Este santo, que fue Obispo de Tebaida en el siglo IV, es muy poco conocido.
 Antes de ser nombrado Obispo, vivió como anacoreta
en una cueva de desierto hacia donde iban muchos a pedir ánimo espiritual y consejo.

Se caracterizó por su austeridad y sencillez de vida, y por supuesto una humildad ejemplar
de alguien cuyo nombramiento episcopal  asumió con la actitud propia del que sirve a los demás.

Participó en el Concilio de Nicea defendiendo la pureza de la fe católica frente a la herejía de Arrio.
Fue perseguido y maltratado por los enemigos de la Iglesia, los cuales llegaron a amputarle una pìerna.

Concédenos, amado San Pafnucio, por tu austera penitencia, que nunca venga el pecado
a manchar nuestra conciencia.

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".