• Esta crisis no empezó con el papa Francisco.
  • Esta crisis no terminará con el papa Francisco; ni tampoco con usted, que lee estas líneas.
  • Muchos están comenzando a caer en la cuenta de la naturaleza de la crisis.
  • Nuestra misión consiste en orientarles. Es posible que quienes empiezan a darse cuenta del peligro de este pontificado no se hayan dado cuenta todavía de cómo han llegado hasta aquí.
  • No haga tropezar a nadie que se cruce en su camino.
  • Recuerde que a usted también le han ayudado a ver la dolorosa realidad. No puede transmitir lo que no se le ha dado.
  • Usted no nació con un conocimiento infuso del Syllabus.
  • Sísifo dice: «No te atraigas la enemistad de quienes en general avanzan en la misma  dirección.»
  • A nuestros verdaderos enemigos les tiene sin cuidado en qué punto del espectro católico se encuentra.
  • Hay que dar a conocer el escándalo, pero no regodearse en él. Eso es lo que hacen nuestros enemigos.
  • Algunos católicos sinceros están en crisis y sienten la tentación de romper la unidad de diversas maneras. Dígales la verdad. Pero tenga paciencia con ellos. Trátelos con amabilidad. No son ellos los culpables de este desastre.
  • La liturgia es fundamental para entender la ruptura y a la vez la clave de la restauración, pero muchos no han conocido otra cosa. Deles tiempo.
  • El Novus Ordo no es bueno, pero algunos católicos que lo observan sí. Tal vez mejores que usted. Sacerdotes incluidos.
  • La situación tiene que empeorar antes de mejorar. Nuestra misión está en las almas.
  • Es fabuloso tener razón. Es mejor tener amabilidad. Tenga ambas cosas.
  • No se olvide de darle las gracias a ese sacerdote que ha tenido que aprender a decir la Misa en latín y tiene que viajar una hora cada domingo para ir a la iglesia y decirle Misa, y otra hora de vuelta, aunque no la diga por usted en particular. Será mejor todavía si se las da invitándolo a una cerveza.
  • Dé gracias por las generaciones que han ayudado a conservar la verdadera Fe en esta crisis y no vivieron para ver el triunfo de la verdad. Puede que termine siendo parte de ellas.
  • Y no se olvide nunca de la esperanza. Nuestro Señor envió a su Madre para advertirnos de esta crisis, pero Ella también nos recordó que tenemos nuestra esperanza en Cristo. La crisis pasará. Y al final, su Corazón Inmaculado triunfará. La clave está en la esperanza.

Patrick Archbold

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe. Artículo original)