por los que dar razones de su fe.

¿POR QUÉ HE DECIDIDO BAUTIZAR A MI HIJO?

  1. En primer lugar porque somos cristianos y  creemos en Dios, es decir, en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas pero un solo Dios. Y por el Bautismo toda persona puede ser hijos de Dios.
  2. En segundo lugar porque sabemos que todos los seres humanos, a diferencia del resto de la creación, tenemos cuerpo y alma. Por ello para poder ser verdaderamente felices, necesitamos cuidar  a nivel de alimentación, limpieza y amor tanto al cuerpo como al alma. El cuerpo sabemos cómo hacerlo, pero con el alma necesitamos a Dios para alimentarla, limpiarla y amarla. Y esto es posible gracias al Bautismo. Nuestro hijo crecerá sabiendo que tiene un cuerpo y un alma, sabiendo que tiene un Dios que lo ama y que desea vivir con él para siempre.
  3. En tercer lugar, queremos que nuestro hijo reciba el bautismo porque somos conscientes de que la vida en la tierra es muy efímera, de hecho, todos vamos a morir algún día. Y sabemos por Jesucristo que tras la muerte hay vida. Y esa vida es mucho más importante que la que vivimos aquí en la tierra, porque la vida que hay después de la muerte es eterna, no termina jamás. Y esa vida la podemos vivir con Dios o sin Él. Es decir en el Cielo o en el infierno. Ante esta realidad vemos lo importante que es el  saber vivir como Dios manda en el tiempo que estemos en la tierra, porque es aquí y ahora donde nos jugamos donde estaremos una vez que crucemos el umbral de la muerte. Jesucristo nos dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va  al Padre sino por mí.  Y nosotros queremos que nuestro hijo tome ya ese camino que es Jesucristo.  Si nos preocupamos por su salud, por alimentarlo, por educarlo… ¿No vamos a preocuparnos por lo que ocurra con él cuando le toque dejar este mundo? En la medida de nuestras posibilidades vamos a intentar que nuestro hijo viva muy cerca de Jesucristo, cuidando su alma. Pero para que esto sea una realidad, nuestro hijo necesita ver un testimonio de fe en nosotros. Lo que para nosotros es importante para él es importante.
  4. En cuarto lugar vamos a bautizar a nuestro hijo porque tenemos la garantía de que Dios hacer mejor a las personas y más felices. Pero claro, no se trata solo de decir creo en Dios. Porque hay mucha gente mala que cree en Dios. Un verdadero creyente tiene una actitud de vida muy distinta a la del mundo, porque su criterio es Jesucristo. Un verdadero cristiano sabe que algún día tendrá que dar cuentas ante Dios de todo lo que ha hecho mientras vivía en esta tierra, es lo que se llama el Juicio Particular que hay en el momento de la muerte.
  5. En quinto lugar bautizamos a nuestro hijo porque queremos que viva la alegría de saber que su Dios, Jesucristo, baja del cielo a la tierra en cada Santa Misa. Esto es algo muy grande. Dios se esconde dentro de un trozo de pan y un poco de vino para poder quedarse con nosotros. Y por ello nuestro hijo sabrá que en cualquier momento de su vida, el  puede ir a buscar a Jesús al Sagrario, donde está día y noche para que podamos ir a estar con Él.
  6. En sexto lugar deciros que para nosotros es muy importante que nuestro hijo una vez bautizado, y cuando ya tenga uso de razón pueda ir cada vez que cometa pecado al Sacramento de la Confesión. Jesucristo a través de los sacerdotes nos perdona los pecados. Es maravilloso saber que podemos empezar de nuevo tras la confesión. Muchos lo llaman el segundo bautismo. El Bautismo que recibimos de pequeños nos limpia del pecado original y luego será la confesión la que nos limpie  cada  vez que nuestra alma se manche por el pecado.
  7. Eso no quiere decir que como puedo confesarme ¡Viva la Pepa y a pecar! No es así. Los cristianos sabemos por la Palabra de Dios que el pecado es como cuando en una tabla se clavan puntillas. Al quitarla quedan los agujeros. Pues cuando uno se confiesa, quedan los agujeros. Eso agujeros se tienen que tapar para poder ir al cielo, es por ello que Dios en su gran Misericordia creó el Purgatorio, para que tras la muerte podamos purgar nuestros pecados y llegar algún día al cielo. Por eso para nosotros esto también es el séptimo motivo para bautizar a nuestro hijo. No queremos que se crea la mentira de que uno haga lo que haga  en la vida cuando le llegue el momento de morir va al cielo.  Esta vida es una responsabilidad. Y todos tenemos que vivir en esta tierra como si fuéramos extranjeros. Ya lo dijo el Señor: Atesorad tesoros en el cielo donde no  hay polilla ni carcoma que se los coman. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo si pierde el cielo?
  8. En octavo lugar es para nosotros un regalo muy grande el que nuestro hijo por el bautismo comience a formar parte de una nueva familia: La Iglesia. La Iglesia es el cuerpo místico de Cristo, y en ella nuestro hijo recibirá todo lo necesario para poder llegar algún día  al cielo.
  9. Otra de las grandes maravillas de ser cristiano es que vamos a poner a nuestro hijo en las manos de su Madre Santísima la Virgen María. La cual nos fue dada a los cristianos por Jesucristo como Madre verdadera. Que descanso es para nosotros el saber que nuestro hijo va cubierto por el manto de María Santísima. Para nosotros es importantísimo que se rece en familia el Santo Rosario. Es el arma más poderosa que tenemos los cristianos. Y además la familia que reza unida siempre permanece unida. Cada vez que tenemos un problema, una alegría… No dudamos en ir a María, rezamos juntos el Rosario y todo se soluciona. ¡Cuánto bien ha hecho el Rosario en nuestro matrimonio cuando han aparecido los malos momentos!
  10. Y por último, bautizamos a nuestro hijo porque ser cristiano nos hace vivir con un verdadero sentido en nuestras vidas. Nadie se imagina lo que es levantarse cada día con paz sabiendo el porqué me merece la pena vivir un día más. El saber que esta vida para nosotros es un tránsito en el que vamos de la mano de Jesús y María para llegar un día al cielo.

Padre Francisco Javier Domínguez

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