Es sabido que los cristianos “no practicantes” como se suelen definir ellos mismos, son un porcentaje altísimo en la Iglesia, y la mayoría de ellos se valen de la Iglesia para utilizarla como si fuera una gasolinera, donde van a solicitar un servicio cuando les apetece o les viene bien. Pero luego no tienen ningún compromiso con su fe, viven una religión a la carta donde lo que no les gusta  lo rechazan, no se confiesan, no asisten a la Misa Dominical, no rezan, la mayoría viven en pecado y pensando que hagan lo que hagan irán al cielo, porque según ellos el infierno no existe, mucho menos el purgatorio. Van a pedir el matrimonio, el bautizo de los hijos, a que le hagas la Misa de Exequias al morirse. Te traen a los hijos para que durante dos o tres años los prepares para recibir la Primera Comunión, pero ellos no mueven un solo dedo. ¡Hipócritas! Visitas a su familiares que están más enfermos  o son mayores y algunos de sus familiares te echan bruscamente de su casa como no se echan ni a los perros. Cuando van a casarse tienes que impartirles unos cursos prematrimoniales que exigen tiempo y estudio, pero la mayoría no lo valoran. La mayoría de estos cristianos “no practicantes” mientras dejan a sus hijos solos ir a las catequesis y a las misas no saben que durante dos años se encienden bombillas y velas, se utiliza agua y productos para limpiar la iglesia y los salones parroquiales. Pero a ellos les da todo igual. ¡Hipócritas! Ó ¿Ingenuos?

Mirad el regalito que me tenía preparado uno de estos “cristianos no practicantes” cuando bautizo a uno de sus hijos con todo el cariño y la solemnidad que se merece tal ocasión, y con toda la cara dura deposita en el cepillo un sobre con 30€ y la fotocopia de un artículo de www.periodistadigital.com :

El Papa dice que es “escandaloso” cobrar en las iglesias por los sacramentos

“Que las iglesias jamás se conviertan en casas de negocios, la redención de Jesús es gratuita”

Redacción, 21 de noviembre de 2014 a las 16:10

Hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: a un sacerdote apegado al dinero y a un sacerdote que maltrata a la gente.

El Papa Francisco denunció hoy que algunas parroquias se conviertan en “casas de negocio” y hagan pagar por celebrar sacramentos como bautizos o bodas, durante su homilía en la misa matutina de la capilla de su residencia, la Casa de Santa Marta.

El Papa reflexionó hoy sobre la liturgia del día en que Jesús expulsó a los mercaderes del Templo, “porque habían transformado la casa de oración en una cueva de ladrones” y entonces denunció cómo también ahora los sacerdotes pueden causar escándalo con sus hábitos, con el comercio o la mundanidad.

Cuántas veces entramos en una iglesia, aún hoy, y hemos visto la lista de los precios” para el bautismo, la bendición, las intenciones para la Misa. Y el pueblo se escandaliza”, exclamó el papa.

Ante ello, Francisco contó cómo recién ordenado sacerdote conoció a una pareja de novios que quería casarse durante una ceremonia que incluyera la misa, pero el párroco se negaba porque decía que la celebración no podía durar más de 20 minutos porque se ocupaban dos turnos.

“¡Y para casarse con una misa tuvieron que pagar dos turnos!”, y esto es “un pecado”, denunció el papa.

El papa recomendó entonces a los fieles que cuando vean estas cosas “tengan el valor de decírselo a la cara al párroco”.

Hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: a un sacerdote apegado al dinero y a un sacerdote que maltrata a la gente“, dijo el pontífice, quien agregó que es imposible perdonar cuando “La casa de Dios se convierte en una casa de negocios”.

“Cuando los que están en el Templo – independientemente de que sean sacerdotes, laicos, secretarios que se ocupan de administrar la pastoral en el Templo – se vuelven especuladores, el pueblo se escandaliza. Y nosotros somos responsables de esto. También los laicos, ¡eh! Todos. Porque si yo veo que en mi parroquia se hace esto, debo tener el coraje de decírselo en la cara al párroco. Y la gente sufre por ese escándalo. Es curioso: el pueblo de Dios sabe perdonar a sus sacerdotes, cuando tienen una debilidad, resbalan sobre un pecado… sabe perdonar. Pero hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: a un sacerdote apegado al dinero y a un sacerdote que maltrata a la gente. ¡No es capaz de perdonar! Y el escándalo, cuando el Templo, la Casa de Dios, se vuelve una casa de negocios, como aquel matrimonio: se alquilaba la iglesia”.

Jesús “no está enojado” – explicó el Papa – “es la Ira de Dios, es el celo por la Casa de Dios”, porque no se puede servir a dos patrones: “o das culto a Dios vivo, o das culto al dinero, al dinero”:

“Pero ¿por qué Jesús está contra el dinero? Porque la redención es gratuita; la gratuidad de Dios, Él viene a traernos la gratuidad total del amor de Dios. Y cuando la Iglesia o las iglesias se vuelven especuladoras, se dice que… ¡eh, no es tan gratuita la salvación!… Es por esto que Jesús toma el látigo para hacer este rito de purificación en el Templo. Hoy la Liturgia celebra la presentación de la Virgen en el Templo: desde muchachita… Una mujer sencilla, como Ana, en aquel momento, entra la Virgen. Que Ella nos enseñe a todos nosotros, a todos los párrocos, a todos aquellos que tienen responsabilidades pastorales, a mantener limpio el Templo, a recibir con amor a aquellos que vienen, como si cada uno de ellos fuera la Virgen”.(RD/Agencias)

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2014/11/21/el-papa-dice-que-es-escandaloso-cobrar-en-las-iglesias-por-los-sacramentos-iglesia-religion-dios-jesus-papa.shtml

En todas las parroquias que he estado, nunca se ha obligado a nadie a cobrar un solo euro por un sacramento. A nadie se le cobra por los sacramentos,  a nadie. Se anima a que colaboren con los gastos del mantenimiento de su  Iglesia si pueden. Pero esto las personas que no son cristianos de verdad no lo entienden, porque no se sienten iglesia.

Para esta persona que me envía el artículo en el sobrecito  lo justo sería que no se pidiera donativo ninguno, y es verdad, ojalá no hubiera que pedirlo, sino que tendría que salir del corazón de un cristiano el querer  ayudar y sustentar  a que su parroquia siga abierta, limpia y preparada para recibir los sacramentos. Pero esto es como pedir peras al olmo.

A partir de hoy no voy a pedir ningún donativo, ni voy a pasar la colecta en la Misa… Lo mismo cuando llegue de nuevo para hacer la comunión con  su último hijo se encuentra que no hay luz en la parroquia, ni agua, ni servicios, ni cartulinas, ni pizarra, ni tizas…  Dios los bendiga, porque la ignorancia en la que viven es profunda y penosa.

Padre Francisco Javier Domínguez