Maike Hickson|One Peter Five

Cuando todavía no nos recuperamos de la conmoción causada por una reciente entrevista en la que un sacerdote francés revelaba que el papa Francisco lo había autorizado a bendecir parejas de homosexuales y de recasados, aparece otro cura haciendo declaraciones escandalosas. Otro que igualmente cuenta con el respaldo personal del Sumo Pontífice. Un sacerdote que afirma que es muy posible que en algún momento tengamos una papisa.

El pasado 30 de marzo, Viernes Santo, el periódico alemán Ausburger Allgemeiner publicó una entrevista con el padre Anselm Grün, monje progresista y autor de numerosos libros que el pasado mes de febrero recibió calurosos elogios del papa Francisco, con ocasión de las palabras que dirigió el Santo Padre al clero de Roma sobre el tema de la crisis que afecta a los sacerdotes de edades comprendidas entre los cuarenta y los cincuenta años. Tras recomendar algunos libros a sus párrocos, el Papa dijo:

“Hay dos textos que conozco […] Es un libro moderno, más cercano a nosotros, que también es un diálogo con la psicología, de aquel monje psicólogo austriaco (sic), Anselm Grün, La crisis de la mitad de la vida [sic; el título está mal traducido. En realidad es Lebensmitte als geistliche Aufgabe (la mitad de la vida como tarea)]. Puede ser de ayuda. Es un diálogo psicológico-espiritual sobre ese momento de la vida.”

Ya en 2013, el diario argentino La Nación informó que Francisco, siendo cardenal, tenía como libro de cabecera uno de Anselm Grün, entre otros títulos que, según el periódico porteño, «son los que él suele recomendar a las personas que se ponen bajo su guía espiritual». En concreto, se trata del libro En camino hacia la libertad.

Este sacerdote alemán –el padre Grün– que mereció el honor de recibir un elogio público del Papa es el que acaba de conceder una entrevista en la que nos sorprende con unos comentarios bastante heterodoxos. Para empezar, se presenta diciendo: «A veces, en los círculos fundamentalistas les gusta calificar mi teología, mi espiritualidad, de herética». Más adelante en la misma entrevista, el padre Grün toca algunos temas que podrían explicar la severidad con que se lo evalúa en ciertos «círculos fundamentalistas» cuando afirma: «No hay motivos teológicos para rechazar la abolición del celibato o el sacerdocio femenino, o que pueda haber mujeres obispas o incluso papisas. Lo único que hay son procesos históricos». Añade que «es cuestión de tiempo». Pero para él, «el primer paso tiene que ser la ordenación de diaconisas». Con respecto al celibato sacerdotal, el monje afirma también que «cada uno debe tener libertad para decidir». Grün explica además que colabora «con algunos clérigos homosexuales, y que son buenos sacerdotes. Nos hablan con plena libertad de sus problemas y se sienten aceptados. Y eso es muy importante.»

Los comentarios del padre Grün el pasado 30 de marzo sobre la posibilidad de una papisa responden a una pregunta del entrevistador sobre la opinión de su colega Wunibald Müller, fundador y director hasta 2016 de una casa de acogida para sacerdotes y religiosos que atraviesan una crisis existencial, ubicada en el monasterio benedictino de Münsterschwarzach, la comunidad del propio Grün, en la diócesis de Wurzburgo. El padre Grün es el director espiritual de dicha casa de acogida.

