Estimado sì sì no no,

esta es la primera carta que les escribo. Estoy consternado. En un santuario he oído al sacerdote que ha comenzado el sermón así: “Hoy es la fiesta de la Familia de Jesús… y es también la fiesta de la familia. Pero ¿qué es la familia?”. Había junto a mí un cristiano bueno que ha resoplado conmigo: “¡Pero cómo, eres sacerdote y no sabes lo que es la familia! La familia es un hombre y una mujer unidos en el matrimonio-sacramento, con hijos, ahí está todo. Es esto lo que nos debes decir, querido reverendo, ¿y no lo sabes?”.

El sermón ha continuado sin principio alguno respecto a la unidad, indisolubilidad, santidad de la familia según el proyecto de Dios, perfeccionado y santificado por Jesús (Mt, 19, 3-12). Solo aperturas, diálogo, fatiga, superación de la fatiga, continuo redescubrimiento, maduración… En resumen, un sermón “pastoral”, más psicológico y sociológico que católico. La gente, los poquísimos jóvenes presentes, o se dormían o bostezaban.

He sentido una tristeza inmensa pensando que las familias o ya no se forman (¡se convive hasta que parece o agrada!) o, si se forman, duran el espacio de una mañana y después es un derrumbe continuo en el “amor libre” (la “vaga venus” de los antiguos, pero más “vaga” que en los antiguos). He sentido también indignación pensando en “S. Marta” con Amoris laetitia. Ultraje a la verdadera familia como la quiere la recta razón y todavía más la fe, como la estableció Jesús mismo.

Sucede así que algunos sacerdotes no saben ya definir la familia, con una desviación sin fin de las almas, causado también por sacerdotes desviados, que no conocen ya la Verdad o dan colillas de Verdad o se niegan a dar como definido lo que el mismo sentido común – el sentido cristiano de la vida – define. ¡Tengo piedad de estos sacerdotes desviados por la misma “no formación” recibida en el seminario, desviados por la misma Autoridad que debería ser docente, pero que olvida el “munus docendi”!

He salido muy amargado, como sucede a menudo, de la iglesia, y he desgranado el Rosario por el bien de las familias y me he vuelto a prometer escribir más en iluminación y en defensa de la familia como Dios la quiere. ¡Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad! ¡Y encárgate pronto!

L.

(Traducido por Marianus el eremita)

SÍ SÍ NO NO
Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)