No sólo eso. Müller –que es teólogo laico y psicoterapeuta– es un destacado defensor de la causa homosexual en Alemania y partidario de la bendición de parejas del mismo sexo. En un debate celebrado el pasado 7 de marzo en Neuss (Alemania), fue precisamente él quien propuso que las mujeres puedan acceder al pontificado. Müller declaró: «Para mí es escandaloso que las mujeres no puedan, por ejemplo, ser ordenadas sacerdotes. Y tal vez un día obispas, y que incluso llegue el día en que sean papisas. ¿Por qué no?» Expresó sus dudas de que a Dios pueda molestarle lo más mínimo que una mujer ejerza el sacerdocio. Müller es el mismo que en 2013 y 2014 dirigió cartas abiertas al papa Francisco solicitando autorización para que los sacerdotes se pudieran casar. «Pedí un relajamiento del celibato –dice–. Debería haber tanto sacerdotes casados como sacerdotes célibes, lo mismo homosexuales que heterosexuales.» Esto lo dijo en una entrevista citada por el vaticanista italiano Sandro Magister en 2016. Por entonces, Müller también hablaba de lo que le había contestado al final el papa Francisco:

«Me agradeció mis reflexiones, lo cual me alegró mucho. Dijo que mis propuestas no son factibles para la Iglesia universal, pero que le parece que esto no elimina soluciones a nivel regional. Francisco ha pedido al obispo brasileño Erwin Kräuter que averigüe si hay en su diócesis hombres casados de demostrada experiencia que puedan ser ordenados. El Papa busca lugares donde se puedan introducir cambios que más tarde desarrollen una dinámica propia.»

Volvamos al padre Grün, que durante muchos años ha colaborado estrechamente con Müller y comparte muchas de sus opiniones sobre posibles reformas en la Iglesia Católica. Según informó Giusseppe Nardi en la web alemana Katholiches.info, Grün afirmó en 2017 que en sus misas invita abiertamente a los protestantes a recibir la Sagrada Comunión. «En las clases que imparto en la hospedería de nuestro monasterio de Münsterschwarzach siempre invito abiertamente a todos a comulgar, porque algunos protestantes no se atreven. Pero cuando los invito les gusta hacerlo», explicó el sacerdote y monje alemán.

Con respecto a la Inmaculada Concepción, el clérigo en cuestión llega a afirmar que esa expresión se puede aplicar a cada uno de nosotros, ya que simplemente quiere decir que «María es una figura del hombre redimido», y que «desde el principio del mundo todos hemos sido elegidos en Cristo para ser santos y sin mancha». El padre Grün prosigue diciendo que «eso no quiere decir que María tenga un carácter especial mientras que nosotros somos unos pobres pecadores. Desgraciadamente, así es como se suele interpretar. Pero eso no es una teología dogmática católica.»

Según sus propias palabras en la entrevista del 30 de marzo, Grün ha recibido mucha  influencia en su vida intelectual del maestro zen Karlheinz Graf Dürkheim. El sacerdote alemán menciona como fuentes a dicho psicoterapeuta junto con el ocultista y psicoanalista Carl Gustav Jung, demostrando con ello su atracción hacia una mentalidad esotérica.

El mismo padre Grün explica en la entrevista por qué firmó la reciente iniciativa a favor del papa Francisco promovida por sacerdotes progresistas. «Hay en Roma círculos muy conservadores que están poniendo trabas al Papa», el cual, añade, «se encuentra en una situación bastante tensa». Por un lado, «le gustaría proseguir con sus reformas, pero tampoco quiere causar una división en la Iglesia». Grün elogio al Pontífice por haber aportado un nuevo espíritu a la Iglesia. Al contrario que con sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, «ya no hay un sistema de denuncias». Con los papas anteriores, «muchos sacerdotes eran objeto de acusaciones anónimas».

Como dijo su compinche Wunibald Müller en el debate del pasado 7 de marzo, la situación ha cambiado con Francisco, y «ahora se nos anima a decir lo que pensamos». Francisco está creando espacios abiertos para hablar. «Tenemos mucho miedo a aceptar las novedades», dijo el psicoterapeuta. Y añadió: «Francisco nos animar a hacer lío […] Y a mí me parece que en este momento hay mucho lío.»

Esta última entrevista de Grün parece confirmar las palabras de su colega Müller que acabamos de leer. El Ausburger Allgemeiner pone de relieve que hace sólo un mes el sacerdote en cuestión fue elogiado públicamente por el pontífice Francisco.

(Traducido por J.E.F)